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jueves, 21 de julio de 2011

“¡Atravesando la Cordillera de los Andes en barco”!

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Historia relatada por Aída María Román.

Un buen día del verano del año 2011, paseando por la orilla del Río Rin, me dijo Raúl, -¿sabes cuántos kilómetros hay desde el nacimiento de este río en Suiza, que pasa raudo por Alemania, hasta que llega a su desembocadura en Holanda? Recorre nada menos que 1.300 kilómetros y estos miles de botes y barcos que hemos visto todos los días, que navegan por él sin dificultad, te debo decir que por esto tienen una larguísima vida útil, algunos más de un siglo. Las uniones de estos lagos se canalizarán en el futuro y, justamente en la zona de la frontera Chile y Argentina, se construirán unas exclusas que levanten y bajen estos barcos para lanzar a éstos a las aguas que corren hacia Chile y viceversa-.

-En Alemania eso es algo muy normal, en Dortmund hay varias exclusas que nivelan las aguas que van hasta Holanda. En otros lados también son abundantes, incluso se puede llegar hasta París y a muchas otras ciudades. No me cabe ninguna duda que en el futuro cercano se harán unas exclusas en esta parte de la frontera con Argentina-.

Realmente es verdad lo que tú me dices. Ahora que conocemos esto y a propósito de tu historia que te acabo de grabar, no es fantástico pensar en unir San Martín de Los Andes, Argentina, con la ciudad de Panguipulli, Chile, pues el recorrido total es apenas la décima parte de lo que recorre el Rin. Creo que tienes razón, que esto es algo muy interesante, ya que en América del Sur daríamos el ejemplo histórico de como las molestas fronteras se convierten en un delicioso paseo turístico al ir atravesando varios lagos y pequeños ríos.

Voy a relatarles enseguida lo que Raúl me contó a cerca de una experiencia vivida por él en la década de sus años veinte-treinta. Él me contó dos interesantes temas que los gravé y se encuentran unidos; como se devuelve una mano; y como se atraviesa la Cordillera en barco.

Rosalía Antonomasia fue una ejemplar Profesora de la Escuela del Pirihueico.
Nos contó Rosalía (24) que: Un buen día del año 1953, venía de Temuco haciendo los interminables trámites para su escuela. En Temuco sacó pasaje hasta Lanco. Tomo el tren que viajaba de Santiago a Puerto Montt. Tuvo que combinar de tren a micro en la ciudad de Lanco, debió seguir por el ramal de Lanco a Panguipulli. En Lanco se dio cuenta que le habían robado el dinero. Se fue en micro y pagó su pasaje hasta donde le alcanzaron las monedas sueltas que se habían salvado del robo, llegando al atardecer al pueblo de Malalhue. La micro tenía paradero frente a mi emporio. Allí se bajó con su maletita y se dirigió el emporio a preguntar donde había un hotel. Mientras ella nos contaba su desgracia entonces partió la micro, por lo que ella se desesperó y salió corriendo a hacerle señas al chófer para que la llevara a Panguipulli, sus angustiosos gritos resultaron sin ningún éxito.

Allí en el negocio de Malalhue nos contó su historia a Martita y a mi. Mi esposa era profesora y había pasado por situaciones muy parecidas cuando comenzó a trabajar. Ella le ofreció de inmediato que durmiera en nuestra casa. Con Martita quedamos muy conmovidos con lo que le había pasado y por eso le dijimos que no se preocupe que la vamos a ayudar. Le dijimos, somos profesores y no podemos dejar a una colega sin ayuda. Martita siendo profesora en actividad se conmovió más todavía, por lo que Rosalía tuvo una muy buena y especial acogida de parte nuestra. Y antes que siguiera con sus pensamientos negativos, de como iba a llegar a su escuela, yo le di la solución, que nosotros le financiábamos la vuelta. Le preguntamos los detalles del valor de los pasajes en su recorrido de vuelta para llegar a la escuela y le dimos de inmediato el dinero. Quedamos sorprendidos de la odisea que le quedaba todavía para llegar a su destino. Quedó invitada pues a pernoctar en nuestra casa y que al otro día, íbamos a planificar temprano cómo se iba para su escuela. Al día siguiente le ofrecimos dinero para que subsistiera hasta que le pagaran el sueldo, agradeciéndolo mucho respondió tener otras reservas de dinero escondidas en la escuela. Al día siguiente, continuó su largo trayecto para llegar al límite con Argentina. Temprano desayunó y viajó, en primera instancia, en micro desde Malalhue a Panguipulli.

Rosalía trabajaba justamente en el límite de Chile con Argentina, donde había unos puestos de Aduanas Fronterizas, una en el lado chileno y otra un par de cientos de metros más allá, en el lado argentino. Nos describió su viaje así. Para llegar a este insólito pero hermoso lugar de trabajo la profesora debía atravesar el Lago Panguipulli en barquito, seguir internándose en la cordillera por un camino de tierra, otros 10 kilómetros por la orilla de un río que unía este lago con el larguísimo Lago Pirihueico. Entonces para ir a la escuela ella debía tomar, de nuevo otro barquito y atravesar de extremo a extremo ahora el lago Pirihueico, cuyo extremo superior está casi en el límite entre Chile y Argentina Desde allí debía caminar junto a un río, que une este último lago chileno con el lago argentino Nonthué. Al lado de este río está la escuela, por supuesto que en territorio chileno. La Aduana Chilena está junto al río que nace en el Lago Nonthué y la Aduana Argentina junto a este Lago Nonthué. El Nonthué es el extremo superior del largo y conocido Lago Lácar de Argentina que llega hasta la misma ciudad de San Martín de los Andes. Esto demuestra que prácticamente la altura sobre el nivel del mar es la misma entre esta ciudad y el extremo superior de la Cordillera de los Andes en esa zona, el Paso Hua Hum. Después de Hua Hum las aguas descienden hacia Chile. ¡FANTÁSTICO!



Se conocía desde hacía muchos años, que si las aguas de un río corren en dirección de Este a Oeste, el territorio es chileno, o sea si corren en dirección de donde sale el Sol hacia donde se oculta. Lo mismo sucedía con las aguas de todos los otros ríos que bajaban de la cordillera al mar Pacífico. Así de sencillo lo explicaban desde antaño los campesinos. Posteriormente en el Acuerdo Internacional entre Chile y Argentina, se terminó adoptando esta explicación relativa a los límites. Esta es una zona excepcionalmente muy lluviosa, de las más lluviosas del mundo. Los ríos, seguramente desde la época de los dinosaurios, se abrieron paso entre las montañas y esa erosión originó estos maravillosos pasos cordilleranos. En la Cordillera de los Andes los lagos son la muestra de como los ríos han socavado los cerros por la erosión y han originado unos murallones naturales gigantescos, de una belleza planetaria. A más de cien metros casi vertical hacia arriba se ve la nieve en la parte superior de los cerros. En el invierno algunas partes de estas regiones se vuelven peligrosas por los rodados.

Las planicies que quedan al lado de los lagos y a la orilla de los río, de acuerdo con las leyes, son territorio fiscal, allí estaba instalada la escuela, donde trabajaba nuestra ejemplar profesora Rosalía. El gobierno chileno construyó la escuela y contrató a la profesora. Esta escuela pública colindaba con un enorme latifundio, que era territorio privado, cuyo dueño pretendía, como era la costumbre de la época, extender sus dominios apropiándose de los territorios fiscales.

La profesora debía hacer colectas para comprar materiales escolares, mapas, tiza, libros, etc. La Municipalidad pagaba la electricidad de las escuelas públicas de la ciudad, pero no para las escuelas del campo, como ésta en la que trabajaba Rosalía.

De como se devuelve una mano.
Tiempo después del comienzo de esta historia yo volví a continuar mis estudios del Doctorado en Física a la ciudad argentina de La Plata, cerca de Buenos Aires. Mi esposa Marta continuó trabajando como profesora en Chile, en Malalhue, cerca de Panguipulli.

Unos 5 años después de conocer a Rosalía, en sus vacaciones de verano Martita decidió visitarme en Argentina. Volvíamos ella, mi pequeña hija Yenny y yo de Argentina al sur de Chile. Buscando en un mapa, vimos que para ir de Buenos Aires, vía Santiago hasta la zona sur, se hace un enorme triángulo geográfico, mientras que podíamos hacer el viaje de Buenos Aires directo, casi en línea recta, a la zona de Panguipulli. En vista de esto, cambiamos de opinión y pensamos que no hay mejor camino, que el ir directo de Buenos Aires al Sur de Chile. La verdad es que este viaje por vía aérea que hizo Martita con Yenny, de Santiago a Buenos Aires, fue muy accidentado. El mismo día que ellas debían viajar, un grupo de aviadores, que intentaron tomarse el gobierno peronista, mataron a miles de personas que estaban en la Plaza de Mayo defendiendo el gobierno democrático, frente a la casa de gobierno, ametrallándolas desde el aire. Los bandidos huyeron cobardemente al Uruguay. Martita y Yenny debieron postergar por varios días su viaje a Buenos Aires. Esto traumatizó a Martita y prefirió perder el pasaje de vuelta del avión. Optamos por volvernos en tren que atravesaba la pampa argentina llevando unos carros de carga y otros de pasajeros que iban bajándose de ciudad en ciudad. Comparado con hoy día, en esos tiempos, el tren era muy incómodo, no llevaba coche dormitorio, ni coche comedor. Sin embargo el viaje de los tres que volvían a juntarse para siempre fue hermoso y grandioso. Éramos jóvenes y debíamos disfrutar del matrimonio, la Universidad de donde sea debía esperar, el amor estaba primero.

¡Increíble, pasando la Cordillera de los Andes en barco!
Llegamos en tren a San Martín de los Andes, después de mas de 30 horas de viaje y mal dormidos. En esta ciudad fue necesario tomar un reparador descanso. En el hotel de San Martín nos pasaron un extenso mapa lleno de lagos para la región de la cordillera, llamada Corredor de los 7 Lagos de la Provincia de Neuquén. La sorpresa de las sorpresas agradables fue que atravesaríamos la cordillera en barco, en la parte argentina debíamos cruzar dos lagos, el Lago Nonthué y el largo Lago Lácar, que felizmente estaban unidos entre sí por un regio río-canal transitable, llegando finalmente en barco a la frontera con Chile muy cercana al Lago Pirihueico, donde estaba la Aduana Argentina y la Chilena. Estos últimos hermosos viajes por la región argentina nos tomaron otro medio día de camino, completando así casi 48 horas, solamente tomando en cuenta las horas de viaje. De todos los numerosos pasajeros, hasta este límite llegamos solamente nosotros y también un turista argentino. El último barco que nos condujo a la Aduana hizo el viaje únicamente con nosotros, pero debió cumplir su cometido, porque lo hacía todos los días llevando materiales para la Aduana Argentina. Pasamos por la Aduana Argentina sin ningún problema con nuestros documentos totalmente en orden. Desde aquí a unos cien metros mas adelante llegamos a pie cargando nuestras pesadas maletas hasta la Aduana Chilena, las que nos ayudó a llevar este argentino.

En la Aduana Chilena nos revisaron todo el equipaje y fue una enorme sorpresa cuando nos dijeron que no había ningún medio de locomoción para llegar a un puerto del Lago Panguipulli. Pensamos que nos iban a permitir dormir en la Aduana, pero nos dijeron que era imposible permitirnos dormir dentro del recinto. De repente, sorpresivamente apareció una mujer joven abrazándonos eufóricamente, su cara nos era conocida, pero con Martita no atinábamos a saber donde la habíamos conocido. Pero cuando ella dijo, por fin voy a pagar una deuda pendiente desde hace mucho tiempo, entonces nos recordamos de la profesora Rosalía, el recuerdo llegó tal como llega la luz al terminar un túnel. Fue un encuentro muy emotivo, con muchas lágrimas y ella nos llevó a su escuela, sin dejarnos hacer ningún otro trámite. Rosalía le contó a los funcionarios de Aduana la odisea que había vivido cinco años antes, oportunidad en la que nos conocimos en Malalhue y el comportamiento que nosotros habíamos tenido con ella. Fueron recuerdos de reconocimiento público ante los empleados de la Aduana. Todos los días llegaba ese barco a la misma hora y la profesora se dirigía a la Aduana para retirar los encargos que ella hacía con los funcionarios de la Aduana.

Este fenomenal encuentro sucedió por un azar y por una feliz coincidencia, ya que no habíamos pensado, ni nosotros ni ella, en que su ayuda la podía hacer casi en estas mismas condiciones de extremo apuro en que nosotros y ella nos encontramos. Ella en Malalhue y nosotros en el Paso Internacional Hua Hum.

Y entonces tuve que servir de pituto para que Rosalía también llevara a su escuela al turista argentino. Dormimos como un lirón alrededor de doce horas y a la mañana siguiente, tuvimos un desayuno exquisito con pan amasado calentito. Ella no nos dejó ni formular la pregunta, a que hora llega el bus para irnos al puerto de Panguipulli. Como no había alumnos, por estar en vacaciones de verano, tuvimos a disposición un espacio muy amplio en la escuela. Nos dijo, entiendo que vienen cansados, pero aquí se van a quedar a lo menos una semana. En realidad el lugar era super encantador, en la mañana Rosalía ordeñaba a sus tres vaquitas y Yenny ayudaba a llevar a los terneritos al corral, gozando mucho con esos y otros animalitos. Nos quedamos algunos días en los que no solamente disfrutábamos, sino que además le dábamos satisfacción a los deseos de nuestra amiga Rosalía, de querer atendernos en su escuela.

Supimos que en la época de clases se debía administrar el financiamiento de la bodega de comestibles, ya que los 120 alumnos, tres cursos de 40 alumnos cada uno, tenían que almorzar en la escuela. Esta construcción tenía 6 piezas para casa y escuela. La profesora vivía sola y debía hacer muchas cosas. Entre otras ella hacía el aseo en su escuela e impartía clases a estos cursos simultáneamente.

La escuela estaba junto a en un fundo maderero muy conocido en esa región. Rosalía nos dijo que le había contado al dueño, que Marta, hace ya un largo tiempo, le había regalado el dinero para continuar su accidentado viaje. El dueño le dijo que casualmente nos conocía por nuestro negocio. Él no quería que nadie desconocido se acercara a la escuela. Por lo tanto, le dijo el hacendado, que no había problemas en el caso de la permanencia nuestra. Pero era muy diferente el caso con el argentino que se nos acopló a nosotros, quien pudo quedarse allí solo un día.

En Buenos Aires, una interesada oficina de turismo que nos vendió los pasajes nos dijo, que por el trayecto que pensábamos recorrer, por el Paso Internacional de Hua Hum, había en todas partes una excelente conexión y movilización para los lugares del sur de Chile. Sin embargo éramos un reducido número de personas, las que en esos tiempos usábamos esta maravillosa vía de pasar la Cordillera de los Andes en barco.

Se cumplió la semana de la invitación de Rosalía y nos despedimos con lágrimas y agradecimientos. Ese día muy temprano nos fuimos en camión, de la escuela hasta el Lago Pirihueico, Martita y Yenny en la cabina y yo arriba del vehículo. Atravesamos este largo lago en un lindo barquito hasta el Puerto Fuy. Del Puerto Fuy viajamos algunos kilómetros en una micro y llegamos al Lago Panguipulli, tomamos un nuevo barquito y llegamos al otro extremo, o sea, a la ciudad de Panguipulli. Allí llamamos por teléfono a mi cuñado Alfonso Rost que vivía en Malalhue, a solo quince kilómetros, y nos dijo que esperáramos que iba a buscarnos mi sobrino José. Nos fue a buscar en un auto toda una novedad para ese tiempo, un convertible, en el que nos paseó por el Puerto de Panguipulli.

Conclusiones.
-Si no hubiera sido por toda esta serie de acontecimientos y coincidencias quizás no habríamos vuelto a ver a nuestra colega Rosalía.
-Rosalía con su excelente carácter, logró conectar amistosamente a las dos Aduanas, Chilena y Argentina en el Paso Internacional de Hua Hum.
-El complejo de estas dos Aduanas en el límite fronterizo lo adornaba una excelente escuela pública chilena, por estar enclavada en un límite casi imposible de concebir con educación para todos los campesinos de la zona, tanto chilenos como argentinos.
-El viaje resultó maravillosamente bien, porque los malestares del camino los resolvimos con entusiasmo, ya que éramos jóvenes y teníamos espíritu aventurero.
-Es delicioso no tener que subir la odiosa Cordillera para atravesar Los Andes. El viaje se hace por la vía del fantástico conjunto de lagos del sur. Se hace placenteramente y haciendo un auténtico turismo, sin el riesgo del avión y el malestar del bus.
-El trayecto entre San Martín de Los Andes, Argentina, y Panguipulli, Chile, se puede hacer no sólo en barco, sino que en un bote a remo o con motor. ¿Quiénes serán los primeros competidores?

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miércoles, 4 de febrero de 2009

“Travesía de la caravana de colonos por la Cordillera de los Andes”

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Narración del Profesor Raúl Buholzer transcrita por Aída María Román.
Febrero 2009.

Como ustedes habrán leído en la “biografía de una heroína alemana, ...” que publicamos el día 2 de este mes, algunos de los colonos debieron hacer el viaje en barco de Alemania a Argentina. historiasderaul.blogspot.com/2009/02/biografia-de-una-heroina-alemana-rosina.html De Buenos Aires a su destino en Chile lo hicieron en carretas tiradas por bueyes. Esta insólita situación de cambiar las diligencias tiradas por caballos por carretas con bueyes, se debió a los primeros negocios sucios realizados contra el recién creado gobierno republicano. Las inescrupulosas empresas habían sido valiosamente costeadas con el presupuesto nacional de Chile para hacer llegar a los colonos europeos en buenas condiciones a la región a la que ellos estaban destinados. Según me contaba mi abuela Rosina, esto fue un gran escándalo, que si no es por mi abuelo Albert no habrían sobrevivido.

Lo terrible es que en este recorrido existía, aparte de la enorme distancia, un muro natural casi imposible de cruzar, tan inhóspito quizás como pretender cruzar un enorme desierto. Mejor vamos a entregarles a continuación algunos datos y finalmente fotografías para que ustedes se den cuenta de esta enorme odisea.

La Cordillera de los Andes es un sistema montañoso de América del Sur. Corre paralelamente a la costa del Pacífico a lo largo de 7500 km, va desde el Cabo de Hornos atravesando Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y parte de Venezuela. Es la cordillera más elevada del Continente Americano. Su punto más alto es el Monte Aconcagua con 6962 metros, situado al norte de Mendoza. Su altura media es de 4000 metros, sobrepasando en muchos lugares los 6000.

En esos tiempos era una enorme proeza pasar la cordillera con caravanas tiradas por bueyes, tal como sucedió en el viaje que hicieron mis abuelos Albert y Rosina. Mi abuela Rosina, de no ser que iba sumamente enamorada, pudo haber quedado choqueada, o gravemente enferma con las experiencias de las horribles semanas vividas en esta travesía. La vida la daban por perdida continuamente muchos de los europeos de la caravana integrada por un par de docenas de carretas. Ellos en Europa no se daban cuenta que había que tener un gran coraje para hacer esta enorme hazaña. Mi abuelo y mi abuela eran, a pesar de todas estas circunstancias, muy optimistas. Alentaban continuamente al resto de la caravana a no flaquear.

Atravesar esta enorme cordillera subiendo y bajando cerros de cerca de 6000 metros de altura por senderos casi intransitables en un espacio de cerca de 100 kilómetros a través de estas serranías, fue una super odisea de los colonos europeos a los que debió dirigir voluntariamente Albert Buholzer Hochstrasse. Aún hoy en día para atravesar la cordillera entre el lado argentino y el lado chileno se hace en subidas y bajadas por caminos muy estrechos, escalonados y peligrosos.

Hoy por hoy, me ha tocado varias veces pasar por este mismo trayecto cordillerano en avión en sólo 10 minutos y cada vez que lo hago me acuerdo de las largas semanas que le tocó pasar por allí abajo a mis abuelos, donde se ven las nieves eternas y sin embargo no perdieron jamás su optimismo. Otros grupos de colonos no tuvieron que correr esta aventura, llegando algunos en barcos directamente al sur de Chile y otros grupos a Valparaíso.

En estas vistas aéreas se ven algunos de los lugares por donde debieron atravesar la Cordillera de los Andes mi abuela Rosina Schraub Feldbausch y mi abuelo Albert Buholzer Hochstrasse.















































































Agradecimientos a Yenny Buholzer S. por el envío de estas fotos.

martes, 30 de diciembre de 2008

"Raúl Buholzer y su relación con las empresas del petróleo y otras"


Historias rescatadas por Aída María Román.
Diciembre 2008.

Le he pedido a Raúl que saque del baúl de sus recuerdos algunas de sus historias vividas en el pasado y de las que él se queja que no le permitieron llevar a cabo sus ideales de convertirse en profundo investigador de la Física Teórica. Él me aceptó esta sugerencia convencido de que se deben contar en las memorias todos los tipos de vivencias por las que se ha pasado. He aquí sus cinco sorprendentes relatos que me ha entregado.

“Como ustedes probablemente quizás habrán leído en una parte de mis memorias, yo soy actualmente Profesor de Matemáticas y Física, jubilado de la Universidad de Santiago. Por mi profesión tan específica no debería haber tenido esta gran variedad de otras actividades. Relataré mi participación en cinco de estas actividades diferentes que no tenían nada que ver directamente con mi profesión:
1.-fui fundador, con mi amigo Hernán Muñoz, de la Fábrica de Escobas Atlas;
2.-fundé, dirigí y financié una cadena de tres almacenes;
3.-participé en la elaboración y exportación de carburo mediante una excelente producción de su materia prima, vale decir carbón vegetal;
4.-participé en la extracción del petróleo en Neuquén, Argentina;
5.-participé en la extracción del gas natural en Temuco”.

“Les voy a contar a continuación mi contribución en estos cinco insólitos casos que debieran haber estado fuera de mi competencia de profesor y son todos, por esto mismo, temas algo anecdóticos”.

1.-“FUI FUNDADOR, CON MI AMIGO HERNÁN MUÑOZ, DE LA FÁBRICA DE ESCOBAS ATLAS”

“En el año 1949 terminé mis estudios secundarios. Rendí mi examen de Bachillerato en Matemáticas y me inscribí para estudiar Pedagogía en Matemáticas y Física en la Universidad de Chile, en Santiago. Mi amigo inseparable Hernán Muñoz se inscribió para estudiar Pedagogía en la Escuela Normal Abelardo Núñez. Con Hernán teníamos una enorme capacidad para hacer más de una cosa a la vez y nos pareció muy normal comprar una fábrica de escobas que ofrecían en venta por medio del diario. Nuestra ingenuidad para los negocios era completa. Esta oferta tenía una trampa evidente y no nos dimos cuenta en absoluto. Después que le pagamos al ex dueño él nos vendió algo de materiales y nos entregó los rústicos instrumentos para hacer escobas. Nosotros fuimos vulgarmente engañados, ya que antes de pagarle nos habló de que nos vendía la fábrica funcionando. Entonces nos tuvimos que buscar urgentemente una casa para arrendar. Felizmente, algunos días después, encontramos una excelente casa recién construida. Nos trasladamos acompañados de cinco dudosos trabajadores entregados por el mafioso. Cuando quisimos llevar en orden los trabajos de oficina ninguno de estos seudo-trabajadores quiso entregarnos sus documentos de identidad. Una semana después éramos objeto de un segundo robo efectuado ahora por este grupo de desclasados. Estos tipos se nos arrancaron para no verlos nunca mas, llevándose las escobas fabricadas en esos días y otros materiales. Como teníamos espíritu juvenil muy optimista colocamos un aviso en el diario, que necesitábamos personal para la Fábrica de Escobas Atlas. Contratamos entonces a un matrimonio con sus dos hijos y nuera, que eran evangélicos y felizmente no tomaban vino. Teníamos una buena ventaja frente al lumpen anterior. Esta familia nos informó que no éramos los primeros en ser estafados por ese hombre de la calle Vivaceta. Trabajamos con ese grupo en forma muy armónica, ellos nos ayudaron a vender y lo primordial era que no tomaban vino, además eran muy responsables y la Fábrica de Escobas Atlas tomó vuelo y prestigio. Por motivos de nuestros estudios tuvimos que dejar este trabajo y vendimos la fábrica al contado, es decir, en muy buenas condiciones. Devolvimos la deuda que teníamos con el padre de Hernán y nos fuimos a Valparaíso y Viña del Mar a celebrar la venta del negocio y la linda experiencia”.

“Un par de meses después, con el dinero que aún nos quedaba de la venta de la fábrica, el 13 de diciembre de 1950, el mismo día que Hernán cumplió 21 años, nos fuimos a pasar las vacaciones de verano a Argentina. De Buenos Aires nos trasladamos a la vecina ciudad de La Plata, porque me había informado en mi residencial un estudiante venezolano que allí había un excelente centro de estudios universitarios, Universidad de La Plata. En este país descubrimos que la entrada a estudiar a las universidades era muy fácil. Prácticamente gobernaban las universidades los propios estudiantes. No había gastos para el ingreso, ya que la matrícula era absolutamente gratuita. Juré ante notario consular los estudios que tenía en Chile y quedé matriculado en lo que precisamente yo anhelaba, es decir, en el Doctorado de Física Teórica. Unos meses después recibí los documentos correspondientes y quedé matriculado oficialmente. Para financiar mis estudios trabajé en un centro frigorífico, que tenía más de cuatro mil trabajadores, en un horario desde las 20 a las 24 horas. Fui dirigente de los trabajadores en la sección Cámara Fría”.

2.-“FUNDÉ, DIRIGÍ Y FINANCIÉ UNA CADENA DE TRES ALMACENES”

“Cuando volví de Argentina me hice cargo de una parte de la herencia de mi padre. Con ella fundé, dirigí y financié una cadena de tres almacenes”.
“La cadena de los tres almacenes quedaron ubicados en los pueblos recién fundados del ramal de Lanco a Panguipulli. Corría un importante tren uniendo los seis pueblos de esta bifurcación incluyendo a estas dos localidades. Este ferrocarril llevaba las voluminosas cantidades de madera que salían de los alrededores de estos lugares y de las riveras del Lago Panguipulli. También este tren tenía por supuesto un viaje una vez al día con pasajeros desde estos pueblos a las ciudades capitales provinciales de Temuco y Valdivia, desde aquí se podía viajar además a otras ciudades, como por ejemplo a Santiago. Era el punto de conexión de este puerto de lago con casi todo Chile. Por otro lado el ferrocarril me servía para unir a mis tres almacenes. Los negocios estaban ubicados cerca de tres estaciones del ferrocarril: Malalhue, Melefquén y Huellahue. En ellos se vendían aparte de los abarrotes, herramientas, vajilla, géneros, zapatos, pantalones, etc. Este tipo de almacenes fueron los antecesores de los posteriores medianos supermercados”.

“Yo vivía en el pueblo de Malalhue y me movilizaba entre estos tres lugares y otras ciudades en una moto de carrera inglesa. En esos tiempos este vehículo era toda una novedad. Los alumnos de la escuela donde trabajaba mi esposa quedaban fascinados cuando la iba a dejar a ella a la escuela. Yo premiaba a los mejores alumnos de Marta dándoles un paseo en moto por las calles del pueblo. En una oportunidad tuve que correr en esa moto detrás del Tren Flecha, entre las ciudades de Lanco y Loncoche, hasta que logré alcanzarlo, aunque parecía una misión imposible. Tenía que hablar de negocios con una persona que viajaba en ese tren y en el momento en que yo llegaba a la estación de Lanco el tren partió; esto significaba que debía por lo tanto llegar en la moto, antes que el tren, a su próxima parada que era Loncoche.”

“Paralelamente a la fundación de los tres almacenes me tocó administrar la explotación de carbón vegetal para la Fabrica de Carburos de Nos. Una vez terminado el compromiso de venderle carbón vegetal a esta Fábrica decidí volver a Argentina a terminar el Doctorado de Física Teórica. Dejé toda la liquidación de los negocios en orden, sin deudas, antes de trasladarme a Argentina. Les contaré a continuación otra historia con los detalles de mi participación en la Fábrica de Carburos de Nos”.

3.-“PARTICIPÉ EN LA ELABORACIÓN Y EXPORTACIÓN DE CARBURO MEDIANTE UNA EXCELENTE PRODUCCIÓN DE SU MATERIA PRIMA, VALE DECIR CARBÓN VEGETAL”

“Varios años después de salir de la UNI audazmente hice un contrato con un ex compañero que conocí cuando estudiaba ingeniería y con el que habíamos hecho juntos las prácticas de laboratorio de la Universidad de Chile. Una década después, en la década de los años sesenta, él era uno de los dueños de la empresa de Carburo de Nos. El carburo tiene como materia prima fundamental el carbón vegetal, que es negro, y mucho menos denso que el carbón de piedra. Especialmente se usa el carbón liviano obtenido de las maderas del sur de Chile, por ser muy absorbente para los elementos químicos constituyentes del carburo. El carbón se usaba como combustible y calefacción en el cincuenta por ciento de las poblaciones en Chile. De la producción del carburo de esta empresa el diez por ciento era para consumo nacional y el otro noventa por ciento se exportaba. En el contrato con la empresa me comprometí a abastecerlos enviándoles de promedio un carro de treinta toneladas de carbón vegetal diariamente. Debía comenzar a cumplir con este compromiso en el breve tiempo de sólo tres meses”.

“Para este propósito afortunadamente me favorecieron un par de acontecimientos ocurridos precisamente en ese tiempo. Por la inauguración del Complejo Metalúrgico de Huachipato cerraron los Altos Hornos de Corral en Valdivia. Por este motivo quedaron cesantes muchísimos trabajadores, entre ellos los que fabricaban carbón vegetal para esta fundición. Sin saber esto coloqué un aviso en el diario El Correo de Valdivia diciendo -necesitamos personal experto en la fabricación del carbón vegetal. A mi oficina de esta ciudad llegaron numerosos interesados y como desde muy joven tenía experiencia al respecto logré elegir a trabajadores más responsables y sobre todo que no fuesen buenos para tomar vino a destajo”.

“Se cumplió el compromiso con la Fábrica de Carburo y dos meses después ya les entregaba más de un carro de 30 toneladas de carbón al día. Hicimos un segundo compromiso, consistente en comprar en esta zona de la provincia de Valdivia, en la que yo trabajaba, una hacienda de a lo menos 1000 hectáreas con el objetivo de abastecer a la empresa de Carburo de Nos con este carbón vegetal. El compromiso comprendía además explotar la madera apta para la construcción y muebles dejando limpios de troncos los lugares donde se extraían estas maderas, o sea, en condiciones apropiadas para la agricultura. Este proyecto era muy interesante y necesario por la enorme cantidad de materia prima para la empresa de Nos. Se debía obtener en los hornos metálicos especiales 50 toneladas de carbón vegetal diariamente. Yo debía administrar este complejo, donde se instalarían estos hornos metálicos especiales, subiría mis utilidades en un cincuenta por ciento y me prometían muchas otras garantías”.

“Sorpresivamente apareció en el diario El Correo de Valdivia un artículo enviado por una persona de Malalhue. Él afirmaba que yo acaparaba el carbón de toda la región, desde Lanco a Panguipulli y que tenía todas las bodegas de los Ferrocarriles de todo el ramal llenas de carbón. Él afirmaba que esta monopolización del carbón lo iba a hacer subir de precio y las consecuencias eran muy malas para toda la población. El intendente de Valdivia me citó muy cordialmente. Yo acudí de inmediato y le manifesté que era efectivo lo que decía esta persona, que yo ocupaba las bodegas de los Ferrocarriles de toda la región. Le demostré al intendente que no tenía ningún fundamento la acusación de que yo acaparaba el carbón y la cosa era muy al contrario, ya que tenía a un empleado atendiendo una bodega que vendía solamente carbón y además toda la cantidad que necesitaran. Estaba abierta al público de este pueblo y de los pueblos vecinos durante todo el día. Esta abundancia de carbón vegetal se debía a que tenía un enorme grupo de trabajadores produciendo carbón para la Fábrica de Carburo y la cantidad que compraba el público era inferior al diez por ciento de la producción. Tanto es así que me apodaron El Rey del Carbón. Le ofrecí al intendente todo el carbón que necesitaran para las emergencias. La Municipalidad de Valdivia envió un par de veces un camión a buscar carbón a una de mis bodegas”.

“De repente todos los proyectos se vinieron abajo. Me di cuenta que la Fábrica de Carburo de Nos me enviaba una liquidación mensual donde me pagaban el veinte por ciento menos del carbón que enviaba. O sea con esto, todas las utilidades estaban perdidas. Entonces renuncié a aceptar las ventajas ofrecidas y me fui a terminar mis estudios del Doctorado en Física Teórica a Argentina. Muchos años después supe que no era precisamente la empresa la que me robaba el veinte por ciento de mis utilidades, pero ya no era tiempo para retomar este interesante trabajo. El culpable fue un amigo que me quiso favorecer, quien sin que yo se lo pidiera hizo un mal trámite y el resultado obtenido fue al revés. Me pagaron el veinte por ciento menos y además me descontaron muchas toneladas de carbón por humedad. Mi amigo, sin imaginarse las graves consecuencias que traerían sus buenas intenciones, pasó a perjudicarme seriamente”.

4.-“PARTE DE LA HISTORIA DE LA EXTRACCIÓN DEL PETRÓLEO EN NEUQUÉN, ARGENTINA”

“Estudiaba Pedagogía en Matemáticas en la Universidad de Chile. Me trasladé en el año 1950 a estudiar el Doctorado de Física Teórica a la Universidad de La Plata, en Argentina. En la Universidad busqué contacto con otros estudiantes chilenos y nos oficializamos como grupo de chilenos en esta Universidad, con elección de presidente y tesorero. En La Plata estudiaban cerca de dos mil extranjeros. Estos eran en su gran mayoría latinoamericanos: bolivianos, peruanos, venezolanos, chilenos. Yo presidí el grupo de chilenos y posteriormente fui Secretario General de la Agrupación de los Estudiantes Extranjeros de toda Argentina, que sumaban varios miles”.

“En La Plata me hice íntimo amigo de Sergio Novogrusky, era un estudiante argentino de la Universidad, que vivía en la pieza contigua en mi misma residencial. Otro de mis grandes amigos allí en La Plata fue naturalmente Jorge Asuaje, venezolano, que fue el presidente de los estudiantes extranjeros en Argentina cuando yo era Secretario General. Era muy curioso que este íntimo amigo tenía la profesión de torero, de los buenos y famosos, en Venezuela”.

“Tiempo después, en Argentina conocí y me enamoré de Marta Sepúlveda que trabajaba en Chile y pasaba sus vacaciones en la zona de Buenos Aires. Mi apasionado amor me hizo idear un viaje a Chile, me casé con ella y me quedé trabajando en negocios. Debía administrar una cadena de tres almacenes y además una industria relacionada con la producción del carburo chileno, usando el carbón vegetal de mi producción. El capital que movía el negocio era una parte de la herencia dejada por mi padre. Posteriormente, cuatro años después, decidí dejar la explotación industrial del carbón para el carburo y los negocios en Chile para ir a terminar mi Doctorado de Física Teórica en Argentina”.

“Cuando regresé de Chile a Argentina encontré a mis dos amigos, Novogrusky y Asuaje, recién titulados de ingenieros. Me ofrecieron formar parte de una sociedad para trabajar en los cálculos, o en la construcción de edificios. Postulamos a varios llamados a concurso y nos ganaban las propuestas a estos concursos, empresas ya organizadas y con gruesos capitales. Decidimos orientar nuestro trabajar tomando solamente parte de estas grandes construcciones. Sin embargo hicimos contratos para instalar la parte eléctrica en algunos de estos edificios”.

“Les contaré a continuación como en Argentina acompañé en la investigación sobre el petróleo a mi amigo Novogrusky”.

“En aquel tiempo como nos iba regular en este tipo de trabajos de la construcción, con el objeto de cambiar de rumbo me dediqué a leer todos los días los diarios en la Biblioteca de la Universidad y en la Biblioteca Pública de La Plata. Leyendo los periódicos, un buen día, encontré un aviso muy interesante, diciendo que necesitaban un ingeniero argentino, con dominio del idioma ruso y que tenga ojalá conocimientos en la extracción del petróleo. ¡Eureka! me dije, aquí está mi amigo Sergio Novogrusky cubriendo tres de las cuatro condiciones, ser argentino, ingeniero y hablar ruso. Me fui de inmediato a la residencial, le toqué la puerta a mi vecino y le dije: ¡Traigo muy buenas noticias! Al contarle lo del aviso me di cuenta que siendo yo un optimista Sergio aún no lo era, aunque si bien realista. Él afirmó que la cuarta condición no la cumplía, ya que no tenía la menor idea de cómo trabajar en el área de extracción del petróleo. Y yo le aseveré, esto que tú dices que es importante lo aprendes rápidamente y creo que nosotros dos y Asuaje, empezaremos hoy mismo a hacer un seminario intensivo sobre el petróleo. Puedes enviar tus antecedentes y si te aceptan, cosa que sucederá en un par de meses mas, entonces es posible aún desistir. Después de muchas horas de discusión decidió mi amigo enviar sus antecedentes a la oficina central de la firma en Buenos Aires. Comenzamos ese mismo día el trabajo intensivo estudiando, durante diez horas diarias, todo lo relacionado con el petróleo”.

“La sorpresa fue grande, de nosotros tres, cuando una semana después de haber enviado la carta le aseguraban que había sido elegido y que debía presentarse en la Gerencia General de Buenos Aires para firmar el contrato. Así de sencillo, pasó de un día al otro, a convertirse, en el director de una empresa de investigación petrolífera formada nada menos que por dos países importantes, Argentina y la ex Unión Soviética. Le entregaron todo el equipo soviético recién llegado. Éste consistía en una caravana de vehículos cargados de instrumentos relacionados con la investigación del petróleo. Indirectamente yo y Jorge nos vimos envueltos en este proyecto. Novogrusky nos dejó en dos puestos de trabajo en su planta de investigación, en una especie de secretariado que él presidía. Éramos los tres inseparables amigos. Sin embargo, esta vez yo y Jorge estábamos impedidos para poder acompañarlo. Yo había vuelto de Chile a terminar mi Doctorado de Física Teórica y no podía cambiar de planes. Jorge Asuaje tampoco lo pudo acompañar, estaba recién casado y en plena luna de miel”.

“Novogrusky salió algunas semanas después con su caravana y equipo rumbo al suroeste de Buenos Aires. Mientras iba en la caravana me llamaba por teléfono todos los días contándome como le iba en sus investigaciones en terreno. Nuestra residencial y en especial su teléfono y el mío pasaron a convertirse en oficinas provisorias, haciéndome telefónicamente numerosísimos encargos burocráticos a diario. Él iba pues camino al suroeste, su destino era la zona de Neuquén, donde se sospechaba que podría haber petróleo o gas natural. Antes de llegar al mismo específico lugar de Neuquén Novogrusky quiso probar los instrumentos aún vírgenes recién llegados de la URSS. El personal que venía en la caravana estaba formado por expertos rusos y mi amigo Novogrusky felizmente hablaba con ellos en su propio idioma. Durante algunas semanas probaron los instrumentos haciendo explosiones simultáneas en varios puntos diferentes para cartografiar el lugar y finalmente llevaron a cabo una perforación real, por supuesto tomando todas las medidas de precaución correspondientes. Y esta si que fue una sorpresa en grande, ya que semanas después salió petróleo en muy buenas condiciones. Se podía utilizar casi de inmediato. Como era una prueba instrumental no se había convocado a los medios informativos, pero al día siguiente llegaron los periodistas y se llenaron los titulares de los diarios argentinos, ¡Petróleo en las cercanías de Neuquén! Yo había recibido esta noticia antes que apareciera en los diarios y me sentí muy emocionado, puesto que en algo importante había tenido que participar. Muchos años después ya estando jubilado me emocioné nuevamente cuando conocí en Chile las grandes tuberías que venían de Argentina con el gas de Neuquén”.

5.-“DESCUBRIMOS QUE TEMUCO FLOTA SOBRE UNA ALFOMBRA MÁGICA DE GAS NATURAL”

“Les voy a contar parte de la historia del inicio de la extracción del gas natural en Temuco”.

“Por motivos familiares volví desde Argentina para vivir en Chile con mi esposa e hija. En Argentina estudiaba el Doctorado de Física Teórica en la Universidad de La Plata. Después en Chile trabajé como profesor de Física en el Liceo de Hombres de Temuco y posteriormente como profesor en la Universidad Técnica del Estado, UTE, de esta ciudad. En esta Universidad fui elegido como representante de los profesores ante el Consejo Directivo de la UTE”.

“Entre las diversas actuaciones en las que me tocó participar en la UTE voy a contar en este caso una que es algo insólita para mi especialidad. Se trataba de una investigación relacionada con el gas natural en la provincia de Cautín, cuya capital es Temuco, llevada a cabo a fines de la década del 60. Como en Argentina ya había tenido una experiencia en la extracción del petróleo en Neuquén, me atreví a incorporarme a esta investigación que se estaba empezando a realizar en nuestra zona. La cosa comenzó con la denuncia de un campesino que temía ser afectado, tanto él como su familia, por el desagradable olor que apareció sorpresivamente junto a su ruca habitacional. Este y otros acontecimientos nos motivaron a hacer una investigación sobre el gas natural en esos alrededores de Temuco. Después de este hecho estuvimos investigando seriamente la posibilidad de extraer este gas natural. Para este efecto, pedimos ayuda, y nos enviaron a Temuco un grupo de investigadores de la Universidad de Chile. Se hizo entonces una exploración en estas tierras, donde vivía el campesino que hizo la denuncia, lugar que quedaba a escasos kilómetros al noroeste de Temuco. Felizmente nosotros y todos los investigadores éramos funcionarios estatales y estábamos imbuidos por la filosofía de no a la privatización de la energía. La no privatización de la energía había sido dada en forma ejemplar desde muchos años antes por el gobierno argentino. Decían ellos, que entregar el petróleo era como entregar la bandera argentina. Las empresas monopólicas internacionales del petróleo y sus derivados no permitían que los gobiernos de los países latinoamericanos fuesen los dueños de estas fuentes de energía. Recurrían a métodos legales e ilegales para evitarlo”.

“Se hizo una perforación y a relativamente mediana profundidad salió gas a gran presión por las tuberías. Se colocaron artefactos de medida de presión con sus llaves de salida correspondientes y se cercaron los alrededores”.

“Desgraciadamente, en el caso del gas natural que se localizó cerca de Temuco, una empresa internacional logró maniobrar con las conclusiones de los investigadores, colocando como conclusión que la extracción del gas natural en esta reciente exploración no era rentable, lo que significaba tirar a los archivos del olvido toda esa investigación. Los datos fidedignos, seguramente quedaron muy bien guardados en esa empresa internacional privada. Esta era una de las maniobras a las que recurrían estas empresas comprándose a algún integrante mafioso de la comisión, o por último a los que guardaban estas conclusiones”.

“Sospechando que habían estas maniobras de por medio, pedí autorización a los otros miembros del Consejo Directivo de la Universidad de Temuco, para que me facultaran a trabajar en nombre de la UTE aclarando este supuesto escándalo. Fui autorizado además para que me ayudaran en la investigación los otros dos profesores, con los que iniciamos estos trabajos. En la primera reunión que tuvimos resolvimos pedir la ayuda y un poder especial a la Sede Central de la Universidad Técnica en Santiago. Desde allí nos enviaron a un ingeniero francés, que tenía mucha experiencia en este tipo de investigaciones. Para este trabajo nuestra comisión disponía solamente del tiempo de doce horas a la semana. Con el ingeniero francés trabajamos unos meses y medimos, durante 240 horas continuadas, como disminuía la presión del gas después de estar abierta totalmente la salida y por supuesto encendido el gas expulsado. La levísima disminución de la presión, después de estas 240 horas, indicaba que había un depósito de gas subterráneo nada de despreciable. A criterio del especialista podíamos extraer gas durante varios años para una serie de industrias medianas, entre ellas nos aconsejaba utilizarlo para fabricar en la Universidad Técnica cerámicas y ladrillos refractarios”.

“Abandonamos esta investigación por razones burocráticas, ya que teníamos que renovar nuestros permisos para seguir trabajando allí. La experiencia fue muy interesante, ya que nos dimos cuenta de que en torno al petróleo y al gas natural se movían nefastos intereses muy poderosos. En este caso trataron de cerrarnos el paso en la investigación y lo lamentable es que lo consiguieron. Amenazaron a una de las personas de alto rango representativo e indirectamente a nuestra comisión para que abandonáramos esta exploración recién iniciada. ¡Teníamos gas natural a discreción para muchos años! Descubrimos que el gas no procedía de una profundidad normal para una fuente de cientos de kilómetros cúbicos de gas, pero esa fuente de las profundidades alimentaba una bolsa de gas relativamente cerca de la superficie de la Tierra. Este depósito no era despreciable y daba el indicio de que se podía perforar a mayor profundidad y llegar seguramente a tener gas con gran rentabilidad”.

Estas otras cinco vivencias de la vida de Raúl Buholzer las ha seleccionado él de la gran cantidad de historias que tenemos todos los seres humanos en el largo transcurso de nuestras vidas. Esta selección tiene su importancia especial porque le tocó en ellas convivir con algunos de sus mejores amigos, Hernán Muñoz, Sergio Novogrusky, Jorge Asuajo.

Las personas que escriben sus memorias normalmente tocan los temas que más les han agradado vivir, pero es también muy importante conocer estas otras partes de sus vidas. Estas cinco anecdóticas partes de la vida de Raúl no corresponden estrictamente a lo que él quería que fuese el transcurrir de los ideales de su vida. Se debieron realizar en relación con sus obligaciones de trabajo. Sin embargo, a mi me parece, que son interesantísimos los temas de estas historias: dirigir la formación de la Fábrica de Escobas Atlas, la entrega de la materia prima para la fábrica de carburo, el tema del gas en la zona de Temuco y del petróleo en Argentina.

Ahora el tema del gas argentino de Neuquén se hace muy importante, dado que Chile lo necesita tanto para el uso domiciliario como para muchas de sus industrias. Este tema que Raúl haya participado en la primera extracción de petróleo y gas en Argentina goza de actualidad.

Nota:
foto 1: 1950 Raúl Buholzer Matamala.
foto 2: 1953 Hernán Muñoz Álvarez.
foto 3: Mapa de la zona.
foto 4: 1956 Raúl Buholzer M.
foto 5: 1950 Marta Sepúlveda Gallais.
foto 6:
1967 Raúl BuholzerM.
2006 Temuco.