lunes, 2 de febrero de 2009

“Biografía de una heroína alemana, Rosina Schraub Feldbausch y del industrial suizo Albert Buholzer Hochstrasse”

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Narración del Profesor Raúl Buholzer transcrita por Aída María Román.
Febrero 2009.

En el programa de la colonización del sur de Chile, los colonos suizos y alemanes fueron víctimas de un horrible engaño. A estos agricultores les ofrecieron terrenos en un territorio donde, desde la época colonial española, los araucanos se defendían heroicamente. Es más, los araucanos tenían la más larga historia de todo el mundo en su resistencia a las invasiones extranjeras. La historia de este pueblo mapuche es algo legendario, tiene que ver incluso con los primeros seres humanos de nuestro planeta, antes de su colonización. Vivieron allí sus antepasados, seguramente a lo menos hace 33 mil años, ya que hay muestras paleolíticas comprobadas mediante el carbono 14 de la posible existencia de su estirpe en esta región del sur de Chile. Se descubrió un asentamiento completo, también comprobado mediante el isótopo del carbono, en esta misma zona que tiene 12 500 años de antigüedad. Es el asentamiento más antiguo de seres humanos de todo el Continente Americano. ¿Por donde entraron entonces a América las supuestas migraciones de otros continentes? Este asentamiento chileno fue encontrado en Monte Verde, ubicado en las cercanías de Puerto Montt, vale decir, en la parte sur de la región de la Frontera. Hay un milenario secreto causante de la increíble resistencia de los mapuches, tanto a las inclemencias de los cambios climáticos en el transcurrir milenario del tiempo geológico, como su resistencia también a las invasiones. El secreto de los pehuenches se debe a la asombrosa protección dada por su árbol sagrado llamado Araucaria Araucana. Esta especie arbórea, que alcanza hasta los 60 metros de altura, es la única sobre nuestro planeta que se conserva procedente de la lejana época de los dinosaurios. Estos enormes bosques le entregaron su alimentación y protección, durante cientos de milenios de años a los autóctonos de la zona o pehuenches, que los mantuvo sanos e invencibles. Su abundante fruto, los piñones, fueron la base energética que les sirvió maravillosamente por tener unas propiedades alimenticias muy completas. Los piñones son más densos que el agua y esto hacía posible que fuesen conservados durante todo el año en su refrigerador natural, es decir, sencillamente bajo el agua corriente de los esteros procedentes de la Cordillera de Los Andes. Para conservar los piñones, después ellos construyeron refrigeradores en los árboles huecos de pellín que dejaban bajo el agua corriente de los esteros. historiasderaul.blogspot.com/2007/07/el-lugar-donde-apareci-el-primer-homo.html

Esta zona de la Araucanía permaneció libre de los invasores españoles y de otros conquistadores durante casi cuatrocientos años, por lo que era llamada La Frontera Invencible. Fueron infructuosos los intentos del conquistador español Pedro de Valdivia, de anexarse como colonia española a esta región de La Araucanía, en uno de esos intentos perdió su vida y también la vida de una parte de su ejército. Después del fracaso de Pedro de Valdivia, los posteriores gobiernos coloniales no intentaron nunca más entrar a esta región.

Desde 1810 hasta 1850, o sea, desde cuando se independizó Chile del gobierno español no se habían intentado extender los dominios chilenos nada más que en forma simbólica más allá de La Frontera. Pasado el río Bío-Bío en dirección al Polo Sur, se encontraba la patria de los pehuenches (pehuen=piñón y ches=hombres) araucanos. La región hacia el sur del Bío-Bío era un territorio habitado por cientos de miles de araucanos. Allí había sólo dos pequeños lugares fortificados, que ahora son los puertos de Valdivia y Puerto Montt. Allí llegaban, muy de vez en cuando, barcos españoles al relevo de los soldados y a abastecer de armas y municiones a estos fuertes militares.

Alrededor del año 1850 el gobierno chileno, engañando se dispuso a llevar emigrantes europeos a la zona de La Araucanía, o sea, más al sur del río Bío-Bío. Los soldados españoles eran muy conocidos y odiados por el pueblo mapuche. Los soldados los hacían esclavos para extraer el oro de los ríos y si no aceptaban los asesinaban. Los alimentaban con solamente una ración de dos plátanos al día traídos del Perú. Esta soldadesca estaba pues muy desprestigiada, los araucanos les conocían por sus inhumanas formas de torturar colocándolos vivos ensartados en picas para producir terror. Odiaban su forma de hablar siempre dando órdenes, la hallaban siniestra o diabólica.

Por esta razón los integrantes de este nuevo gobierno chileno, usaron la táctica de hacer entrar a esta región, utilizando para esto a los colonos europeos no españoles que en general tenían color de piel muy blanca, cultura y costumbres diferentes a las de los odiados mercenarios españoles.

El gobierno de Chile organizó pues premeditadamente una gran campaña para traer nuevos colonos europeos. A los campesinos alemanes y suizos se los reclutaba en Europa, engañándoles para que se fueran a América del Sur, a Chile, ocultándoles los riesgos que corrían sus vidas, o sea, simplemente mintiéndoles. Por otro lado, en esos mismos tiempos, había una crisis de alimentación en Europa. Se argumentaba, para tapar las causas reales, de que la falta de alimentación en Europa se debía a que ya no cabía más gente en este continente. Se hacía uso de la Teoría del “falso economista” Malthus que argumentaba que la población crecía más rápido de lo que crecían las fuentes alimenticias. Los representantes del gobierno chileno, interesados en traer colonos, les decían también a los campesinos europeos la misma falacia, que en Europa había exceso de población y que en América los europeos tendrían tierra sobrada y por supuesto una alimentación muy fácil de conseguir. Se hizo una intensa propaganda especialmente en Alemania y en Suiza. Como resultado de esto se inscribieron para venir al sur de Chile, criminalmente engañados, algunos grupos de inmigrantes. Ellos iban a un lugar sin garantías del que prácticamente no podrían nunca más volver a su patria. Felizmente no fueron muchas las víctimas de este bárbaro engaño. Los araucanos, con mucha razón, defendían sus tierras y se refugiaban en los bosques de Araucarias Araucanas. Llegaban grupos de soldados españoles mostrando armas, cañones y asesinando hasta que ya no les quedaban balas, entonces los araucanos sobrevivientes reaccionaban derrotándolos, o bien los expulsaban, o los perseguían hasta los límites de su región, o sea hasta el río Bío Bío.

Esta situación, de no decirles la verdad a los colonos europeos fue un atroz y criminal engaño. Les ofrecieron llevarlos en clase primera en los barcos y los llevaron en tercera. Les ofrecieron cruzar el continente americano en coches tirados por caballos y les dieron en Buenos Aires simples carretas tiradas por bueyes. A nadie se le decía la verdad conocida solamente por los expertos, que se irían a una zona con casi cuatrocientos años de lucha estéril de todos los ejércitos por someterla. Las consecuencias de este criminal engaño con los colonos la tuvieron que enfrentar con hidalguía los grupos de campesinos alemanes y suizos, donde venía mi abuela Rosina.

Mi abuela Rosina fue una heroína cuyas hazañas son hoy casi increíbles, redactarlas y escribirlas tratando de darles la extensa dimensión que corresponde es imposible. Tenía un optimismo tan loable que no existía para ella adversidad importante comparada con el transcurrir de la vida de una madre que debe velar por criar y educar a 7 hijos. Quedó viuda muy joven, teniendo 35 años y muy lejos de su patria supo imponerse y salir adelante. Lo que es muy sorprendente fue que adoptó a un octavo hijo, Enrique y crió a cinco nietos, entre los que me encontraba yo. Me recuerdo aún con mucha emoción que ella preparaba kuchenes para la hora de once todos los días del año y que los nietos le ayudábamos. La fruta para ellos la obtenía de su extenso huerto,la que almacenaba en una innumerable cantidad de conservas.

Algunos detalles de su vida se los contaré a continuación. Imagínense ustedes lo que significaría a la edad de 18 años, en el año 1888, viajar por meses en un pequeño barco desde Europa a Buenos Aires. Soportar una segunda odisea de recorrer 2300 kilómetros en carretas tiradas no por caballos, sino por “Y U N T A S de B U E Y E S”. Un penoso viaje de varios meses de Buenos Aires a Mendoza. De Mendoza a Santiago de Chile, debiendo cruzar la Cordillera de los Andes pasando por senderos casi intransitables hasta las cumbres nevadas arrastrados por estas lentísimas yuntas de bueyes. Su velocidad promedio era de unos diez kilómetros por día como máximo, cinco meses de viaje desde Buenos Aires a Santiago y otros tantos de Santiago al sur de Chile, durmiendo en las mismas carretas y alimentándose bien sólo los primeros días después de salir de Buenos Aires. ¡Un viaje que no era posible ni siquiera pensable para los más osados de los expertos de aquel tiempo! Mi abuelita me decía, con sus ojos llenos de lágrimas, que si no es por los medios económicos que aportó mi abuelo Alberto, se habrían muerto todos los integrantes de la caravana por el camino. Alberto era el único de los integrantes de la caravana que disponía de dineros, era un industrial suizo, que enamorado de Rosina la siguió incansablemente. Alberto, antes de salir de Buenos Aires, compró entre otras cosas: alimentos, ropas gruesas adecuadas para pasar la fría cordillera, herramientas, armas de caza y un par de caballos aperados para adelantar a la caravana e indicar la vía a seguir cada día.

Este industrial suizo fue un héroe anónimo en la historia de la colonización de Chile. Pasó a ser agricultor, dueño y director de la primera imprenta de la Araucanía, fundador del primer grupo de la policía chilena. Fue uno de los fundadores de la ciudad de Temuco, etcétera.

Entonces, según mi abuela, el actor principal de esta odisea es Alberto Buholzer Hochstrasse. Él logró obtener en su fábrica de sedas en Zurich en Suiza, durante muchos años de trabajo, las mejores sedas de Europa. Era pues un próspero industrial suizo, cuyos dineros sirvieron posteriormente para la colonización del sur de Chile, en especial para la fundación de Temuco. Mi abuelo viajó en el mismo barco en el que viajaban engañados el grupo de colonos suizos y alemanes. Aconsejado por personeros del Consulado Suizo de Buenos Aires, Alberto no se dejó llevar por un irresponsable programa de viaje que conducía solamente al fracaso y a morir congelados en las cumbres de la cordillera de Los Andes. Sin poder convencer a los padres de Rosina para que desistieran y volvieran a Suiza con él, como ya lo dijimos, terminó por ayudar a reorganizar la caravana de carretas tiradas por bueyes comprando adicionalmente muchas otras cosas, entre ellas un par de caballos aperados. Logró así hacer cruzar el continente sudamericano a esta caravana de carretas. Con esta caravana tirada por bueyes cruzó además la altísima cordillera de Los Andes y viajó enseguida con ella de Santiago de Chile hasta la temida región de la Araucanía, o sea viajó más de dos mil kilómetros desde Buenos Aires a Traiguén, en Chile. Aparte de toda esta hazaña Alberto organizó el primer grupo policial de Chile, tomando como modelo a la policía de Suiza. Alberto con otros colonos fundó luego la verdadera ciudad de Temuco.

Él se enamoró tan perdidamente de Rosina Schraub, que aunque su destino era llegar en barco solamente hasta Buenos Aires, enardecido por este amor cambió este destino por el del Sur de Chile para acompañar a su dulcinea Rosina. Ella viajaba con sus padres Bernard Schraub y Elizabeth Feldbausch, con su hermana Esperanza de dieciséis años y con su hermano Johannes de doce.

La vida de mis abuelos Albert y Rosina era como un super modelo de amor matrimonial. Se casaron los primeros días después de haber llegado a Chile, el día 16 de marzo de 1889, en Traiguén. Fueron padres de siete hijos, abuelos de 19 nietos y hoy sus descendientes, que llevan parte de sus genes, suman ya 252. Se quisieron a tal extremo que las adversidades no los separaron nunca y tuvieron la satisfacción de ser de los fundadores de Temuco y ver surgir esta ciudad, que hoy día es una de las más importantes de Chile. Mantenían una vida sin odios ni discriminación con el pueblo araucano. Albert, en base a su experiencia en Suiza donde coexistían sin problemas varias nacionalidades, mantuvo una vida con mucha tolerancia, fue además el creador de una de las ramas de la justicia chilena. Rosina fue comprensiva inclaudicable con todas las religiones. Para mi abuela el amor al prójimo era su consigna. Con otro de los fundadores de Temuco, Teodoro Schmidt, mantuvieron una amistad casi familiar.

Como un homenaje a los 120 años del casamiento de Albert y Rosina nos hicimos el propósito de hacer el árbol genealógico partiendo de ellos. Esto lo hemos conseguido terminar recientemente, gracias a la ayuda de muchos de los familiares. Haciendo la última ampliación del árbol genealógico descubrimos que los genes de Albert y Rosina ya se encuentran en numerosas ciudades de Chile y del mundo. Ancud, Puerto Montt, Puerto Varas, Choroico, Temuco, Laja, Concepción, Talca, Peñaflor, Santiago, Viña del Mar, Quilpué, Quillota, La Cruz, Iquique, también en Argentina, España y Alemania. El número de sus descendientes está creciendo y seguirá creciendo siempre. En este momento sus descendientes aumentan en alrededor de tres por ciento anual y por lo tanto el matrimonio modelo de Albert y Rosina será recordado por muchas más personas cada año y por siempre.

Apéndice.

Los familiares que actuaron activamente en esta parte de la colonización de La Araucanía en su mayoría quedaron sepultados en su querida región de Temuco. Ciudad que ellos habían contribuido a fundar entregando abnegadamente casi toda su vida.
Rosina Schraub Feldbausch (1870-1960), Cementerio Principal de Temuco.
Bernard Schraub (~1839-1923), Cementerio Principal de Temuco.
Elizabeth Feldbausch (1842-1916), Cementerio Principal de Temuco.
Esperanza Schraub Feldbausch (1872-¿...?) ¿...?
Juan Schraub Feldbausch (1876-1946), Cementerio General de Santiago.
historiasderaul.blogspot.com/2007/12/el-to-juan-schraub-feldbausch-y-su.html

Nota:
foto 1: 1903 Elizabeth Feldbausch.
foto 2: ruta caravana de colonos.
foto 3: 1942 Juan Schraub Feldbausch.
foto 4: 1936 Rosina Schraub Feldbausch.

domingo, 1 de febrero de 2009

Í N D I C E


01.-Bienvenida de Raúl Buholzer M. -16.07.2007
02.-Agradecimientos de Raúl a Cecilia. -16.07.2007
03.-Introducción. -16.07.2007
04.-“Breve historia sobre mi abuelo Alberto Buholzer Hochstrasse”. -16.07.2007
05.-“Extranjero en su propia patria”. -16.07.2007
06.-“La increíble amistad sostenida ya 64 años”. -16.07.2007
07.-“De como el marido de la viuda resucita”. -17.07.2007
08.-“Todas para uno y uno para todas”. -17.07.2007
09.-“¡¡¡ BAAARCO A LA VISTAAA !!!”. -17.07.2007
10.-“De tahúres, policías, cabañas y cinturones”. -17.07.2007
11.-“Desde el Polo Sur, pasando por Valdivia y llegando a Valparaíso”. -17.07.2007
12.-“El Expreso Oriente, ayer con enigmas y hoy lleno de felicidad”. -17.07.2007
13.-“Entrada triunfante de Cecilia Doggenweiler a la Tercera Edad”. -17.07.2007
14.-“Los Buholzer en el mundo”. -17.07.2007
15.-“Test de longevidad R-C”. -17.07.2007
16.-Enlaces con otros blogs de Raúl Buholzer M. -18.07.20071
7.-“Si no hubiese sido por las mujeres...”. -18.07.2007
18.-“Pablo Neruda, Hernán Loyola, Daniel Rodríguez y Raúl Buholzer”. -19.07.2007
19.-“Neruda emocionado con la pequeña Yenny”. -19.07.2007
20.-“Un gallo inglés le saca la cresta a un chileno”. -19.07.2007
21.-“El secreto de mi tía Marichen y Los dos Pablos, clones ideológicos”. -19.07.2007
22.-“Pablo Neruda y Raúl Buholzer impactados simultáneamente”. -19.07.2007
23.-“Mi madre, Clotilde Matamala Videla”. -20.07.2007
24.-“La herencia suiza dejada por mi abuelo Alberto Buholzer Hochstrasse”. -20.07.2007
25.-“El caballito de Raúl que apasionó enloquecidamente a Neruda”. -20.07.2007
26.-“NERUDA y TEMUCO en las memorias de Raúl Buholzer”. -20.07.2007
27.-“El machete samurai que quería Cecilia”. -21.07.2007
28.-“Pablo Neruda, Plácido Domingo y Raúl Buholzer”. -21.07.2007
29.-“El lugar donde apareció el primer Homo Sapiens”. -21.07.2007
30.-Comunicado 1°. -22.07.2007
31.-Comunicado 2°. -23.07.2007
32.-Conclusiones. –24.07.2007
33.-II Parte. -14.09.2008
34.-“Historia del fin de la primera imprenta de La Araucanía”. -20.11.2007
35.-“El tío Juan Schraub Feldbausch y su hermosa vida de solidaridad”. -16.12.2007
36.-“Arquitectos y cosmonautas del Reino Animal”. -31.01.2008
37.-“Los efectos de la anestesia en un optimista”. -21.08.2008
38.-“Un regalo de cumpleaños y sus consecuencias”. -28.08.2008
39.-“La odisea de la fundación de Lican-Ray”. -04.09.2008
40.-“Reminiscencias de Lican-Ray”. -05.09.2008
41.-“La extraordinaria amistad desde hace 66 años con Hernán Muñoz”. -28.12.2008
42.-“Raúl Buholzer y su relación con las empresas del petróleo y otras”. -30.12.2008
43.-“Las tres pasiones que me hicieron feliz y me mantuvieron optimista”. -02.01.2009
44.-“Aventuras con mi moto inglesa de carrera”. -05.01.2009
45.-“Mi padre, Alberto Buholzer Schraub”. -15.01.2009
46.-“El padre y su primogénito”. -18.01.2009
47.-“Í N D I C E”. -01.02.2009
48.-“Biografía de una heroína alemana, Rosina Schraub Feldbausch y del industrial suizo Alberto Buholzer Hochstrasse”. -02.02.2009
49.-"Travesía de la caravana de colonos por la Cordillera de los Andes". -04.02.2009
50.-"Felicitaciones a Raúl con motivo de sus 80 anos". -07.06.2009
51.-"Raúl como octogenario". -30.06.2009
52.-"Nuestro Tony Caluga y Charles Chaplin". -03.02.3010
53.-continuará...

domingo, 18 de enero de 2009

El padre y su primogénito

Publicado por Aída María Román

Parecido entre Alberto Buholzer Schraub y su hijo Raúl Buholzer Matamala.

jueves, 15 de enero de 2009

“Mi padre, Alberto Buholzer Schraub”


Historia transcrita por Aída María Román para las memorias de Raúl Buholzer.
Enero 2009.

Los Ferrocarriles del Estado fueron en Chile su columna vertebral, se unía a la capital de Chile, Santiago, con gran parte del Norte y hacia el Sur hasta Puerto Montt. Por ejemplo, desde la capital hasta este puerto hay alrededor de 1000 kilómetros. De trecho en trecho se separaban ramales de alrededor de 60 kilómetros para ambos lados, tanto hacia la cordillera como hacia el mar, con cuatro o cinco estaciones cada uno. Chile era un país envidiado que gozaba de este excelente medio de comunicación. Además este ramal del ferrocarril, que iba de Freire a Cunco, se utilizaba para el transporte de la gran cantidad de madera que había en esta región. Los Laureles fue fundado en un terreno de una extensión de cerca de 50 hectáreas y en ésas se proyectaron 20 manzanas, en las que vivían unos 800 habitantes, en un total de alrededor de 320 casas; asimismo había una escuela, una plaza, una iglesia y un cementerio. Está ubicado en dirección Sureste de Temuco, a unos 70 kilómetros de distancia. Este pueblo le debe su nombre al hecho de que esa zona estaba cubierta de bosques de laureles, cuya madera es muy preciada para la fabricación de muebles.

Don Alberto Buholzer tiene una linda historia a pesar de su corta vida. Fue amigo de personas que llegaron a ser destacados prominentes. El partido político que él abrazó, cuando recién se estaba constituyendo, triunfó en las elecciones presidenciales durante muchos años.

Raúl me entregó por escrito la historia de su padre, Alberto Buholzer Schraub, en la que hace recuerdos con Raúl Rettig, con Pedro Aguirre Cerda y con su propia infancia. Yo transcribo textualmente a continuación esta parte de su historia familiar y una parte de la famosa campaña presidencial de don Pedro.

“¿Quién fue Alberto Buholzer Schraub? 1894-1936
Mis abuelos, Alberto Buholzer Hochstrasse (1850-1915) y Rosa Schraub Feldbausch (1870-1960) fueron uno de los matrimonios fundadores de Temuco. Tuvieron siete hijos: Juan, Elisa, ALBERTO, Bernardo, Edmundo, Emilio, Marichen y Enrique hermano de madre. Mi padre Alberto Buholzer Schraub permaneció soltero hasta la edad de 35 años. Él debió quedar con la responsabilidad haciendo de cabeza del hogar de mi abuela, quien aún tenía que velar por cuatro de sus hijos menores y Bernardo enfermo inválido. Por suerte él era alto y fornido. En ese tiempo de soltería además apadrinó a un niño llamado Raúl Rettig a quien ayudó en su educación hasta hacerlo profesional, él fue posteriormente un destacado abogado, distinguido senador y defensor inclaudicable de los Derechos Humanos”.

“Mi padre se casó con Clotilde Matamala Videla en 1927, vivieron en Los Laureles y tuvieron tres hijos: Raúl, Luis y Alberto. Mi padre estaba muy bien conceptuado en el Consulado Suizo. Me contaba mi madre, que él estaba tan chocho conmigo que cuando yo nací en 1929, en plena crisis, en el negocio anexo al Consulado consiguió comprar varias cosas para mi, entre ellas un rollo con una enorme cantidad de metros de suavísima franela importada suiza que duró varios años”.

“Según mi madre, mi padre insistió en que mi primer nombre sea Raúl, tal como el joven Raúl Rettig (1909-2000) apadrinado y protegido por la familia. Cuando me fui a estudiar Matemáticas al Instituto Pedagógico, mi madre me pidió en repetidas ocasiones que recurriera en Santiago a Raúl Rettig, que era un connotado Ministro de Relaciones Exteriores y recién elegido senador por Bío-Bío, Malleco y Cautín en esos años. Mi madre deseaba que le pidiera ayuda y orientación para resolver los problemas que se me presentaran relacionados con la universidad. Yo tenía una especie de orgullo personal y creí siempre que podía salir adelante absolutamente solo. A Raúl Rettig lo conocía solamente de las veces cuando él estudiaba en la universidad y llegaba a nuestra casa a Los Laureles, algunos fines de semana. Mi padre lo trataba como a un verdadero hijo y nuestra casa era su casa. Él me estimaba mucho según mi madre, porque éramos tocayos y no por casualidad, mi nombre me lo habían colocado precisamente por él y esto a Raúl Rettig lo estimulaba a considerarse parte más real de nuestra familia. Cuando niño escuché, más de una vez, que se hacía alusión a que Raúl Rettig era un familiar nuestro. Si esto era verdad, nunca lo pude tener muy claro. Mi padre Alberto era un alto dirigente y fue de los fundadores del Partido Radical en la zona sur”. historiasderaul.blogspot.com/2007/07/mi-madre-clotilde-matamala-videla.html

“Pedro Aguirre Cerda cuando era candidato a la presidencia, en 1936, llegó en el tren presidencial a Los Laureles invitado por mi padre Alberto Buholzer y por Raúl Rettig, que desde muy joven fue dirigente de la juventud del Partido Radical. Partido que tomó ideas liberales, con un claro programa de que gobernar es educar y que fue defensor inclaudicable de los Derechos Humanos. Cuando se iniciaba el acto de recibimiento junto con un par de niños le cantamos, -Quién será, quién será presidente, Pedro Aguirre que va por el Frente y el pueblo valiente lo elegirá, ...- Pedro Aguirre me hizo unos cariños en la cabeza y en broma mis tías me dijeron que este gesto era muy importante, por lo que yo me aproveché de esto y no me dejé lavar el pelo durante un mes. Don Pedro y sus acompañantes fueron hospedados por mi padre en su Hotel Los Laureles, que era de dos pisos y quedaba frente a la estación de los ferrocarriles, en este mismo pueblo. Allí se formó un gran comité por Pedro Aguirre Cerda, presidido por mi padre, que atendía a los cinco pueblos del ramal ferroviario que iba de Freire a Cunco. Don Pedro y su comitiva fueron invitados además por mi padre a un asado en nuestra casa y luego siguieron en el tren presidencial en su incansable viaje de campaña ese mismo día hasta los pueblos cordilleranos del Este, Las Hortensias y Cunco. Pernoctaron de nuevo en nuestro hotel en Los Laureles y al día siguiente el tren especial llevó a don Pedro a los pueblos Choroico y Freire, situados en dirección al mar, es decir al Oeste. Un par de días después estuvieron en una gran concentración en Temuco”.

“Un cuñado de mi madre, Martín Peigna, que era maderero en la zona, posteriormente recordaba que don Pedro Aguirre Cerda, cuando era candidato, le había ofrecido a mi padre el cargo de ministro. Por esto lamentaba doblemente mi tío Martín la sorpresiva muerte de mi padre antes que asumiera don Pedro la presidencia”.

“Para mi padre el Liceo de Hombres de Angol era lo mejor que existía y por esto quería no sólo a su liceo donde estudió hasta terminar las humanidades, sino a todo Angol. Lo mismo sucedió con Los Laureles, se apasionó tanto por este lugar, que teniendo dos fundos que administrar no quiso salir de esta pequeña aldea que él había hecho surgir como la más importante de los cinco pueblos de este ramal. La Escuela Pública de Los Laureles fue una obra directa de mi padre Alberto y regaló casi toda la madera para su construcción. Allí cursé yo el primer año de preparatorias. A él lo nombraron para que proponga al personal de servicio y a los docentes. También personalmente mi padre organizó la sede del Registro Civil para Los Laureles y los pueblos de sus alrededores. El Civil vivió en el hotel de mi padre y participaba en las tertulias en casa de nuestra familia”.

“Normalmente un dirigente del Partido Radical no es una persona poseedora de muchos bienes materiales, pero mi padre hacía excepción a esta regla. Esto se debía a que mi abuelo Alberto Buholzer Hochstrasse, siendo un industrial acaudalado en Suiza, le dejó una herencia. Mi abuelo Alberto era un hombre muy progresista de ideas igualitarias, con religión luterana y mi abuela Rosa y sus hijos, en general, fueron todos tolerantes luteranos. Mi abuelo siguió con sus ideas progresistas en Chile, creía que debíamos tener condescendencia absoluta con los mapuches. Estimaba que no se respetaban los hoy así llamados Derechos Humanos, con los autóctonos. No se juzgaba a nadie como correspondía por matar a un aborigen. Los araucanos no tenían los mismos derechos que lo chilenos y tenían un -Juzgado de Indios-, en la ciudad de Temuco, con un juez que no era precisamente un mapuche. Mi padre a su vez acogió las nuevas ideas que movían al Partido Radical, gobernar es educar. Según mi padre, con la educación se abren las puertas del entendimiento a la tolerancia. La educación permite convivir con todas las personas, cualquiera sea, el color de su piel, su credo político o religioso”.

“Como yo algo anticipé, después que falleció mi abuelo, mi padre Alberto Buholzer Schraub recibió una gran herencia enviada por medio del Consulado Suizo de Santiago. La herencia fue originada por la venta (2 millones de dólares actuales aproximadamente) de un castillo en Suiza, que era propiedad de mi abuelo y que fue repartida entre sus siete hijos. Todos los herederos se compraron grandes propiedades. Por ejemplo, mi tío Edmundo logró comprarse con su parte de la herencia un enorme restaurante en el centro de Santiago, un camión, además un auto y le quedó capital para desarrollarse”.

“Mi padre logró comprar y fundar con la parte heredada lo siguiente.
1.-Se asoció con su hermana Elisa y compraron el gran fundo Los Laureles, que enseguida lo dotaron con la maquinaria más moderna de ese tiempo.

2.-Compró un terreno de 200 hectáreas que colindaba con el camino que va desde Los Laureles a Cunco. Esta propiedad tenía un canal de regadío y limitaba al sur con el río Trompulo. Esta propiedad la explotaba con sembrados y animales, vacunos, equinos y especialmente porcinos.

3.-Organizó un negocio de abarrotes y otros, Almacén Los Laureles, ubicado frente a la plaza de este lugar, en el terreno propiedad de mi padre.

4.-Fundó la Fábrica de Cecinas Los Laureles, constituida por una casa y galpones que estaban ubicados en la misma manzana, a 30 metros de la casa habitación. En uno de esos galpones funcionaba una fábrica de jabón, uno de esos tipos de jabones, el llamado Jabón Gringo, se hizo muy popular en la zona de Temuco y después en otras ciudades.

5.-Construyó un molino de 2 pisos y medio, Molino Los Laureles, muy original para la zona, movido mediante poleas, cuyo movimiento provenía de las aspas de una rueda que era movida por medio de las aguas procedentes del río. Estas aguas a su vez eran traídas a través de un largo canal.

6.-Construyó una serie de chiqueros con cientos de cerdos, ubicados después del molino sobre el canal en una minuciosa construcción de madera enrejada. Se alimentaban con el afrecho del molino.

7.-Fundó una fábrica de refrescos, cuya materia prima eran concentrados de fruta. El agua que usaba para hacer estos envasados se tomaba de una vertiente subterránea, sobre la que se construyó la instalación de esta envasadora. Combinaban el líquido con el concentrado y le inyectaban presión para darles durabilidad. Esta fábrica la atendía su concuñado Douglas. Le pegaban a los refrescos una etiqueta que decía, Buholzer - Douglas.

8.-Instaló una planta generadora de electricidad para la atención domiciliaria y el alumbrado público del pueblo de Los Laureles. Estando en Santiago contrató y llevó a este pueblo a un especialista francés recién llegado al país, Luis Masicot. De este modo Los Laureles fue el primer pueblo de este ramal que dispuso de este nuevo y ansiado adelanto tecnológico.

9.-En un terreno de una manzana frente a la Estación de Ferrocarriles de Los Laureles construyó siete casas. Casa habitación central de mis padres y del almacén. Hotel. Depósito de envasado de refrescos. Casa de la planta eléctrica, donde vivía la familia francesa. Casa del contador, Alfred Gunkel. Casa de la carnicería, Yito Bravo. Casa en la que vivieron mi abuela materna, Luisa Videla viuda de Matamala y sus cuatro hijas; aquí vivió también mi tío abuelo Juan Schraub Feldbausch.

10.-Construyó el Hotel Los Laureles, el que según tengo en mi memoria estaba rodeado por jardines muy bonitos. Después que mi padre se tituló de ingeniero, se especializó en química. Usando estos conocimientos logró instalar un moderno laboratorio para desarrollar las fotografías. Los pasillos del hotel estaban adornados con fotografías de personas y panorámicas de la región. Este era una especialidad que hacía mi padre con una de las primeras máquinas fotográficas buenas encargada a Suiza por medio del negocio del Consulado de este país. En este hotel se hospedaban los madereros, los dueños de aserraderos, los vendedores de mercaderías para los negocios y los campesinos que iban a tomar el tren de la mañana a Temuco. Este hotel era administrado por el hermano menor de mi padre, el tío Enrique Buholzer Schraub, quien tenía también a su cargo al personal de servicio”.

“Mi padre falleció, cuando él se desenvolvía como dirigente para toda esa región, en plena campaña electoral presidencial de Pedro Aguirre Cerda. A esa fecha era él muy joven, sólo tenía 42 años y yo siete. Fue enterrado en el Cementerio Principal de Temuco. Fue una persona activa, dinámica, jovial y de una personalidad muy alegre. Era muy querido por toda la comunidad de Los Laureles y sus alrededores y en forma muy especial por su familia y Raúl Rettig”.

Nota:
foto 1: 1936 Alberto Buholzer Schraub.
foto 2: mapa de la zona.

lunes, 5 de enero de 2009

“Aventuras con mi moto inglesa de carrera”

Década del 50.
Anécdotas recopiladas por Aída María Román.

Como la agilidad de Raúl Buholzer para atender sus almacenes, la fábrica de carbón vegetal para el carburo y para hacer los trámites en sus cuatro cuentas bancarias era tan grande que yo no me la explicaba, le pedí a Raúl que me cuente cómo lo hacía. Resultó que el actor principal de esa tremenda agilidad era una moto inglesa de carrera.
A continuación podrán ustedes leer el relato que Raúl hizo de su caballo metálico robótico, el que en un momento de su historia, entre otras gracias, le causó un menudo susto a toda la Municipalidad de Lanco.

“Al volver de estar estudiando en Argentina el Doctorado de Física Teórica, en el año 1953, me casé con Marta, me fui a vivir a Malalhue y tuve una hija”.

“Acostumbrado a comprar en los remates en Santiago mercaderías para los almacenes de mi madre, en una de estas subastas me compré una moto con mucha historia. Según el martillero, con esa moto inglesa, marca Rodge, se había ganado una carrera efectuada en Chile un par de años antes. El famoso corredor inglés la había dejado en el Hotel Carrera de la capital en parte de pago. Como no apareció ese corredor inglés en la fecha oportuna la moto salió a remate. Afortunadamente para mi había muy pocos postulantes y la rematé en muy buenas condiciones. La llevé al sur de Chile colocándola en el carro de equipaje del mismo tren en que yo viajaba ese día hasta Lanco. Retiré la moto del equipaje y me fui en ella a mi casa, cuando llegué a Malalhue noté que la moto tiraba poco. Tenía poca fuerza y estaba echando humo por el tubo de escape. La tuve guardada en el garaje durante unos meses”.

“Felizmente apareció en el pueblo preguntando por mi un mecánico chileno, Antonio Álvarez, que trabajaba en Buenos Aires. Esto fue una casualidad muy bienvenida. Antonio fue informado que yo era un chileno argentino como él. Él venía a Malalhue en busca de su único tío, ya que sus padres habían fallecido en Argentina. Desgraciadamente le tuve que decir que su tío también había fallecido y que estaba enterrado en el cementerio del lugar. Hablamos muchísimo sobre Argentina y en el momento de despedirse se me ocurrió preguntarle sobre su profesión y salió a la conversación la moto. De inmediato le fui a mostrar la moto y le conté su historia. Él conocía casi todos los tipos de motos, trabajaba precisamente en Buenos Aires en un taller de motos de carrera. Al hacerla andar le diagnosticó rápidamente lo que tenía. Me dio un susto cuando me dijo que el motor había que desarmarlo parcialmente y cambiarle los anillos. Al día siguiente, dicho y hecho, comenzó a desarmarla, le sacó los anillos y me los entregó para que compre de los mismos en Temuco. Me dijo Antonio, -si no hay allí, que me los encarguen a Santiago y si allí no los hubiere, entonces hay que encargarlos a la dirección que yo le di en Buenos Aires-. Mientras tanto le busqué un hospedaje y le di dinero por el trabajo ya realizado. En Temuco no tenían los anillos, por lo que los encargaron a la capital y una semana después Antonio armó la moto con nuevos anillos. Quedó flamante. Según el mecánico, no hay en Chile quien pueda ganarle a correr a esta nueva moto. Pensaba volverse inmediatamente a Argentina, pero yo lo convencí que se quede a lo menos durante ese mes en que yo le había pagado el alojamiento. Se quedó, me arregló la moto y tuvo otros trabajos durante ese período. Antonio fue mi salvación para el arreglo de la moto y la movilización entre mis negocios”.

“Para aprovechar al máximo la potencia de su motor las motos de carrera de ese tiempo tenían escape libre. Su ruido hacía huir espantados al ganado vacuno y a los equinos, no así a los perros que inmediatamente ladraban y seguían a la moto. En todas las calles, de estos pueblos chicos, se juntaban siempre muchos perros callejeros y cuando ellos se acercaban a la moto, yo debía acelerar aún más. Mi corpulenta moto era todo un lujo en potencia y calidad. Su potente motor y batería hacían que la moto fuese pesada y que también llevase neumáticos relativamente gruesos. El ruido emitido hacía salir con preocupación a las personas de los pueblos chicos a mirar por las ventanas a este insólito vehículo que pasaba tronando por la calle. Como en la zona no habían otras motos la Municipalidad no otorgaba ni exigía patentes. Tampoco era obligación usar casco de protección, ni existía control alguno de velocidad, ni carné de conducir de ninguna clase, ni pagos de permiso de circulación, etc., etc”.

“En ese tiempo no había una sola moto, aparte de la mía, en toda la región desde Lanco a Panguipulli. Y estos otros tipos de motos especiales de carrera no eran conocidas ni en Temuco, ni tampoco en Valdivia. Mi moto inglesa de carrera despertó tanto interés que aparecieron varios interesados en comprármela, yo ya no la quería ni vender ni cambiar por un auto. Antonio le acomodó un buen y seguro asiento atrás y en él se sentaba Marta para llevarla diariamente a la escuela. Premiaba todos los días con un paseo en moto por el pueblo de Melefquén al mejor alumno de la escuela durante el día donde trabajaba y era directora Marta. Cuando la iba a dejar los alumnos me esperaban correctamente formados. Ellos se esmeraban en ganar este premio, les encantaba la moto quedaban felices después de haberse subido a este ingenio”.

“Un buen día debí perseguir con la moto al tren Flecha, desde Lanco hasta Loncoche y con un empleado de mis negocios sentado en el asiento de atrás. Luego José se cachiporreaba diciendo que habíamos volado, sin que la moto tocara tierra. Era tal su regocijo que no sentía las piedras y los saltos que dábamos sobre el vehículo. No existían los caminos pavimentados, los caminos eran de ripio y tierra. Sin embargo, al día siguiente de haber salido en la moto conmigo este joven me decía en las mañanas que sentía adolorida la parte trasera, pero mientras viajábamos jamás se quejaba porque le gustaba muchísimo andar en moto. La moto era tan atractiva, que otro de los trabajadores de mi negocio, que era gordito, envidiaba a José por salir conmigo a correr aventuras, las que él contaba ampliadas y corregidas. Yo llevaba a José, porque tenía el peso de un jinete de caballo de carrera”.

“En una oportunidad que me vino a ver mi amigo Hernán Muñoz, yo me ofrecí para irlo a dejar en moto a Quitratúe, que se encontraba a 80 kilómetros de distancia. El viaje era duro, aún llovía muchísimo y los caminos estaban llenos de posas de agua. Para ir a la casa de los padres de Hernán, lo más complicado del viaje era atravesar la famosa y temible cuesta de Lastarrias. Era muy alta y muy larga, los motores de los vehículos sufrían considerablemente con este enorme esfuerzo. Conjuntamente existía otro problema, era conocido que allí siempre habían algunas pandillas o grupos de malhechores. Estos echaban a perder el camino intencionadamente y cobraban precios prohibitivos por sacar a los autos de los pantanos. Tenían yuntas de bueyes preparadas para sacar a los vehículos que se atascaban en esas posas de agua. Ellos mismos las fabricaban y los autos que esquivaban una posa metían la rueda en la otra. Esta historia yo la sabía, sin embargo cuando íbamos bajando la cuesta con Hernán, cerca de Quitratúe, metimos la rueda delantera en una posa de éstas y salimos inercialmente disparados pegándonos contra el ripio de la carretera e hiriéndonos duramente las manos. Un poco más abajo estaban los tipos con las yuntas de bueyes y como ya conocíamos los malos antecedentes de ellos tomamos la moto y nos fuimos lentamente, en primera, por el pasto paralelamente a la carretera hasta esquivar a estos bandidos. Llegamos a Quitratúe, demorando más de cinco horas de viaje, totalmente embarrados y magullados. Pero estábamos en una edad en que esto no era para nosotros nada más que una pequeña aventura. La señora Sarita, madre de Hernán, quedó muy asustada al vernos llegar en esas lamentables condiciones. Un par de días después me volví a Malalhue por el mismo camino, con mucho cuidado, no tuve ningún problema, demorando sólo un par de horas en llegar de regreso a mi casa”.

“En otra ocasión, al tratar de girar a la derecha llegando a un cruce de calles, bruscamente a la moto le quedó suelto el pedal izquierdo y yo inercialmente fui despedido cayendo fuera de la calle sobre el matorral de un jardín. La moto siguió su camino, atravesó la calle y fue a parar justamente contra la Municipalidad de Lanco. Quedó con el motor andando y produciendo un ruido infernal a la entrada de este recinto. En la Municipalidad habían dos regidores que estaban muy asustados mirando por la ventana y no se atrevían a salir. El alcalde salió con su cara muy pálida y no sabía como enfrentar el asunto... Oí que el alcalde decía algo a gritos. Me levanté de entre el matorral, ahora escuchando que decía, -¿quién lanzó esta moto contra nuestro edificio?- Dice usted, ¿que yo lancé la moto? Yo no la he lanzado, le refuté, la moto se fue sola para allá. Y por último gritó nuevamente el alcalde, -¡Pare este demonio y váyase de aquí!- Acto seguido saqué la moto, le atornillé el pedal, me subí a ella y me fui. Unas cuadras más allá tuve que parar la moto para reírme a carcajadas del enorme susto que yo le había dado a las autoridades. Yo notaba que este Consejo Municipal de Lanco me respetaba mucho, probablemente porque yo era un comerciante con una cadena de almacenes, por otro lado la producción de carbón era muy voluminosa y además mi esposa era la directora de una escuela”.

“Afortunadamente no quedé nunca con ninguna pana seria botado en el camino, ya que en esos años todavía ni se soñaba en crear servicios de rescate en carretera, ni en colocar teléfonos de emergencia en los caminos. Yo era Profesor de Física y sin embargo no vaticiné, ni en broma, un futuro con teléfonos celulares, ni la aparición de un servicio de rescate aéreo mediante helicópteros”.

“Nunca, ningún vehículo me adelantó, ni camiones, ni buses, ni tan siquiera el tren Flecha. Tuve otras caídas y después de esto reduje drásticamente las velocidades. Esta moto produjo en mi un cambio muy grande, de imprudente pasé a ser muy prudente, tanto fue así que después de unos años mis amigos me bautizaron como Prudentito”.

“A pesar de algunas malas experiencias, la moto resultó ser una solución maravillosa para resolver con rapidez los múltiples problemas que se presentaban en la administración, control y conexión de mis tres almacenes de Malalhue, Melefquén y Huellahue e igualmente fue muy eficaz para atender los múltiples problemas de la fábrica de carbón vegetal. Y como ya decían mi abuelo y mi padre, ¡Confiar es bueno, pero controlar es mejor!”

Nota:
foto 1: 1953 Raúl Buholzer M.
foto 2: 1956 Raúl Buholzer M.
foto 3: mapa de la zona.
foto 4: 1953 Hernán Muñoz Álvarez.

viernes, 2 de enero de 2009

"Las 3 pasiones que me hicieron feliz y me mantuvieron optimista"


Enero 2009.

Las tres pasiones más importantes que me han impulsado a llevar una hermosa y apasionante vida con mucha felicidad y optimismo. He sido uno de los seres humanos consciente de nuestra importancia en este infinito eterno universo donde seguramente somos los únicos maravillosos homo sapiens existentes.
1.-He vivido apasionado por las ciencias Matemáticas y Físicas.
2.-Siempre permanecí luchando contra las desigualdades sociales.
3.-Dar cariño y recibirlo ha sido el motor impulsor de mi vida.

1.-He vivido apasionado por las ciencias Matemáticas y Físicas

continuará...

martes, 30 de diciembre de 2008

"Raúl Buholzer y su relación con las empresas del petróleo y otras"


Historias rescatadas por Aída María Román.
Diciembre 2008.

Le he pedido a Raúl que saque del baúl de sus recuerdos algunas de sus historias vividas en el pasado y de las que él se queja que no le permitieron llevar a cabo sus ideales de convertirse en profundo investigador de la Física Teórica. Él me aceptó esta sugerencia convencido de que se deben contar en las memorias todos los tipos de vivencias por las que se ha pasado. He aquí sus cinco sorprendentes relatos que me ha entregado.

“Como ustedes probablemente quizás habrán leído en una parte de mis memorias, yo soy actualmente Profesor de Matemáticas y Física, jubilado de la Universidad de Santiago. Por mi profesión tan específica no debería haber tenido esta gran variedad de otras actividades. Relataré mi participación en cinco de estas actividades diferentes que no tenían nada que ver directamente con mi profesión:
1.-fui fundador, con mi amigo Hernán Muñoz, de la Fábrica de Escobas Atlas;
2.-fundé, dirigí y financié una cadena de tres almacenes;
3.-participé en la elaboración y exportación de carburo mediante una excelente producción de su materia prima, vale decir carbón vegetal;
4.-participé en la extracción del petróleo en Neuquén, Argentina;
5.-participé en la extracción del gas natural en Temuco”.

“Les voy a contar a continuación mi contribución en estos cinco insólitos casos que debieran haber estado fuera de mi competencia de profesor y son todos, por esto mismo, temas algo anecdóticos”.

1.-“FUI FUNDADOR, CON MI AMIGO HERNÁN MUÑOZ, DE LA FÁBRICA DE ESCOBAS ATLAS”

“En el año 1949 terminé mis estudios secundarios. Rendí mi examen de Bachillerato en Matemáticas y me inscribí para estudiar Pedagogía en Matemáticas y Física en la Universidad de Chile, en Santiago. Mi amigo inseparable Hernán Muñoz se inscribió para estudiar Pedagogía en la Escuela Normal Abelardo Núñez. Con Hernán teníamos una enorme capacidad para hacer más de una cosa a la vez y nos pareció muy normal comprar una fábrica de escobas que ofrecían en venta por medio del diario. Nuestra ingenuidad para los negocios era completa. Esta oferta tenía una trampa evidente y no nos dimos cuenta en absoluto. Después que le pagamos al ex dueño él nos vendió algo de materiales y nos entregó los rústicos instrumentos para hacer escobas. Nosotros fuimos vulgarmente engañados, ya que antes de pagarle nos habló de que nos vendía la fábrica funcionando. Entonces nos tuvimos que buscar urgentemente una casa para arrendar. Felizmente, algunos días después, encontramos una excelente casa recién construida. Nos trasladamos acompañados de cinco dudosos trabajadores entregados por el mafioso. Cuando quisimos llevar en orden los trabajos de oficina ninguno de estos seudo-trabajadores quiso entregarnos sus documentos de identidad. Una semana después éramos objeto de un segundo robo efectuado ahora por este grupo de desclasados. Estos tipos se nos arrancaron para no verlos nunca mas, llevándose las escobas fabricadas en esos días y otros materiales. Como teníamos espíritu juvenil muy optimista colocamos un aviso en el diario, que necesitábamos personal para la Fábrica de Escobas Atlas. Contratamos entonces a un matrimonio con sus dos hijos y nuera, que eran evangélicos y felizmente no tomaban vino. Teníamos una buena ventaja frente al lumpen anterior. Esta familia nos informó que no éramos los primeros en ser estafados por ese hombre de la calle Vivaceta. Trabajamos con ese grupo en forma muy armónica, ellos nos ayudaron a vender y lo primordial era que no tomaban vino, además eran muy responsables y la Fábrica de Escobas Atlas tomó vuelo y prestigio. Por motivos de nuestros estudios tuvimos que dejar este trabajo y vendimos la fábrica al contado, es decir, en muy buenas condiciones. Devolvimos la deuda que teníamos con el padre de Hernán y nos fuimos a Valparaíso y Viña del Mar a celebrar la venta del negocio y la linda experiencia”.

“Un par de meses después, con el dinero que aún nos quedaba de la venta de la fábrica, el 13 de diciembre de 1950, el mismo día que Hernán cumplió 21 años, nos fuimos a pasar las vacaciones de verano a Argentina. De Buenos Aires nos trasladamos a la vecina ciudad de La Plata, porque me había informado en mi residencial un estudiante venezolano que allí había un excelente centro de estudios universitarios, Universidad de La Plata. En este país descubrimos que la entrada a estudiar a las universidades era muy fácil. Prácticamente gobernaban las universidades los propios estudiantes. No había gastos para el ingreso, ya que la matrícula era absolutamente gratuita. Juré ante notario consular los estudios que tenía en Chile y quedé matriculado en lo que precisamente yo anhelaba, es decir, en el Doctorado de Física Teórica. Unos meses después recibí los documentos correspondientes y quedé matriculado oficialmente. Para financiar mis estudios trabajé en un centro frigorífico, que tenía más de cuatro mil trabajadores, en un horario desde las 20 a las 24 horas. Fui dirigente de los trabajadores en la sección Cámara Fría”.

2.-“FUNDÉ, DIRIGÍ Y FINANCIÉ UNA CADENA DE TRES ALMACENES”

“Cuando volví de Argentina me hice cargo de una parte de la herencia de mi padre. Con ella fundé, dirigí y financié una cadena de tres almacenes”.
“La cadena de los tres almacenes quedaron ubicados en los pueblos recién fundados del ramal de Lanco a Panguipulli. Corría un importante tren uniendo los seis pueblos de esta bifurcación incluyendo a estas dos localidades. Este ferrocarril llevaba las voluminosas cantidades de madera que salían de los alrededores de estos lugares y de las riveras del Lago Panguipulli. También este tren tenía por supuesto un viaje una vez al día con pasajeros desde estos pueblos a las ciudades capitales provinciales de Temuco y Valdivia, desde aquí se podía viajar además a otras ciudades, como por ejemplo a Santiago. Era el punto de conexión de este puerto de lago con casi todo Chile. Por otro lado el ferrocarril me servía para unir a mis tres almacenes. Los negocios estaban ubicados cerca de tres estaciones del ferrocarril: Malalhue, Melefquén y Huellahue. En ellos se vendían aparte de los abarrotes, herramientas, vajilla, géneros, zapatos, pantalones, etc. Este tipo de almacenes fueron los antecesores de los posteriores medianos supermercados”.

“Yo vivía en el pueblo de Malalhue y me movilizaba entre estos tres lugares y otras ciudades en una moto de carrera inglesa. En esos tiempos este vehículo era toda una novedad. Los alumnos de la escuela donde trabajaba mi esposa quedaban fascinados cuando la iba a dejar a ella a la escuela. Yo premiaba a los mejores alumnos de Marta dándoles un paseo en moto por las calles del pueblo. En una oportunidad tuve que correr en esa moto detrás del Tren Flecha, entre las ciudades de Lanco y Loncoche, hasta que logré alcanzarlo, aunque parecía una misión imposible. Tenía que hablar de negocios con una persona que viajaba en ese tren y en el momento en que yo llegaba a la estación de Lanco el tren partió; esto significaba que debía por lo tanto llegar en la moto, antes que el tren, a su próxima parada que era Loncoche.”

“Paralelamente a la fundación de los tres almacenes me tocó administrar la explotación de carbón vegetal para la Fabrica de Carburos de Nos. Una vez terminado el compromiso de venderle carbón vegetal a esta Fábrica decidí volver a Argentina a terminar el Doctorado de Física Teórica. Dejé toda la liquidación de los negocios en orden, sin deudas, antes de trasladarme a Argentina. Les contaré a continuación otra historia con los detalles de mi participación en la Fábrica de Carburos de Nos”.

3.-“PARTICIPÉ EN LA ELABORACIÓN Y EXPORTACIÓN DE CARBURO MEDIANTE UNA EXCELENTE PRODUCCIÓN DE SU MATERIA PRIMA, VALE DECIR CARBÓN VEGETAL”

“Varios años después de salir de la UNI audazmente hice un contrato con un ex compañero que conocí cuando estudiaba ingeniería y con el que habíamos hecho juntos las prácticas de laboratorio de la Universidad de Chile. Una década después, en la década de los años sesenta, él era uno de los dueños de la empresa de Carburo de Nos. El carburo tiene como materia prima fundamental el carbón vegetal, que es negro, y mucho menos denso que el carbón de piedra. Especialmente se usa el carbón liviano obtenido de las maderas del sur de Chile, por ser muy absorbente para los elementos químicos constituyentes del carburo. El carbón se usaba como combustible y calefacción en el cincuenta por ciento de las poblaciones en Chile. De la producción del carburo de esta empresa el diez por ciento era para consumo nacional y el otro noventa por ciento se exportaba. En el contrato con la empresa me comprometí a abastecerlos enviándoles de promedio un carro de treinta toneladas de carbón vegetal diariamente. Debía comenzar a cumplir con este compromiso en el breve tiempo de sólo tres meses”.

“Para este propósito afortunadamente me favorecieron un par de acontecimientos ocurridos precisamente en ese tiempo. Por la inauguración del Complejo Metalúrgico de Huachipato cerraron los Altos Hornos de Corral en Valdivia. Por este motivo quedaron cesantes muchísimos trabajadores, entre ellos los que fabricaban carbón vegetal para esta fundición. Sin saber esto coloqué un aviso en el diario El Correo de Valdivia diciendo -necesitamos personal experto en la fabricación del carbón vegetal. A mi oficina de esta ciudad llegaron numerosos interesados y como desde muy joven tenía experiencia al respecto logré elegir a trabajadores más responsables y sobre todo que no fuesen buenos para tomar vino a destajo”.

“Se cumplió el compromiso con la Fábrica de Carburo y dos meses después ya les entregaba más de un carro de 30 toneladas de carbón al día. Hicimos un segundo compromiso, consistente en comprar en esta zona de la provincia de Valdivia, en la que yo trabajaba, una hacienda de a lo menos 1000 hectáreas con el objetivo de abastecer a la empresa de Carburo de Nos con este carbón vegetal. El compromiso comprendía además explotar la madera apta para la construcción y muebles dejando limpios de troncos los lugares donde se extraían estas maderas, o sea, en condiciones apropiadas para la agricultura. Este proyecto era muy interesante y necesario por la enorme cantidad de materia prima para la empresa de Nos. Se debía obtener en los hornos metálicos especiales 50 toneladas de carbón vegetal diariamente. Yo debía administrar este complejo, donde se instalarían estos hornos metálicos especiales, subiría mis utilidades en un cincuenta por ciento y me prometían muchas otras garantías”.

“Sorpresivamente apareció en el diario El Correo de Valdivia un artículo enviado por una persona de Malalhue. Él afirmaba que yo acaparaba el carbón de toda la región, desde Lanco a Panguipulli y que tenía todas las bodegas de los Ferrocarriles de todo el ramal llenas de carbón. Él afirmaba que esta monopolización del carbón lo iba a hacer subir de precio y las consecuencias eran muy malas para toda la población. El intendente de Valdivia me citó muy cordialmente. Yo acudí de inmediato y le manifesté que era efectivo lo que decía esta persona, que yo ocupaba las bodegas de los Ferrocarriles de toda la región. Le demostré al intendente que no tenía ningún fundamento la acusación de que yo acaparaba el carbón y la cosa era muy al contrario, ya que tenía a un empleado atendiendo una bodega que vendía solamente carbón y además toda la cantidad que necesitaran. Estaba abierta al público de este pueblo y de los pueblos vecinos durante todo el día. Esta abundancia de carbón vegetal se debía a que tenía un enorme grupo de trabajadores produciendo carbón para la Fábrica de Carburo y la cantidad que compraba el público era inferior al diez por ciento de la producción. Tanto es así que me apodaron El Rey del Carbón. Le ofrecí al intendente todo el carbón que necesitaran para las emergencias. La Municipalidad de Valdivia envió un par de veces un camión a buscar carbón a una de mis bodegas”.

“De repente todos los proyectos se vinieron abajo. Me di cuenta que la Fábrica de Carburo de Nos me enviaba una liquidación mensual donde me pagaban el veinte por ciento menos del carbón que enviaba. O sea con esto, todas las utilidades estaban perdidas. Entonces renuncié a aceptar las ventajas ofrecidas y me fui a terminar mis estudios del Doctorado en Física Teórica a Argentina. Muchos años después supe que no era precisamente la empresa la que me robaba el veinte por ciento de mis utilidades, pero ya no era tiempo para retomar este interesante trabajo. El culpable fue un amigo que me quiso favorecer, quien sin que yo se lo pidiera hizo un mal trámite y el resultado obtenido fue al revés. Me pagaron el veinte por ciento menos y además me descontaron muchas toneladas de carbón por humedad. Mi amigo, sin imaginarse las graves consecuencias que traerían sus buenas intenciones, pasó a perjudicarme seriamente”.

4.-“PARTE DE LA HISTORIA DE LA EXTRACCIÓN DEL PETRÓLEO EN NEUQUÉN, ARGENTINA”

“Estudiaba Pedagogía en Matemáticas en la Universidad de Chile. Me trasladé en el año 1950 a estudiar el Doctorado de Física Teórica a la Universidad de La Plata, en Argentina. En la Universidad busqué contacto con otros estudiantes chilenos y nos oficializamos como grupo de chilenos en esta Universidad, con elección de presidente y tesorero. En La Plata estudiaban cerca de dos mil extranjeros. Estos eran en su gran mayoría latinoamericanos: bolivianos, peruanos, venezolanos, chilenos. Yo presidí el grupo de chilenos y posteriormente fui Secretario General de la Agrupación de los Estudiantes Extranjeros de toda Argentina, que sumaban varios miles”.

“En La Plata me hice íntimo amigo de Sergio Novogrusky, era un estudiante argentino de la Universidad, que vivía en la pieza contigua en mi misma residencial. Otro de mis grandes amigos allí en La Plata fue naturalmente Jorge Asuaje, venezolano, que fue el presidente de los estudiantes extranjeros en Argentina cuando yo era Secretario General. Era muy curioso que este íntimo amigo tenía la profesión de torero, de los buenos y famosos, en Venezuela”.

“Tiempo después, en Argentina conocí y me enamoré de Marta Sepúlveda que trabajaba en Chile y pasaba sus vacaciones en la zona de Buenos Aires. Mi apasionado amor me hizo idear un viaje a Chile, me casé con ella y me quedé trabajando en negocios. Debía administrar una cadena de tres almacenes y además una industria relacionada con la producción del carburo chileno, usando el carbón vegetal de mi producción. El capital que movía el negocio era una parte de la herencia dejada por mi padre. Posteriormente, cuatro años después, decidí dejar la explotación industrial del carbón para el carburo y los negocios en Chile para ir a terminar mi Doctorado de Física Teórica en Argentina”.

“Cuando regresé de Chile a Argentina encontré a mis dos amigos, Novogrusky y Asuaje, recién titulados de ingenieros. Me ofrecieron formar parte de una sociedad para trabajar en los cálculos, o en la construcción de edificios. Postulamos a varios llamados a concurso y nos ganaban las propuestas a estos concursos, empresas ya organizadas y con gruesos capitales. Decidimos orientar nuestro trabajar tomando solamente parte de estas grandes construcciones. Sin embargo hicimos contratos para instalar la parte eléctrica en algunos de estos edificios”.

“Les contaré a continuación como en Argentina acompañé en la investigación sobre el petróleo a mi amigo Novogrusky”.

“En aquel tiempo como nos iba regular en este tipo de trabajos de la construcción, con el objeto de cambiar de rumbo me dediqué a leer todos los días los diarios en la Biblioteca de la Universidad y en la Biblioteca Pública de La Plata. Leyendo los periódicos, un buen día, encontré un aviso muy interesante, diciendo que necesitaban un ingeniero argentino, con dominio del idioma ruso y que tenga ojalá conocimientos en la extracción del petróleo. ¡Eureka! me dije, aquí está mi amigo Sergio Novogrusky cubriendo tres de las cuatro condiciones, ser argentino, ingeniero y hablar ruso. Me fui de inmediato a la residencial, le toqué la puerta a mi vecino y le dije: ¡Traigo muy buenas noticias! Al contarle lo del aviso me di cuenta que siendo yo un optimista Sergio aún no lo era, aunque si bien realista. Él afirmó que la cuarta condición no la cumplía, ya que no tenía la menor idea de cómo trabajar en el área de extracción del petróleo. Y yo le aseveré, esto que tú dices que es importante lo aprendes rápidamente y creo que nosotros dos y Asuaje, empezaremos hoy mismo a hacer un seminario intensivo sobre el petróleo. Puedes enviar tus antecedentes y si te aceptan, cosa que sucederá en un par de meses mas, entonces es posible aún desistir. Después de muchas horas de discusión decidió mi amigo enviar sus antecedentes a la oficina central de la firma en Buenos Aires. Comenzamos ese mismo día el trabajo intensivo estudiando, durante diez horas diarias, todo lo relacionado con el petróleo”.

“La sorpresa fue grande, de nosotros tres, cuando una semana después de haber enviado la carta le aseguraban que había sido elegido y que debía presentarse en la Gerencia General de Buenos Aires para firmar el contrato. Así de sencillo, pasó de un día al otro, a convertirse, en el director de una empresa de investigación petrolífera formada nada menos que por dos países importantes, Argentina y la ex Unión Soviética. Le entregaron todo el equipo soviético recién llegado. Éste consistía en una caravana de vehículos cargados de instrumentos relacionados con la investigación del petróleo. Indirectamente yo y Jorge nos vimos envueltos en este proyecto. Novogrusky nos dejó en dos puestos de trabajo en su planta de investigación, en una especie de secretariado que él presidía. Éramos los tres inseparables amigos. Sin embargo, esta vez yo y Jorge estábamos impedidos para poder acompañarlo. Yo había vuelto de Chile a terminar mi Doctorado de Física Teórica y no podía cambiar de planes. Jorge Asuaje tampoco lo pudo acompañar, estaba recién casado y en plena luna de miel”.

“Novogrusky salió algunas semanas después con su caravana y equipo rumbo al suroeste de Buenos Aires. Mientras iba en la caravana me llamaba por teléfono todos los días contándome como le iba en sus investigaciones en terreno. Nuestra residencial y en especial su teléfono y el mío pasaron a convertirse en oficinas provisorias, haciéndome telefónicamente numerosísimos encargos burocráticos a diario. Él iba pues camino al suroeste, su destino era la zona de Neuquén, donde se sospechaba que podría haber petróleo o gas natural. Antes de llegar al mismo específico lugar de Neuquén Novogrusky quiso probar los instrumentos aún vírgenes recién llegados de la URSS. El personal que venía en la caravana estaba formado por expertos rusos y mi amigo Novogrusky felizmente hablaba con ellos en su propio idioma. Durante algunas semanas probaron los instrumentos haciendo explosiones simultáneas en varios puntos diferentes para cartografiar el lugar y finalmente llevaron a cabo una perforación real, por supuesto tomando todas las medidas de precaución correspondientes. Y esta si que fue una sorpresa en grande, ya que semanas después salió petróleo en muy buenas condiciones. Se podía utilizar casi de inmediato. Como era una prueba instrumental no se había convocado a los medios informativos, pero al día siguiente llegaron los periodistas y se llenaron los titulares de los diarios argentinos, ¡Petróleo en las cercanías de Neuquén! Yo había recibido esta noticia antes que apareciera en los diarios y me sentí muy emocionado, puesto que en algo importante había tenido que participar. Muchos años después ya estando jubilado me emocioné nuevamente cuando conocí en Chile las grandes tuberías que venían de Argentina con el gas de Neuquén”.

5.-“DESCUBRIMOS QUE TEMUCO FLOTA SOBRE UNA ALFOMBRA MÁGICA DE GAS NATURAL”

“Les voy a contar parte de la historia del inicio de la extracción del gas natural en Temuco”.

“Por motivos familiares volví desde Argentina para vivir en Chile con mi esposa e hija. En Argentina estudiaba el Doctorado de Física Teórica en la Universidad de La Plata. Después en Chile trabajé como profesor de Física en el Liceo de Hombres de Temuco y posteriormente como profesor en la Universidad Técnica del Estado, UTE, de esta ciudad. En esta Universidad fui elegido como representante de los profesores ante el Consejo Directivo de la UTE”.

“Entre las diversas actuaciones en las que me tocó participar en la UTE voy a contar en este caso una que es algo insólita para mi especialidad. Se trataba de una investigación relacionada con el gas natural en la provincia de Cautín, cuya capital es Temuco, llevada a cabo a fines de la década del 60. Como en Argentina ya había tenido una experiencia en la extracción del petróleo en Neuquén, me atreví a incorporarme a esta investigación que se estaba empezando a realizar en nuestra zona. La cosa comenzó con la denuncia de un campesino que temía ser afectado, tanto él como su familia, por el desagradable olor que apareció sorpresivamente junto a su ruca habitacional. Este y otros acontecimientos nos motivaron a hacer una investigación sobre el gas natural en esos alrededores de Temuco. Después de este hecho estuvimos investigando seriamente la posibilidad de extraer este gas natural. Para este efecto, pedimos ayuda, y nos enviaron a Temuco un grupo de investigadores de la Universidad de Chile. Se hizo entonces una exploración en estas tierras, donde vivía el campesino que hizo la denuncia, lugar que quedaba a escasos kilómetros al noroeste de Temuco. Felizmente nosotros y todos los investigadores éramos funcionarios estatales y estábamos imbuidos por la filosofía de no a la privatización de la energía. La no privatización de la energía había sido dada en forma ejemplar desde muchos años antes por el gobierno argentino. Decían ellos, que entregar el petróleo era como entregar la bandera argentina. Las empresas monopólicas internacionales del petróleo y sus derivados no permitían que los gobiernos de los países latinoamericanos fuesen los dueños de estas fuentes de energía. Recurrían a métodos legales e ilegales para evitarlo”.

“Se hizo una perforación y a relativamente mediana profundidad salió gas a gran presión por las tuberías. Se colocaron artefactos de medida de presión con sus llaves de salida correspondientes y se cercaron los alrededores”.

“Desgraciadamente, en el caso del gas natural que se localizó cerca de Temuco, una empresa internacional logró maniobrar con las conclusiones de los investigadores, colocando como conclusión que la extracción del gas natural en esta reciente exploración no era rentable, lo que significaba tirar a los archivos del olvido toda esa investigación. Los datos fidedignos, seguramente quedaron muy bien guardados en esa empresa internacional privada. Esta era una de las maniobras a las que recurrían estas empresas comprándose a algún integrante mafioso de la comisión, o por último a los que guardaban estas conclusiones”.

“Sospechando que habían estas maniobras de por medio, pedí autorización a los otros miembros del Consejo Directivo de la Universidad de Temuco, para que me facultaran a trabajar en nombre de la UTE aclarando este supuesto escándalo. Fui autorizado además para que me ayudaran en la investigación los otros dos profesores, con los que iniciamos estos trabajos. En la primera reunión que tuvimos resolvimos pedir la ayuda y un poder especial a la Sede Central de la Universidad Técnica en Santiago. Desde allí nos enviaron a un ingeniero francés, que tenía mucha experiencia en este tipo de investigaciones. Para este trabajo nuestra comisión disponía solamente del tiempo de doce horas a la semana. Con el ingeniero francés trabajamos unos meses y medimos, durante 240 horas continuadas, como disminuía la presión del gas después de estar abierta totalmente la salida y por supuesto encendido el gas expulsado. La levísima disminución de la presión, después de estas 240 horas, indicaba que había un depósito de gas subterráneo nada de despreciable. A criterio del especialista podíamos extraer gas durante varios años para una serie de industrias medianas, entre ellas nos aconsejaba utilizarlo para fabricar en la Universidad Técnica cerámicas y ladrillos refractarios”.

“Abandonamos esta investigación por razones burocráticas, ya que teníamos que renovar nuestros permisos para seguir trabajando allí. La experiencia fue muy interesante, ya que nos dimos cuenta de que en torno al petróleo y al gas natural se movían nefastos intereses muy poderosos. En este caso trataron de cerrarnos el paso en la investigación y lo lamentable es que lo consiguieron. Amenazaron a una de las personas de alto rango representativo e indirectamente a nuestra comisión para que abandonáramos esta exploración recién iniciada. ¡Teníamos gas natural a discreción para muchos años! Descubrimos que el gas no procedía de una profundidad normal para una fuente de cientos de kilómetros cúbicos de gas, pero esa fuente de las profundidades alimentaba una bolsa de gas relativamente cerca de la superficie de la Tierra. Este depósito no era despreciable y daba el indicio de que se podía perforar a mayor profundidad y llegar seguramente a tener gas con gran rentabilidad”.

Estas otras cinco vivencias de la vida de Raúl Buholzer las ha seleccionado él de la gran cantidad de historias que tenemos todos los seres humanos en el largo transcurso de nuestras vidas. Esta selección tiene su importancia especial porque le tocó en ellas convivir con algunos de sus mejores amigos, Hernán Muñoz, Sergio Novogrusky, Jorge Asuajo.

Las personas que escriben sus memorias normalmente tocan los temas que más les han agradado vivir, pero es también muy importante conocer estas otras partes de sus vidas. Estas cinco anecdóticas partes de la vida de Raúl no corresponden estrictamente a lo que él quería que fuese el transcurrir de los ideales de su vida. Se debieron realizar en relación con sus obligaciones de trabajo. Sin embargo, a mi me parece, que son interesantísimos los temas de estas historias: dirigir la formación de la Fábrica de Escobas Atlas, la entrega de la materia prima para la fábrica de carburo, el tema del gas en la zona de Temuco y del petróleo en Argentina.

Ahora el tema del gas argentino de Neuquén se hace muy importante, dado que Chile lo necesita tanto para el uso domiciliario como para muchas de sus industrias. Este tema que Raúl haya participado en la primera extracción de petróleo y gas en Argentina goza de actualidad.

Nota:
foto 1: 1950 Raúl Buholzer Matamala.
foto 2: 1953 Hernán Muñoz Álvarez.
foto 3: Mapa de la zona.
foto 4: 1956 Raúl Buholzer M.
foto 5: 1950 Marta Sepúlveda Gallais.
foto 6:
1967 Raúl BuholzerM.
2006 Temuco.