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jueves, 21 de julio de 2011

“¡Atravesando la Cordillera de los Andes en barco”!

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Historia relatada por Aída María Román.

Un buen día del verano del año 2011, paseando por la orilla del Río Rin, me dijo Raúl, -¿sabes cuántos kilómetros hay desde el nacimiento de este río en Suiza, que pasa raudo por Alemania, hasta que llega a su desembocadura en Holanda? Recorre nada menos que 1.300 kilómetros y estos miles de botes y barcos que hemos visto todos los días, que navegan por él sin dificultad, te debo decir que por esto tienen una larguísima vida útil, algunos más de un siglo. Las uniones de estos lagos se canalizarán en el futuro y, justamente en la zona de la frontera Chile y Argentina, se construirán unas exclusas que levanten y bajen estos barcos para lanzar a éstos a las aguas que corren hacia Chile y viceversa-.

-En Alemania eso es algo muy normal, en Dortmund hay varias exclusas que nivelan las aguas que van hasta Holanda. En otros lados también son abundantes, incluso se puede llegar hasta París y a muchas otras ciudades. No me cabe ninguna duda que en el futuro cercano se harán unas exclusas en esta parte de la frontera con Argentina-.

Realmente es verdad lo que tú me dices. Ahora que conocemos esto y a propósito de tu historia que te acabo de grabar, no es fantástico pensar en unir San Martín de Los Andes, Argentina, con la ciudad de Panguipulli, Chile, pues el recorrido total es apenas la décima parte de lo que recorre el Rin. Creo que tienes razón, que esto es algo muy interesante, ya que en América del Sur daríamos el ejemplo histórico de como las molestas fronteras se convierten en un delicioso paseo turístico al ir atravesando varios lagos y pequeños ríos.

Voy a relatarles enseguida lo que Raúl me contó a cerca de una experiencia vivida por él en la década de sus años veinte-treinta. Él me contó dos interesantes temas que los gravé y se encuentran unidos; como se devuelve una mano; y como se atraviesa la Cordillera en barco.

Rosalía Antonomasia fue una ejemplar Profesora de la Escuela del Pirihueico.
Nos contó Rosalía (24) que: Un buen día del año 1953, venía de Temuco haciendo los interminables trámites para su escuela. En Temuco sacó pasaje hasta Lanco. Tomo el tren que viajaba de Santiago a Puerto Montt. Tuvo que combinar de tren a micro en la ciudad de Lanco, debió seguir por el ramal de Lanco a Panguipulli. En Lanco se dio cuenta que le habían robado el dinero. Se fue en micro y pagó su pasaje hasta donde le alcanzaron las monedas sueltas que se habían salvado del robo, llegando al atardecer al pueblo de Malalhue. La micro tenía paradero frente a mi emporio. Allí se bajó con su maletita y se dirigió el emporio a preguntar donde había un hotel. Mientras ella nos contaba su desgracia entonces partió la micro, por lo que ella se desesperó y salió corriendo a hacerle señas al chófer para que la llevara a Panguipulli, sus angustiosos gritos resultaron sin ningún éxito.

Allí en el negocio de Malalhue nos contó su historia a Martita y a mi. Mi esposa era profesora y había pasado por situaciones muy parecidas cuando comenzó a trabajar. Ella le ofreció de inmediato que durmiera en nuestra casa. Con Martita quedamos muy conmovidos con lo que le había pasado y por eso le dijimos que no se preocupe que la vamos a ayudar. Le dijimos, somos profesores y no podemos dejar a una colega sin ayuda. Martita siendo profesora en actividad se conmovió más todavía, por lo que Rosalía tuvo una muy buena y especial acogida de parte nuestra. Y antes que siguiera con sus pensamientos negativos, de como iba a llegar a su escuela, yo le di la solución, que nosotros le financiábamos la vuelta. Le preguntamos los detalles del valor de los pasajes en su recorrido de vuelta para llegar a la escuela y le dimos de inmediato el dinero. Quedamos sorprendidos de la odisea que le quedaba todavía para llegar a su destino. Quedó invitada pues a pernoctar en nuestra casa y que al otro día, íbamos a planificar temprano cómo se iba para su escuela. Al día siguiente le ofrecimos dinero para que subsistiera hasta que le pagaran el sueldo, agradeciéndolo mucho respondió tener otras reservas de dinero escondidas en la escuela. Al día siguiente, continuó su largo trayecto para llegar al límite con Argentina. Temprano desayunó y viajó, en primera instancia, en micro desde Malalhue a Panguipulli.

Rosalía trabajaba justamente en el límite de Chile con Argentina, donde había unos puestos de Aduanas Fronterizas, una en el lado chileno y otra un par de cientos de metros más allá, en el lado argentino. Nos describió su viaje así. Para llegar a este insólito pero hermoso lugar de trabajo la profesora debía atravesar el Lago Panguipulli en barquito, seguir internándose en la cordillera por un camino de tierra, otros 10 kilómetros por la orilla de un río que unía este lago con el larguísimo Lago Pirihueico. Entonces para ir a la escuela ella debía tomar, de nuevo otro barquito y atravesar de extremo a extremo ahora el lago Pirihueico, cuyo extremo superior está casi en el límite entre Chile y Argentina Desde allí debía caminar junto a un río, que une este último lago chileno con el lago argentino Nonthué. Al lado de este río está la escuela, por supuesto que en territorio chileno. La Aduana Chilena está junto al río que nace en el Lago Nonthué y la Aduana Argentina junto a este Lago Nonthué. El Nonthué es el extremo superior del largo y conocido Lago Lácar de Argentina que llega hasta la misma ciudad de San Martín de los Andes. Esto demuestra que prácticamente la altura sobre el nivel del mar es la misma entre esta ciudad y el extremo superior de la Cordillera de los Andes en esa zona, el Paso Hua Hum. Después de Hua Hum las aguas descienden hacia Chile. ¡FANTÁSTICO!



Se conocía desde hacía muchos años, que si las aguas de un río corren en dirección de Este a Oeste, el territorio es chileno, o sea si corren en dirección de donde sale el Sol hacia donde se oculta. Lo mismo sucedía con las aguas de todos los otros ríos que bajaban de la cordillera al mar Pacífico. Así de sencillo lo explicaban desde antaño los campesinos. Posteriormente en el Acuerdo Internacional entre Chile y Argentina, se terminó adoptando esta explicación relativa a los límites. Esta es una zona excepcionalmente muy lluviosa, de las más lluviosas del mundo. Los ríos, seguramente desde la época de los dinosaurios, se abrieron paso entre las montañas y esa erosión originó estos maravillosos pasos cordilleranos. En la Cordillera de los Andes los lagos son la muestra de como los ríos han socavado los cerros por la erosión y han originado unos murallones naturales gigantescos, de una belleza planetaria. A más de cien metros casi vertical hacia arriba se ve la nieve en la parte superior de los cerros. En el invierno algunas partes de estas regiones se vuelven peligrosas por los rodados.

Las planicies que quedan al lado de los lagos y a la orilla de los río, de acuerdo con las leyes, son territorio fiscal, allí estaba instalada la escuela, donde trabajaba nuestra ejemplar profesora Rosalía. El gobierno chileno construyó la escuela y contrató a la profesora. Esta escuela pública colindaba con un enorme latifundio, que era territorio privado, cuyo dueño pretendía, como era la costumbre de la época, extender sus dominios apropiándose de los territorios fiscales.

La profesora debía hacer colectas para comprar materiales escolares, mapas, tiza, libros, etc. La Municipalidad pagaba la electricidad de las escuelas públicas de la ciudad, pero no para las escuelas del campo, como ésta en la que trabajaba Rosalía.

De como se devuelve una mano.
Tiempo después del comienzo de esta historia yo volví a continuar mis estudios del Doctorado en Física a la ciudad argentina de La Plata, cerca de Buenos Aires. Mi esposa Marta continuó trabajando como profesora en Chile, en Malalhue, cerca de Panguipulli.

Unos 5 años después de conocer a Rosalía, en sus vacaciones de verano Martita decidió visitarme en Argentina. Volvíamos ella, mi pequeña hija Yenny y yo de Argentina al sur de Chile. Buscando en un mapa, vimos que para ir de Buenos Aires, vía Santiago hasta la zona sur, se hace un enorme triángulo geográfico, mientras que podíamos hacer el viaje de Buenos Aires directo, casi en línea recta, a la zona de Panguipulli. En vista de esto, cambiamos de opinión y pensamos que no hay mejor camino, que el ir directo de Buenos Aires al Sur de Chile. La verdad es que este viaje por vía aérea que hizo Martita con Yenny, de Santiago a Buenos Aires, fue muy accidentado. El mismo día que ellas debían viajar, un grupo de aviadores, que intentaron tomarse el gobierno peronista, mataron a miles de personas que estaban en la Plaza de Mayo defendiendo el gobierno democrático, frente a la casa de gobierno, ametrallándolas desde el aire. Los bandidos huyeron cobardemente al Uruguay. Martita y Yenny debieron postergar por varios días su viaje a Buenos Aires. Esto traumatizó a Martita y prefirió perder el pasaje de vuelta del avión. Optamos por volvernos en tren que atravesaba la pampa argentina llevando unos carros de carga y otros de pasajeros que iban bajándose de ciudad en ciudad. Comparado con hoy día, en esos tiempos, el tren era muy incómodo, no llevaba coche dormitorio, ni coche comedor. Sin embargo el viaje de los tres que volvían a juntarse para siempre fue hermoso y grandioso. Éramos jóvenes y debíamos disfrutar del matrimonio, la Universidad de donde sea debía esperar, el amor estaba primero.

¡Increíble, pasando la Cordillera de los Andes en barco!
Llegamos en tren a San Martín de los Andes, después de mas de 30 horas de viaje y mal dormidos. En esta ciudad fue necesario tomar un reparador descanso. En el hotel de San Martín nos pasaron un extenso mapa lleno de lagos para la región de la cordillera, llamada Corredor de los 7 Lagos de la Provincia de Neuquén. La sorpresa de las sorpresas agradables fue que atravesaríamos la cordillera en barco, en la parte argentina debíamos cruzar dos lagos, el Lago Nonthué y el largo Lago Lácar, que felizmente estaban unidos entre sí por un regio río-canal transitable, llegando finalmente en barco a la frontera con Chile muy cercana al Lago Pirihueico, donde estaba la Aduana Argentina y la Chilena. Estos últimos hermosos viajes por la región argentina nos tomaron otro medio día de camino, completando así casi 48 horas, solamente tomando en cuenta las horas de viaje. De todos los numerosos pasajeros, hasta este límite llegamos solamente nosotros y también un turista argentino. El último barco que nos condujo a la Aduana hizo el viaje únicamente con nosotros, pero debió cumplir su cometido, porque lo hacía todos los días llevando materiales para la Aduana Argentina. Pasamos por la Aduana Argentina sin ningún problema con nuestros documentos totalmente en orden. Desde aquí a unos cien metros mas adelante llegamos a pie cargando nuestras pesadas maletas hasta la Aduana Chilena, las que nos ayudó a llevar este argentino.

En la Aduana Chilena nos revisaron todo el equipaje y fue una enorme sorpresa cuando nos dijeron que no había ningún medio de locomoción para llegar a un puerto del Lago Panguipulli. Pensamos que nos iban a permitir dormir en la Aduana, pero nos dijeron que era imposible permitirnos dormir dentro del recinto. De repente, sorpresivamente apareció una mujer joven abrazándonos eufóricamente, su cara nos era conocida, pero con Martita no atinábamos a saber donde la habíamos conocido. Pero cuando ella dijo, por fin voy a pagar una deuda pendiente desde hace mucho tiempo, entonces nos recordamos de la profesora Rosalía, el recuerdo llegó tal como llega la luz al terminar un túnel. Fue un encuentro muy emotivo, con muchas lágrimas y ella nos llevó a su escuela, sin dejarnos hacer ningún otro trámite. Rosalía le contó a los funcionarios de Aduana la odisea que había vivido cinco años antes, oportunidad en la que nos conocimos en Malalhue y el comportamiento que nosotros habíamos tenido con ella. Fueron recuerdos de reconocimiento público ante los empleados de la Aduana. Todos los días llegaba ese barco a la misma hora y la profesora se dirigía a la Aduana para retirar los encargos que ella hacía con los funcionarios de la Aduana.

Este fenomenal encuentro sucedió por un azar y por una feliz coincidencia, ya que no habíamos pensado, ni nosotros ni ella, en que su ayuda la podía hacer casi en estas mismas condiciones de extremo apuro en que nosotros y ella nos encontramos. Ella en Malalhue y nosotros en el Paso Internacional Hua Hum.

Y entonces tuve que servir de pituto para que Rosalía también llevara a su escuela al turista argentino. Dormimos como un lirón alrededor de doce horas y a la mañana siguiente, tuvimos un desayuno exquisito con pan amasado calentito. Ella no nos dejó ni formular la pregunta, a que hora llega el bus para irnos al puerto de Panguipulli. Como no había alumnos, por estar en vacaciones de verano, tuvimos a disposición un espacio muy amplio en la escuela. Nos dijo, entiendo que vienen cansados, pero aquí se van a quedar a lo menos una semana. En realidad el lugar era super encantador, en la mañana Rosalía ordeñaba a sus tres vaquitas y Yenny ayudaba a llevar a los terneritos al corral, gozando mucho con esos y otros animalitos. Nos quedamos algunos días en los que no solamente disfrutábamos, sino que además le dábamos satisfacción a los deseos de nuestra amiga Rosalía, de querer atendernos en su escuela.

Supimos que en la época de clases se debía administrar el financiamiento de la bodega de comestibles, ya que los 120 alumnos, tres cursos de 40 alumnos cada uno, tenían que almorzar en la escuela. Esta construcción tenía 6 piezas para casa y escuela. La profesora vivía sola y debía hacer muchas cosas. Entre otras ella hacía el aseo en su escuela e impartía clases a estos cursos simultáneamente.

La escuela estaba junto a en un fundo maderero muy conocido en esa región. Rosalía nos dijo que le había contado al dueño, que Marta, hace ya un largo tiempo, le había regalado el dinero para continuar su accidentado viaje. El dueño le dijo que casualmente nos conocía por nuestro negocio. Él no quería que nadie desconocido se acercara a la escuela. Por lo tanto, le dijo el hacendado, que no había problemas en el caso de la permanencia nuestra. Pero era muy diferente el caso con el argentino que se nos acopló a nosotros, quien pudo quedarse allí solo un día.

En Buenos Aires, una interesada oficina de turismo que nos vendió los pasajes nos dijo, que por el trayecto que pensábamos recorrer, por el Paso Internacional de Hua Hum, había en todas partes una excelente conexión y movilización para los lugares del sur de Chile. Sin embargo éramos un reducido número de personas, las que en esos tiempos usábamos esta maravillosa vía de pasar la Cordillera de los Andes en barco.

Se cumplió la semana de la invitación de Rosalía y nos despedimos con lágrimas y agradecimientos. Ese día muy temprano nos fuimos en camión, de la escuela hasta el Lago Pirihueico, Martita y Yenny en la cabina y yo arriba del vehículo. Atravesamos este largo lago en un lindo barquito hasta el Puerto Fuy. Del Puerto Fuy viajamos algunos kilómetros en una micro y llegamos al Lago Panguipulli, tomamos un nuevo barquito y llegamos al otro extremo, o sea, a la ciudad de Panguipulli. Allí llamamos por teléfono a mi cuñado Alfonso Rost que vivía en Malalhue, a solo quince kilómetros, y nos dijo que esperáramos que iba a buscarnos mi sobrino José. Nos fue a buscar en un auto toda una novedad para ese tiempo, un convertible, en el que nos paseó por el Puerto de Panguipulli.

Conclusiones.
-Si no hubiera sido por toda esta serie de acontecimientos y coincidencias quizás no habríamos vuelto a ver a nuestra colega Rosalía.
-Rosalía con su excelente carácter, logró conectar amistosamente a las dos Aduanas, Chilena y Argentina en el Paso Internacional de Hua Hum.
-El complejo de estas dos Aduanas en el límite fronterizo lo adornaba una excelente escuela pública chilena, por estar enclavada en un límite casi imposible de concebir con educación para todos los campesinos de la zona, tanto chilenos como argentinos.
-El viaje resultó maravillosamente bien, porque los malestares del camino los resolvimos con entusiasmo, ya que éramos jóvenes y teníamos espíritu aventurero.
-Es delicioso no tener que subir la odiosa Cordillera para atravesar Los Andes. El viaje se hace por la vía del fantástico conjunto de lagos del sur. Se hace placenteramente y haciendo un auténtico turismo, sin el riesgo del avión y el malestar del bus.
-El trayecto entre San Martín de Los Andes, Argentina, y Panguipulli, Chile, se puede hacer no sólo en barco, sino que en un bote a remo o con motor. ¿Quiénes serán los primeros competidores?

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domingo, 26 de junio de 2011

“Balance de la vida en su lucha contra la muerte”

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Relato hecho por Aída María Román.

Conversando con Raúl él tocó un tema relevante en un largo día de verano y como yo andaba con la grabadora a cuestas le dije, cuéntame no mas por favor con detalles esa crucial historia que me estás empezando a narrar. En vista de esto, yo saqué mi grabadora de inmediato. Raúl, que ya cumplió los 82 años, aún se mantiene con muchos deseos de seguir recordando importantes acontecimientos de su vida. Yo preparé la entrevista y miren lo interesante que resultó.

“De como le salvé la vida a un amigo”

A Amelia y a Guillermo los conocimos en la década del setenta, en la ciudad de Temuco, y nos hicimos de inmediato amigos. Juntos con Guillermo, Amelia y mi familia pasábamos algunos fines de semana en Lican-Ray, a orillas del hermoso y legendario Lago Calafquén. En las márgenes de este lago, y sus atractivas y encantadoras doce islas, tenía por ese entonces mi casa de veraneo. Con Guillermo hicimos una buena e íntima amistad, a raíz de que ambos éramos profesores y teníamos casi una misma filosofía.

En aquellos tiempos yo preparaba una novela de ciencia ficción futurista y él era Profesor de Literatura de la Universidad de Chile. Esto de que yo dedicara parte de mi tiempo a la literatura unía nuestra amistad. En primer lugar yo trataba de escribir lo sucedido en el ámbito de los descubrimientos más importantes de la ciencia, la salida de Yuri Gagarin al cosmos, 1959, y en especial de la informática, hasta llegar a aquel momento en el que recién habían aparecido los computadores de bolsillo. Yo me mantenía muy bien informado pues manejaba, por medio de la Universidad Técnica del Estado, un terminal de una IBM 360, único en ese momento en la región sur de Chile. Esto ocurría a comienzos de la década del setenta. La segunda parte de la novela era realmente una novela de ciencia ficción, que consistía en proyectarse pronosticando lo que podría suceder con la informática en el resto del siglo veinte, y hasta el 61 del siglo veintiuno. En el año 2061 se van a cumplir cien años de la salida del hombre al cosmos.

En 1976 Guillermo y su familia, como igualmente yo y la mía nos fuimos a trabajar a Europa. Él y su familia a Alemania del Este y yo a Alemania del Oeste. Nos escribimos y nos vimos de vez en cuando, en una de esas oportunidades Guillermo y su señora estuvieron invitados por nosotros una semana a nuestra casa. Vino Guillermo y en su calidad de catedrático, aprovechó el viaje para realizar interesantes conferencias sobre Chile, en las Universidades de la provincia alemana de Renania Westfalia.

Pasaron los años... Volviendo a arreglar mis papeles de jubilación a Chile en 1992 y cuando fui de visita a la casa de mi amigo y colega Aníbal, en Valparaíso, sabiendo que Guillermo estaba de vuelta en Chile le pregunté por él. Aníbal me contó que tenía contacto con nuestro colega y me dio su número de teléfono. Llamé a Guillermo de inmediato y nos pusimos de acuerdo para almorzar juntos al día siguiente, que era domingo, en su departamento con las clásicas y apetecidas cholgas. Después del almuerzo, algo rociado, salimos en bus a dar un paseo por las playas de Valparaíso.

Bajando del bus, comenzamos nuestro paseo a pie frente a una gran escuela, la que a esas horas por ser domingo estaba cerrada. Seguimos el paseo por la atractiva parte posterior de esta escuela, con sus más de diez mil metros cuadrados de césped que cubrían todo el espacio desde el edificio hasta llegar al mar. Mientras los tres conversábamos paseándonos, Guillermo se nos separó adelantándose unos treinta metros por el hermoso césped.

Seguimos conversando amenamente con Amelia... De repente le digo a ella, Guillermo iba ahí delante de nosotros, ¿dónde está ahora? Empezamos a buscarlo por el lugar donde lo habíamos visto ir y siguiendo las huellas que él dejó en el pasto nos acercamos al lugar y nos dimos cuenta que allí donde terminaban las huellas sobre el césped, él estaba colgado en un abismal pozo. ¡Estaba colgando! Se afirmaba a duras penas con sus dos manos de un par de palos de coligues que quedaron descubiertos del césped. El maldito pozo no tenía una tapa metálica, ni de madera, ni de cemento, estaba cubierto por un engañoso césped superficial que se extendía como una trampa sobre unos palos roídos, los que a penas se veían entre el pasto. Estos palos cubrían el peligrosísimo pozo, cuyo fondo llegaba a un caudaloso canal, el que llevaba al mar las aguas servidas de esa zona de Valparaíso. En ese pozo siniestro agarrado con sus manos a dos de estos coligues estaba mi amigo Guillermo, a punto de soltarse y caer a una profundidad de más de veinte metros, por donde corrían caudalosamente las aguas al mar. Lo insólito es que no había ningún letrero a la vista advirtiendo de este grave peligro.

Miramos a todos los alrededores, no había a quien pedirle ayuda. A esa hora solo pasaban algunos vehículos por la carretera, a orillas del mar, la que quedaba a cerca de cien metros de donde nosotros estábamos. Me tendí de inmediato sobre esa trampa a tomarle los brazos entre los coligues a mi amigo, gritándole que no se suelte, que siga afirmándose hasta que yo logre levantarle a él un brazo para que ponga el codo encima de los palos. Yo hacía todos los esfuerzos posibles para levantarle un brazo y no lo lograba con mis ya desgastadas fuerzas, entonces Amelia se tendió también por el otro lado y entre los dos logramos ponerle el codo encima y con esto Guillermo sacó la cabeza a la luz. Acto seguido con el otro brazo hicimos lo mismo hasta que quedó colgando no de sus manos, sino ahora de las axilas. Me apretó fuertemente aferrándose con su mano ya libre a mi brazo y lo mismo hizo con la otra mano aferrándose al brazo de ella. Ahora nos tomaba él y al mismo tiempo lo tomábamos nosotros de sus brazos y de esta manera nos acuclillamos y entre los dos lo arrastramos por el pasto, fuera del hoyo maldito que tenía deseos de tragarnos a los tres y llevarnos al mar para ser devorados por la fauna marina.

Allí en el bien cuidado césped quedamos los tres tendidos y extenuados hasta que alrededor de una hora después de estar en esa posición fuimos divisados por un grupo de turistas que casualmente pasaba por el camino cercano al lugar. Se acercaron y se alarmaron al vernos con nuestras mejores ropas de domingo embarradas. El guía turístico nos informó que de haber caído al hoyo las aguas nos habrían arrastrado hasta el mar y que habríamos tenido la vida absolutamente perdida, que las aguas de ese maldito canal de desagüe llegaban a un acantilado a orillas del mar, cayendo nuevamente desde otros veinte metros de altura.

Guillermo quedó callado y traumatizado, no habló una sola palabra por muchas horas y nunca después quiso hablar de este tema. Este terrible suceso lo impresionó muchísimo afectando seguramente su vida personal.

Después de este horrible y dramático paseo nos fuimos, por supuesto, en taxi de vuelta al departamento de Amelia y Guillermo. Al pagarle el viaje nos dimos cuenta que el taxista continuaba muy interesado en saber la causa de tener a sus clientes con la ropa tan extremadamente sucia en pleno día domingo, a raíz de esto Amelia tuvo la amabilidad de darle una explicación de nuestro accidente. Llegando a casa ellos se cambiaron de ropa y yo me limité a limpiar superficialmente la mía. Nos revisamos los brazos todos magullados y aún adoloridos, no teniendo felizmente heridas profundas. Guillermo se fue de inmediato a acostar. Luego Amelia y yo tomamos onces y conversamos de la gravedad de esta atroz experiencia que habíamos vivido, que nos ocupó toda la tarde de ese día domingo, sin haber podido alcanzar a llegar de paseo al mar. Enseguida yo me fui en taxi donde mi amigo Aníbal. Al verme éste quedó perplejo por el estado calamitoso de mis ropas con las que yo volvía, después de haber ido a visitar a unos íntimos amigos. Al contarle el acontecimiento me dijo que corrí un enorme riesgo, que este tipo de problemas se avisan a Carabineros y que ellos envían equipos de socorro al lugar. Eran sus palabras tan sabias, pero tan inútiles, que yo le respondí diciéndole que eso era imposible, que la emergencia era demasiado grande, que allí no había teléfono cercano, por lo que el camino adoptado era el único posible. ¡Había que arriesgarse!

Guillermo y su señora volvieron a trabajar a Chile a comienzos de la década del noventa. Amelia fundó en Chile una importante organización, cuyo objetivo era preparar a los alumnos egresados de la Educación Secundaria para que obtuviesen un buen puntaje en la Prueba de Aptitud Académica. Con los años pasaron por esta escuela miles de alumnos, en los locales de Valparaíso y en otras sedes. Fui invitado por algunos profesores universitarios para que volviera a Chile y trabajara allí en alguna organización de educación en esta preparación preuniversitaria. En esta área yo había tenido mucha experiencia, en años anteriores.

“Derrotando a la muerte”

Es curioso. A mi me parece que he estado muchas veces muy cerca de la muerte. Es una suposición mas bien estadística, como es en este caso, que el amigo que estaba a milímetros de ella nos arrastraba, sin quererlo, casi sin falta a tener este mismo destino, lo que habría sido como una gran tragedia para nuestras familias y amigos, sobre todo porque era Marzo de 1992.

Yo creo haber estado muy cerca de la muerte, no sólo en mi estadía en el hospital, durante la delicada operación de tres bypasses al corazón (1995), sino a lo menos en otra docena de situaciones. Varias veces con mi moto de carrera, en los caminos de la Provincia de Valdivia (1950-1952)...; en la caída libre de un ascensor, al que se le cortaron los cables, en Buenos Aires (1953)...; otra relacionada con un ascensor, al salvarle la vida a un trabajador de la empresa, en el Frigorífico Armur, en Buenos Aires (1954)...; incendio provocado en el frente de mi casa, felizmente apagado con la ayuda de mis vecinos (1957); a la semana siguiente, mientras hacía clases un disparo rompe los vidrios de mi sala de clases, quedando incrustado en el pizarrón al lado de donde yo estaba escribiendo (1957); viajando en un auto con un matrimonio amigo, Nora y Lucho, al cortársele la dirección, bajando una larga y empinada cuesta en el Archipiélago de Chiloé, chocando con un poste, quedando el auto destrozado y milagrosamente suspendido al borde de un precipicio (1972)...; en incendios en dos de mis propiedades, en La Araucanía (1963 y 1973)...; de las casi 900 horas de vuelo que llevo hasta ahora se consideran natural estos dos riesgos de muerte por los que he pasado, en el 2% de los vuelos que he realizado en avión, viví dos delicados accidentes en los cuales se tuvo que llegar al extremo de tener que aterrizar sin combustible, en Concepción (1970), en Buenos Aires (1990) ...; y en algunas situaciones mas que no las recuerdo muy bien.

Ahora tengo ochenta y dos años y siete operaciones, pienso que muchos de mis compañeros de colegio que ya han fallecido, seguramente, han tenido más situaciones emergentes que a las que yo he estado enfrentado. Creo que mis amigos se deben haber escapado de muchas situaciones de emergencia extrema antes de fallecer. Seguramente nadie quiere narrar este desagradable e incomprensible tipo de instancias y nuestra memoria se defiende llevándolas al olvido, se resiste y nos cuesta escribir y describir en detalle vivencias desagradables de esta índole.

En general los animales vivían siempre al borde de la muerte. En ellos su vida no terminaba casi nunca de muerte de vejez natural.

Actualmente nosotros, mediante nuestra inteligencia y los avances de la ciencia prolongamos, año tras año, maravillosamente el promedio de vida de “la muerte natural” de vejez. España es el país que ostenta el promedio más alto del mundo de la llamada muerte natural por vejez. Las mujeres con aproximadamente 82 años y los hombres con 78 años. Este promedio a comienzos del siglo pasado no alcanzaba a los cincuenta años. En el siglo veinte el promedio de vida en España y el mundo subió aproximadamente casi cincuenta años. Si las cosas van así a finales de este siglo el promedio de vida será de ochenta más cuarenta años, o sea, a lo menos de ciento-veinte años. Todo este cálculo es sin considerar los revolucionarios adelantos científicos con respecto a este tema, como ser trasplantes completos de órganos clones hechos en laboratorio mediante el cultivo de células madres, vale decir, riñones, corazón, ojos, etc. Utilizando, por supuesto, para estos trasplantes las maravillosas máquinas robóticas que ya están empezando a utilizarse en Alemania.

Las prometedoras nuevas finísimas plaquetas de ese maravilloso material obtenido de las minas de los lápices de carbón, con los que se escribe y se hacen gráficos negros. Las láminas de este material son de dos dimensiones, largo y ancho, ya que su grosor es mono-atómico de carbón. Por ser de carbón estas láminas no las rechaza nuestro organismo. Por el descubrimiento de este maravilloso material, GRAFENO, se concedió Premio Nobel de Física en el año 2010. Este grafeno ya se está utilizando para hacer microprocesadores y en estudio para la medicina. La placa es dura, ultra fina y transparente. Como de los lápices salen pedacitos muy pequeños los físicos están ideando máquinas para unirlos y tener plaquetas de dimensiones apropiadas para cubrir nuestros huesos, etc.



Por fortuna felizmente hay miles y miles de otras vivencias en la alegría del vivir, donde hemos pasado casi todos horas, días, semanas o años plenos de felicidad y sin peligros de muerte. El balance de la vida, en su lucha contra la muerte, está indudablemente a favor de nosotros, los seres racionales, que hemos adoptado una vida enteramente positivista.
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miércoles, 3 de febrero de 2010

“Nuestro Tony Caluga y Charles Chaplin“

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Historia recopilada por Aída María Román.
Temuco

Aprovechando que Raúl está con vena de comentar sus recuerdos... lo insté a que me contara sus vivencias con el Tony Caluga. Él es el Tony latinoamericano de más relevancia. A su muerte le erigieron en Santiago un monumento en el lugar donde se instala el circo todas las primaveras. Raúl me relató así su convivencia con él y yo escribí.

Hace muchos años, en la década del 60, llegaba nuevamente el circo Las Águilas Humanas a la ciudad de Temuco. Yo era en ese entonces Presidente de los Profesores de la Provincia de Cautín. Recuerdo que le conté a más de alguno de mis colegas en el Liceo de Hombres N°1, hoy Liceo Pablo Neruda, que hacía unos años había conocido al Tony Caluga y que me parecía un artista tan completo que lo comparaba sólo con Charles Chaplin. Un Tony realmente entregado de cuerpo y alma a su profesión y a enseñar algo más aparte de hacer reír a su público. Así yo lo estimaba, como también la mayor parte del público chileno. El Circo Águilas Humanas era un circo sin alma si no estaba el Tony Caluga. Decir Águilas Humanas era decir el Circo del Tony Caluga. Su esposa, Teresita, administraba la fabricación y distribución de las deliciosas calugas que ella misma con otras personas vendían al público al comenzar las funciones y en los intermedios. Ella las había hecho famosas, tan famosas que el propio Tony recibió el sobrenombre de Tony Caluga. Ella era una enamorada y abnegada admiradora del arte de su marido. Teresita le ayudaba muchísimo, era su pasión y su consejera. El Tony Caluga era conocido en toda Latinoamérica. En estos momentos estamos haciendo este recuerdo de él en una cafetería del centro de una importante ciudad de Alemania, donde hay muchísimos chilenos que lo recuerdan también. Y como los tiempos han cambiado, esta información puede ser leída en unos minutos mas en cualquier parte del mundo, donde se disponga de un computador, o donde se encuentre un cibercafé, o bien visitando una biblioteca importante. La dirección es: historiasderaul.blogspot.com

Yo conocí a este genio del arte circense desde una de las primeras giras de Las Águilas Humanas a esta ciudad, asistía invariablemente al circo cada vez que éste venía a Temuco y además trataba de tomar las localidades más cercanas al proscenio. Yo lo admiraba por considerarlo, como ya lo dije anteriormente, un artista al nivel y en el género de Charles Chaplin y no me equivocaba, ya que su arte cómico casi invariablemente llevaba algún mensaje. Los mensajes generalmente tenían que ver, en el fondo, con las injusticias sociales. El Tony Caluga vivía preocupado en desarrollar cada vez mejor su ya famosa profesión artística. La misma dedicación sostuvieron sus compañeros de trabajo, los Hermanos Farfán, quienes en el trapecio llegaron a dominar su arte a tal extremo que en la década del sesenta recibieron dos medallas de oro en el famoso Festival Europeo Mundial de Espectáculos Circenses de Mónaco.

Yo era muy aficionado a celebrar los números cómicos, especialmente, con mensajes de contenido social. Admiraba el optimismo y la vida alegre, por eso quería mucho al Tony Caluga. Resultó que después de tener amistad con él en Temuco, conocí a unos amigos de Abraham en Santiago. Tuve contactos posteriores con él y su señora en la capital, en los restaurantes de la calle Teatinos, donde era muy habitual que se juntara un grupo de sus amigos artistas.

Al día siguiente que se anunció la llegada del circo a Temuco, en una de sus giras a esta ciudad, me encontré al llegar a la casa que en el antejardín tocaba el timbre una pareja de personas que mirándolos por la espalda me pareció de inmediato que eran muy apreciados y conocidos míos, o quizás la intuición me anunciaba que eran muy amigos. Me acerqué y la sorpresa fue grande al ver que era el Tony Caluga y su esposa, con los que nos dimos un gran abrazo. Me venían a saludar antes de visitar a ningún otro amigo en Temuco. Los hice pasar de inmediato a la casa y nuestra nana, Elena, ya sabía como actuar y movilizarse en casos como estos. Ella tenía para estas emergencias preparado siempre el esquema de un almuerzo especial. Mis agradables visitas, después de hacer un brindis, se quisieron ir y yo en tono de broma actué diciendo, -Elenita venga, le presento a mi amigo el Tony Caluga y a su señora Teresa San Martín- y le agregué, -ellos se quieren ir, creen que usted no tiene almuerzo suficiente para todos-. Elena contestó, -mientras ustedes conversaban yo preparé ya todo-. Se quedaron ahí y minutos después llegó mi esposa Martita de la escuela y se armó una agradable convivencia. La conversa no paró, disfrutamos de un almuerzo muy rociado y contentos de este inolvidable encuentro.

Al llegar a mi casa ellos comenzaron haciendo bromas, porque veían mi apellido escrito en muchísimos muros y cercos de las calles. A propósito de esto les comenté durante el almuerzo que yo tenía solamente una casa en Temuco, que los otros tantísimos cercos y muros donde ellos habían visto escrito Buholzer no eran de mi pertenencia. Les conté que el motivo de que mi apellido estuviera escrito en las demás partes era por ser yo candidato a regidor. Por supuesto que de esto ellos también se habían dado cuenta.



En la conversación sacaron dos tarjetas de invitación al circo y le regalaron otra a Elena. Allí, entre bromas y bromas, surgió la idea de que mi amigo me iba a hacer propaganda durante la función. Resultó de esto finalmente que uno de los números centrales del circo fue un show donde él concluía que el mejor candidato a regidor que tenía Temuco era Raúl Buholzer. Desgraciadamente yo estaba con compromisos ineludibles y por primera vez no podía asistir al circo, ya que coincidía con la hora del inicio de la función el tratar de parar el desalojo de personas damnificadas que estaban viviendo a la interperie. No tomé en cuenta para nada que podría servirle de propaganda, estar en un circo, a un candidato a regidor. Así que asistió con Martita la Elenita al circo y ellas me contaron después que había sido un lindo número, que mi amigo le había hecho bromas a Elena y que el público se divirtió mucho. Mi amigo Abraham en este show destacó el hecho de que a Elena le habíamos enseñado a leer y a escribir y dijo además el Tony que ella vivía como parte de nuestra familia. Le habíamos entregado un sueldo porcentualmente proporcional a nuestros dos sueldos. Cada tres años le llegaba a Martita y a mi invariablemente un aumento de sueldo trienal y esto se le respetaba rigurosamente a Elena. Con estos ejemplos y por un motivo u otro descartaba a todos los otros candidatos y dejaba a Raúl Buholzer como único candidato. Él pensaba que yo como regidor de Temuco sería una solución y garantía para la gente más desprotegida.

A mi amigo Abraham le agradecí la amable invitación a las primeras filas de la platea y le dije que lamentaba no haber podido asistir a la función de inauguración del circo, porque tenía una obligación gremial ineludible e impostergable ese mismo día. El Tony Caluga como buen amigo, no se resintió para nada y dijo que al contrario, había sido mejor que yo no estuviera presente allí. Él le había dicho al público que yo estaba solucionando problemas de los pobladores, ya que esa tarde desalojaban a un grupo de ellos que se habían tomado provisoriamente un terreno, porque habían sido afectados por la inundación del río Cautín. Él fue, y yo indirectamente, muy aplaudido por el público circense.

Les ofrecimos con mi esposa a él y a Teresita que podían irse a pasar un tiempo de vacaciones a nuestra casa ubicada en el balneario de Lican-Ray. Nos lo agradecieron, pero esto resultó inviable por sus pasiones y obligaciones artísticas. Su presencia en nuestra casa era como una excepción a sus abnegadas obligaciones artísticas, él vivía para el Circo Las Águilas Humanas. Así conocí a Abraham Lillo Machuca, que era 13 años mayor que yo y del que yo intuía que tenía mucho que aprender. Su educación y erudicción provenían de ser él un fantástico autodidacta. Llegó incluso, entre muchas otras actividades, a hacer clases de circo en el Teatro Caupolicán de Santiago.

Mi amigo Abrahan Lillo Machuca, Machuquita, Tony Caluga, falleció el 17 de julio de 1997, cuando yo estaba en Alemania. Su nombre y su herencia artística han quedado en su hijo Abraham Lillo San Martín, Cascarita, quien se destaca en Europa como un artista de circo que lleva en el alma el mismo género de su padre. Aparece en Suecia visitando los hospitales de niños y los lugares con niños minusválidos. Él, como su padre, tiene una sensibilidad muy especial hacia esos niños, ellos son los que más se divierten con las mímicas y los gestos de estos super y desinteresados artistas. Esto de nuevo me hace recordar que era el género y la tendencia de Charles Chaplin. Son sus continuadores. Se dice que sus nietos también heredaron esta gran sensibilidad. Por eso estamos escribiendo estos hechos con mucha dedicación y emoción.

¡Adelante Cascarita, tienes la pista libre!

jueves, 4 de septiembre de 2008

“La odisea de la fundación de Lican-Ray”

Trascrito textualmente por Aída María Román.
Septiembre del 2008.

En mi adolescencia visité Lican-Ray. Desde ese tiempo hasta hoy quedé encantada de ese bello Lago Calafquén con su gran cantidad de hermosas islas, desde el paseo en botes que hice me pareció ver el Volcán Villarrica casi encima de nosotros. Sus aguas trasparentes son de una tibieza que invitan a bañarse. Creo que se habla poco de estas cosas tan maravillosas que se tienen en el sur de Chile.

Traté de informarme en las enciclopedias detalladamente sobre este balneario y encontré muy poco material. Por esta razón me interesé en hacer una breve historia sobre el real origen del nombre y del pueblo de Lican-Ray. Raúl ofreció entregarme por escrito mucha información, ya que él conoce muy bien este entorno por haber vivido muchos años en ese balneario. Aquí va a continuación la preciosa y valiosa información al respecto que él me entregó.

“El nombre Lican-Ray es el de un pueblo ribereño del Lago Calafquén. Este bonito nombre tiene su origen por el hecho de encontrarse situado en un lugar en el que hay gran cantidad de piedras hermosas semi transparentes y otras negras y pardas, sin embargo cristalinas. El nombre de este balneario viene de la lengua mapuche (mapudungun). Algunos traducen lican ray al español como pétalo de pedernal, siendo el pedernal una roca de sílice criptocristalino. Otros afirman que Lican-Ray es el lugar de las piedras bonitas, o sea, Lican-Ray podría significar piedras-bonitas”. El nombre de Lican-Ray aparece escrito en el idioma español indistintamente como: Licán, Licán Ray, Lican-ray, Lican-Ray y Lican Ray.

“Esta región del sur de Chile es muy interesante además por encontrarse relativamente cerca de un lugar llamado Monte Verde, que a partir de 1976 se convirtió en un importante yacimiento arqueológico ubicado a 35 kilómetros de Puerto Montt. En este lugar está ubicado el asentamiento con restos humanos más arcaico de toda América, con 12 500 años medidos con precisión mediante un isótopo del carbono (C14) y es uno de los asentamientos más antiguos de toda la Humanidad. Por otra parte en Monte Verde, a mayor profundidad, llama la atención que se han encontrado objetos prehistóricos hechos y usados por habitantes de esta misma zona. Se ha medido su edad, unos objetos son de una increíble antigüedad de 33 020 años y otros de 33 370 años, todo comprobado también reiteradamente con medida radiocarbónica. ¡O sea, allí se encuentran algunos objetos hechos por el hombre, seguramente de los más antiguos localizados en su búsqueda sobre toda la Tierra! La presencia misma del ser humano hace 33 mil años en Monte Verde es una noticia que ha revolucionado las teorías de si el hombre llegó aquí por el Estrecho de Bering o partió desde Monte Verde hacia el Estrecho de Bering”. http://historiasderaul.blogspot.com/2007/07/el-lugar-donde-apareci-el-primer-homo.html

LA PRIMERA FUNDACIÓN DE LICAN-RAY.
La Primera Fundación de Lican-Ray probablemente fue originada por los pehuenches (pehuén = piñón y che = hombre), que se alimentaban casi exclusivamente del fruto de la araucaria, vale decir, de los piñones. Por la facilidad de poderse alimentar de un fruto tan maravilloso y tan abundante en esos tiempos prehistóricos ellos se extendieron a vivir a todas las regiones donde habían araucarias araucanas. Hoy se sabe que las araucarias araucanas cubrían todo el sur de Chile, vale decir, desde Bío-Bío a lo menos hasta Puerto Montt. Y Lican-Ray se encuentra precisamente en esta región”.

“El nombre de la región de Lican-Ray tiene una fecha de establecimiento que ha sido imposible de determinar históricamente. La suposición de que tenga este nombre Lican-Ray muchos miles de años no es una hipótesis sin fundamento. Las araucarias araucanas chilenas son milenarias, ellas sobrevivieron al cataclismo que destruyó todos los demás bosques hace 65 millones de años. Se han encontrado araucarias araucanas de más de mil años en plena producción. Los pehuenches son indudablemente de los primeros seres humanos que existieron en la Tierra por la facilidad que tenían para alimentarse de los frutos de este árbol”.

“Los pueblos primitivos de esta región colocaban en el extremo de sus flechas y de sus lanzas puntas de piedras cristalizadas que se encuentran sólo y fácilmente en Lican-Ray. Este tipo de piedras de Licán permitían además hacer fuego y esto era un verdadero tesoro para los milenarios mapuches. Esta facilidad de hacer fuego frotando dos de estas piedras maravillosas entre si se extendió más allá de Puerto Montt y cuando pasaban los barcos por el Estrecho de Magallanes en dirección a Valparaíso vieron que desde este Estrecho hasta Puerto Montt la costa estaba llena de fogatas. Por esto bautizaron a esta región del sur de Chile como Tierra del Fuego”.

“Este invento milenario de los pehuenches de Chile por supuesto no se patentó por ellos y fue usado este chispazo, originado por el roce de dos piedras, en todo el mundo en los primeros encendedores de bolsillo”.

LA SEGUNDA FUNDACIÓN DE LICAN-RAY.
Esta Segunda Fundación data de la época en que era una aldea de servicios para los grupos de comunidades que usaban estos preciosos materiales de las piedras hermosas de Licán para hacer fuego, herramientas y armas que los intercambiaban con las comunidades de otras regiones. Entre los grupos de comunidades mapuches de los alrededores de esta región se pueden nombrar: Ancalef, Cabrapán, Caniulef, Calfil, Lincopán y Manquel. De estas comunidades provienen nombres de algunas calles de este balneario, por ejemplo la calle Cacique Catriñi, en la que se encuentra uno de los colegios de esta ciudad, etc”.

LA TERCERA FUNDACIÓN DE LICAN-RAY.
La Tercera Fundación de Lican-Ray fue efectuada por los Ferrocarriles del Estado, FFCC. Se expropiaron en nombre del estado cerca de 100 hectáreas de terreno para estos efectos. Lican-Ray tuvo una existencia oficial desde el año 1944, cuando fue inscrito en el Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Valdivia”.

“Un gran surgimiento de Lican-Ray se debió a la explotación de madera de pellín, que se usaba para hacer los durmientes de los ferrocarriles, o sea, donde van apernados los rieles. Como es conocido que Chile es una larga y angosta faja, era imprescindible tener al país unido de Norte a Sur mediante este expedito medio de locomoción, ferrocarriles. Los magníficos proyectos de alargar la extensión de este medio de movilización tropezaban con la dificultad de no tener a tiempo las enormes cantidades de madera adecuada de pellín o roble viejo. El roble (Nothofagus obliqua) es un árbol que cubría grandes extensiones del sur de Chile. Solamente la araucaria araucana antiguamente superaba al roble en extensión. Este árbol cuando es joven se llama hualle y al roble viejo se le llama pellín. El pellín adquiere propiedades que alargan la vida de este árbol de una manera muy diferente a otros árboles que pocos años después de cortados se pudren. Cuando los robles se apellinan adquieren una vejez que hace que la planta dure muchísimos años, se pone más densa que el agua, no le entran virus ni bacterias, quedan como impermeables a las copiosas aguas de lluvia del sur de Chile. El pellín como es más denso que el agua y es una madera abundante y muy resistente al crudo clima del sur de Chile, tiene una increíble resistencia a la intemperie y por esto permanece intacta por muchos cientos de años”.

“A propósito del pellín chileno o madera super dura, su explicación tiene su historia. Chile es como una isla sin serlo geográficamente. Está aislado en el Continente Sudamericano por medio de la Cordillera de Los Andes y en el Norte por el Desierto de Atacama, que es el más alto y desértico de la Tierra. Chile pasa a ser un aislado territorio, es un país que tiene muchas cosas especiales que no hay en otros puntos de nuestro planeta. Esta es una de las causas por la que se encuentran aún hoy día en Chile maderas de la época de los dinosaurios, como la araucaria, y otras maderas durísimas. En la lista de las maderas más duras del Universo están ubicadas las siguientes maderas chilenas: el guayacán, la luma y el pellín”.

“Esta explotación de la madera de pellín chileno fue la causa principal que motivó el primer surgimiento de los pueblos a la orilla de un lago, como fue el caso de los pueblos de Lican Ray, Panguipulli, etc. Por los deseos de obtener con rapidez estas preciosas maderas se determinó hacer ramales del ferrocarril central hasta conectarlos con la mayor parte de los lagos que quedaban en la precordillera. Los lagos del Sur de Chile tienen la particularidad de que en sus riberas existe abundante madera del apreciado pellín y ésta es fácilmente transportable por medio de lanchones arrastrados por barcos. En el Lago Calafquén se instalaron barcos con grandes lanchones que trasladaban las maderas desde Lican-Ray hasta el Puerto de Calafquén, el cual quedó conectado con el ramal del ferrocarril que iba desde el Puerto de Panguipulli hasta la estación de FFCC de Loncoche. Llegó el momento, a finales de la década del 50, en que resultó más económico sacar el pellín y otras maderas de las orillas del Lago Panguipulli, entonces se retiraron los barcos del Lago Calafquén y esto hizo su impacto en Lican-Ray. En el Lago Calafquén, hasta antes del terremoto, quedó circulando solo un barco de carga, el que eventualmente trasladaba pasajeros”.

LA CUARTA FUNDACIÓN DE LICAN-RAY.
La Cuarta Fundación de Lican-Ray con fines turísticos, comenzó en la década del 60. Un lustro antes de comenzar esta década, se creó un proyecto para la instalación de una central hidroeléctrica, que utilizaría las aguas del Lago Calafquén. Según este plan el Calafquén debería subir su nivel en catorce metros, por lo que toda esta región ribereña, incluido el legendario puerto de Lican-Ray quedaría sumergida bajo las aguas. Esto significaba que se inundarían aproximadamente cerca de 4 000 hectáreas alrededor de todo este lago. La empresa estatal confiscó todas estas tierras e indemnizó a sus habitantes. Lican-Ray quedó como una ciudad abandonada, desde donde sus antiguos propietarios se llevaron todos sus bienes trasladándose a otros lugares más altos”.

“Las cosas cambiaron después del terremoto y maremoto, con epicentro en Valdivia, ocurrido en 1960. Este seísmo tuvo una magnitud que es la más grande de toda la historia de la humanidad. Los efectos del terremoto azotaron muy seriamente a toda esta región. Por estas y otras razones se desistió de hacer la planta hidroeléctrica a orillas de este lago, trasladando la construcción a orillas del lago vecino, Lago Pullinque, ya que ofrecía mejores garantías de seguridad sísmica. El proyecto se realizó finalmente en el año 1962, fundándose la Central Hidroeléctrica de Pullinque”.

“En el año 1963 fue enviado a Lican-Ray el agrimensor Juan Clavería para que organizara los planos del nuevo Lican-Ray a orillas del Lago Calafquén, en la zona confiscada por la Empresa Nacional de Electricidad S.A., conocida como ENDESA”.

“Estas cerca de 100 hectáreas en la zona de Lican-Ray quedaron abandonadas cuando se disponían a subir las aguas del Lago Calafquén. Toda la gente fue trasladada a otros lugares. Lican-Ray por lo tanto quedó prácticamente sin habitantes. A esta ciudad desierta fue enviado el agrimensor Clavería, con la misión de refundar la ciudad, entregando gratuitamente cerca de mil sitios de 20 x 50 metros, a los integrantes de instituciones profesionales, profesores, médicos y otros”.

“Quedó a disposición de este agrimensor toda la zona anexa a la conocida Península de Lican-Ray. Como yo era el Secretario General de los Profesores de la Provincia de Cautín el señor Clavería me pidió que le ayudara incorporándome yo a su trabajo. Él sabía que yo viajaba desde Temuco los viernes en la tarde y me quedaba en Lican-Ray hasta el domingo en la tarde, o hasta el lunes en la mañana. Nos reunimos y llegamos a la conclusión de que había que entregarles esta enorme cantidad de sitios a los integrantes de instituciones gremiales con mucha responsabilidad. Estos terrenos de ninguna manera se podían vender, ni tampoco entregarlos a algún comerciante que quisiera hacer de intermediario revendedor. Fuimos muy claros advirtiéndole a los interesados que eran para entregarse solamente a personas que formaban parte de instituciones gremiales responsables. Hicimos una lista comenzando con la Organización de los Profesores, con la Organización de los empleados de la Salud (médicos, dentistas, empleados), Universidades, etc. Personalmente por ser profesor quedé con la tarea de informar detalladamente a todos los colegas e instituciones educacionales que tengan interés en hacer una casa de veraneo. Debían solicitar los sitios de 20 x 50 metros, que además se les entregarían gratuitamente, llenando una solicitud. Por supuesto que debían cumplir algunos requisitos, cercarlo de inmediato y construir los fundamentos de la casa de veraneo dentro de seis meses. Yo trabajé en esta tarea sin remuneración alguna durante un par de años”.

“A mí me tocó pues ayudar activamente en la cuarta fundación de Licán, por ser el Secretario General de los Profesores de la Provincia de Cautín. Debí enviar solicitudes a los profesores que deseaban obtener un sitio de veraneo para sus familias. El sitio era gratuito, pero con condiciones muy claras. El entregar gratuitamente los sitios de veraneo a los profesores fue una medida muy bien recibida, ya que venía a favorecer a profesionales que disponían de pocos recursos económicos para hacer sus vacaciones. Particularmente informé a los profesores de este lindo proyecto, ellos me entregaron la misión de agradecer esta loable determinación de entregar a los profesores gratuitamente sitios para vacaciones. Por esta razón tomé bajo mi responsabilidad, con mucho entusiasmo, este nuevo trabajo”.

“Años después de efectuada la cuarta fundación de Lican-Ray, cuando yo era miembro del Consejo Directivo de la Universidad Técnica de Temuco (UTE) hice los trámites correspondientes, junto a mi colega Guillermo Feuerhake, para entregar a la Universidad el hermoso parque que se había formado en forma natural en el extremo de la Península de Lican-Ray. Como comisión de funcionarios de la UTE construimos un casino y logramos que se habilitara un terreno de un par de hectáreas para la instalación de carpas de veraneo para los funcionarios de la Universidad Técnica del Estado. Logramos instalar en este terreno agua potable, luz eléctrica y por supuesto cercos. Todo esto no se puede realizar sin los permisos correspondientes y debí viajar a Panguipulli y a Valdivia a lo menos una docena de veces a cada lugar. No era posible presentarle la lista de estos gastos a ninguna organización. Todo se hacía encantados por hacer surgir estos lugares de belleza inigualable a orillas del Calafquén. La entrega de estos sitios gratuitamente nos apasionaba para trabajar también sin remuneración alguna por una comunidad de nuevo tipo, es decir haciendo un trabajo voluntario”.

“En resumen se puede afirmar, después de su cuarta fundación, que este hermoso lugar de Lican-Ray es ahora un centro turístico. Actualmente forma parte de la comuna de Villarrica, en la provincia de Cautín, Chile. Según el censo del año 2002 tenía una población de 2269 habitantes y a la fecha cuenta con aproximadamente 2500 personas. Está ubicado en la ribera nordeste del Lago Calafquén. Este lago tiene una extensión aproximada de 25 kilómetros de largo, un ancho de casi 8 kilómetros, una superficie de 120,6 km² y una profundidad que en algunos lugares sobrepasa los 200 metros. En sus enormes profundidades se adaptaron ciertas especies de salmones que fueron muy abundantes. Este lago forma parte de los siete lagos más importantes del sur de Chile”.

“Entre los primeros grupos o instituciones que llegaron en los momentos iniciales de la cuarta fundación de Lican-Ray podemos citar: Colegio Bautista, Instituto Claret, Cruz Roja Internacional y Universidad Técnica”.

“Fueron 20 los abnegados fundadores de la cuarta fundación de Lican-Ray, o sea, de Lican-Ray como centro activo de veraneo. De este grupo lamentablemente han fallecido:
-Enrique Buholzer Schraub. Fue dueño de panadería y después de un almacén en Temuco. Fue un héroe de los bomberos de Temuco. Se estableció en Lican-Ray en los momentos iniciales de su cuarta fundación y fue el más abnegado de los primeros veinte fundadores. Se ganó el cariño de los campesinos de los alrededores de este balneario.
-Juan Méndez Cid, profesor y Albertina Vives Gilibrand. Ellos trabajaron abnegadamente por este hermoso lugar y se encariñaron tanto que dejaron pedido que los sepultaran en un hermoso lugar elegido por ellos frente al Lago Calafquén.
-Marta Sepúlveda Gallais. Fue profesora en Temuco. Desde que conoció Lican-Ray no dejó nunca de ir a pasar sus vacaciones a ese lugar con toda su familia.
-Perla de la Fuente Clavero. Fue profesora en Valparaíso.
-Edmundo Salinas Clavería. Fue médico del Hospital de Temuco y Diputado de la Provincia de Cautín.
-Ricardo Sanhueza. Fue profesor en Temuco y Director Provincial de la Educación Primaria.
-Max Eytel, padre. Fue empresario y director de Banco en Temuco.
-Domingo Puchi Soriano. Fue profesor y Director Zonal de la Educación Primaria”.

Hasta aquí lo que me relató el profesor Raúl Buholzer.

Yo he sacado algunas conclusiones, como ha sucedido en otras historias, a raíz de que en esta región del sur de Chile se encuentra ubicado el importante yacimiento arqueológico en la zona llamada Monte Verde. Este lugar de comunidades humanas milenarias es la zona más antigua habitada de América. Los pehuenches se alimentaban de los legendarios piñones, probablemente este alimento sirvió también como el maná a los habitantes de Monte Verde. Toda esta enorme extensión desde el Bío-Bío hasta Puerto Montt, por las araucarias araucanas y sus frutos, era el Edén de estas prehistóricas comunidades indígenas.

Los encantos de este lago llegaron hasta Pablo Neruda. Él con el profesor Buholzer proyectaron y encaminaron un plan para hacer de una de estas islas la Isla para los apasionados de la Ciencia y de la Literatura.

Es admirable la abnegación de este grupo de fundadores, todos profesionales ya jubilados. Quedan aún activamente trabajando ocho personas por hacer cada vez más importante a este ensueño de centro turístico. Han pasado casi 50 años y el encanto de Lican-Ray no los ha abandonado, ellos son:
1.-Hernán Muñoz Álvarez. Profesor, director de escuela, orientador profesional, paramédico y regidor de Melipilla.
2.-Nadime Musre Huerta. Profesora, en Melipilla.
3.-Aníbal Vivaceta López. Profesor de Biología, ex Rector del Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso.
4.-Doris Pacheco Mc Donald. Médico del Hospital de Temuco.
5.-Max Eytel, hijo. Profesor universitario en Santiago.
6.-Luis Guastavino Córdoba. Profesor y diputado en Valparaíso.
7.-Nora García de Guastavino. Profesora, en Valparaíso.
8.-Raúl Buholzer Matamala. Profesor universitario en Chile y en Alemania de Matemáticas, Física e Informática.











jueves, 28 de agosto de 2008

"Un regalo de cumpleaños y sus consecuencias"

Recopilado por Aída María Román de los recuerdos de Raúl Buholzer M.

Dijo Raúl.
“Cumplía mi hija Yenny 7 años de edad, como estaba enferma de hepatitis y debía guardar cama por varios meses, entonces le regalamos una hermosa pareja de conejos angora con una bonita jaula. La agraciada pareja de conejos la criamos en esta jaula y se la llevábamos a Yenny todas las mañanas a su pieza. Dos semanas después nos dimos cuenta que a la coneja le crecía su guatita, entonces estábamos muy contentos con este aviso de la llegada de conejitos. Como empezaron a multiplicarse, les comprábamos otras jaulas y los dejamos en la trastienda del patio de nuestra casa de Temuco. Un buen día se habían multiplicado ya tan numerosamente que se llenaron las diez jaulas de conejos y conejitos. Yenny, por supuesto, los conocía y les había puesto nombres a todas las diversidades de familias de conejos, hasta a los recién nacidos. Me costó convencer a mi hija de que la multiplicación era explosiva y que por lo tanto había que ir regalándolos y que al regalarlos la gente no daba garantía que no los fuesen a cocinar. No quería que mi hija llevara el trauma que yo arrastraba desde niño, cuando supe que habían asado un corderito que yo había criado y cuidado durante un largo tiempo. No queriendo causarle traumas psicológicos a Yenny le sugerimos cariñosamente que le pidiera al tío Enrique, que vivía en Licán-Ray, que los lleve a una de las islas del Lago Calafquén. El mejor argumento para convencerla fue que las islas tenían mucho pasto, o sea alimentación para muchos años y que ella los podría ir a visitar”.

“Un fin de semana cuando el tío Enrique fue a visitarnos a Temuco la propia Yenny le pidió que lleve los conejos a una isla del lago Calafquén donde tengan mucho pasto. El Tío Enrique que adoraba a su sobrina se los llevó ese mismo día en un camión, que transportaba materiales de construcción para nuestra ferretería. Una vez dejados en la isla se multiplicaron por cientos, por lo que arrasaron con la vegetación de la isla. Este traslado le dio el nombre a esa isla, llamándosela desde allí en adelante, la Isla de los Conejos”.

“La isla se puso entonces muy encantadora y fascinante. En esta isla el Tío Enrique encontró un lugar apropiado para atracar nuestra balsa y botes. Había una pequeña caleta y la habilitó limpiándola de troncos y malezas. Como ahora había esta comodidad para atracar los botes empezaron a llegar turistas. Entonces, pasó lo que tenía que pasar y algunos de estos visitantes se tentaron con la idea de asar conejos al aire libre. En vista de esto el Tío Enrique, que era conocido como muy bonachón, colocó un inocente letrero en la isla pidiendo que no mataran a los conejitos, pero que si llegaban a hacerlo por extrema necesidad dejaran por favor su cuerito en un colgador especial que él dejó instalado con este objetivo. Los cueros le servían para llevar la contabilidad de la reproducción de los conejos”.

“Quisimos ampliar este proyecto y poblar de conejos angora todas las islas del lago Calafquén, pero ya se había hecho muy popular el nombre de la Isla de los Conejos y no fue posible por esta razón, porque se identificaba idílicamente a esta isla con este decidor nombre. Nuestros amigos y sobre todo sus niños conocían la historia del curioso regalo de cumpleaños que se multiplicaba sin cesar”.

Resumen de Aída María.

Yo supe muchas cosas graciosas al respecto.
Primero: que este pequeño regalo a Yenny originó el nombre a una isla.Segundo: supe también que fue muy curioso que la isla que estaba cubierta de matorrales y pasto fuese limpiada por los conejos hasta de los matorrales y que como era una superficie extensa su pasto se alcanzaba a renovar constantemente originando un lindo césped. La Isla de los Conejos se convirtió así en un hermoso y limpio lugar, como un parque de pequeñas dimensiones.
Tercero: los eucaliptos y otros árboles de la mencionada isla también salieron muy beneficiados, ya que sin tener las marañas y enredaderas a su alrededor se desarrollaron con mucha mayor rapidez.
Cuarto: Yenny creció y los conejos seguían generación tras generación habitando la misma isla. Diez años después Yenny se daba el lujo de nadar los casi tres kilómetros de distancia de Licán-Ray a esta isla, desde donde observaban a la visitante las nuevas generaciones de conejos, sin saber que ella era la que había organizado que fuesen llevados allí, a este Edén, sus tatara-tatara-tatarabuelos.

Muy interesante que un pequeño regalo de cumpleaños haya originado esta serie de curiosas consecuencias.

Nota:
foto 1: 1960 Yenny Buholzer, en Temuco.
foto 2: Isla de los Conejos, Lago Calafquén.

domingo, 16 de diciembre de 2007

“El tío Juan Schraub Feldbausch y su hermosa vida de solidaridad”

La historia de don Juan Schraub me dejó convencida de que no todas las historias legendarias de los colonos son solamente las interesantes. Raúl me contó que a la muerte de su padre vino a ayudarles su tío abuelo Juan, él le contaba muchísimas de sus interesantes aventuras e historias por el mundo y todos le llamaban tío Juan. Por sus narraciones conocí ahora en detalle la historia de como los colonos fueron tan brutalmente engañados que, creyendo esos engaños, viajaron a esas tierras chilenas prometidas, incluso con toda su familia. Por ejemplo Bernard Schraub y Elizabeth Feldbausch llevaron de Alemania a sus tres hijos, dos hijas y el pequeño Johannes o Juan. Este niño, por tantas interesantes historias que le contó a Raúl, será el centro de nuestro reportaje-recordatorio.

A sus doce años de edad debió sufrir una dura experiencia originada por la larga duración de un viaje increíble. Cuatro meses de preparación del viaje en Alemania y diez meses del viaje aterrador de Alemania a la zona de La Frontera, Sur de Chile. Se auto-educó, aprendió por el camino rápidamente parte del idioma español y como dominaba además el idioma alemán se puso a la cabeza de los colonos como intérprete. Las duras circunstancias en su lucha por la supervivencia, que debieron experimentar los colonos, lo obligaron a saltarse el paso por la hermosa juventud. No había escuelas y se hizo un autodidacta. ¡Se hizo hombre asombrosamente pronto! Antes de los dieciséis años tenía el uniforme de la primera policía chilena, creada por su cuñado Alberto con el propósito de encontrar a Esperanza, la hermana secuestrada de Juan. Él formaba parte de la primera policía chilena, llegó a ser teniente y conservó su uniforme por muchos años. Ver trabajar como verdaderos esclavos a sus padres en el campo en Chile le era insoportable. Además los mapuches desalojados de esas mismas tierras, por los españoles, amenazaban constantemente con volver a recuperarlas. Su tío Alberto Buholzer, con su imprenta, repartía folletos pidiendo pacificación y justicia. Por otro lado, aseguraba que en Europa todos los seres humanos eran tratados por igual ante la ley, o sea, tenían por lo tanto los mismos deberes y derechos. Juan admiraba todo lo que hacía su tío Alberto y por lo tanto no podía ni oír hablar de las pretensiones de algunos aventureros de usar las armas para matar a los autóctonos. Como conoció Argentina cuando tenía doce años se fue entonces, en primera instancia, a esas regiones buscando nuevos horizontes para su familia recién formada. Apenas cumplió su mayoría de edad (21) tuvo una hija con su esposa Ignacia Ubilla. Juan dejó a su esposa y a su hija con su abuela, salió desesperadamente a buscar nuevos horizontes en los otros lugares que en su infancia había conocido, pasó por Argentina y llegó trabajando como cocinero en un barco hasta Europa. Se convirtió en uno de esos pocos grandes aventureros de buen corazón. Viajó de nuevo de Europa a América y era admirado por su bondad y desinterés por el dinero que disponía, lo regalaba bondadosamente.

Don Juan Schraub tuvo, para su época, una larga vida de 70 años. Su hermosa vida fue conmovedora, era de un carácter super simpático, muy locuaz, conocía casi todos los oficios, trabajó no-solo en Chile, Argentina y Europa, sino en muchos otros lugares. Aparte del dominio del idioma alemán y castellano entendía bastante del idioma inglés. Conoció a la juventud europea y fue compañero de trabajo de los obreros, en las pesadas labores, de las minas del salitre del norte de Chile. Cuando aún no existían las máquinas extractoras de material de hoy día, él trabajó duramente, con pala y picota junto a miles de trabajadores, en la construcción de un enorme canal de riego que se extendió de la Cordillera de los Andes al Mar Pacífico, es decir, cruzaba todo Chile. Participó, por lo tanto, en las labores más pesadas y difíciles que se hacían en Latinoamérica. Raúl Buholzer lo tuvo como un ejemplar maestro y consejero en sus momentos más difíciles de su vida infantil. Tratando de quitarle una herencia llegada de Suiza, una banda de mafiosos le asesinaron a su padre cuando Raúl tenía solamente siete años, unas semanas después, intoxicaron a su madre Clotilde quien se salvó quedando con alteraciones psíquicas tan agudas que su recuperación duró casi un año. Su tío Juan, de cerca de sesenta años de edad, apareció como un ángel de la guarda a ayudar a la familia de su difunto sobrino Alberto. Vivió socorriendo desinteresadamente, más de un año, a toda la familia Buholzer-Matamala, en el pueblo de Los Laureles. Además fue un modelo de tío abuelo bonachón. Es una historia de una acción de solidaridad bellísima, la que también le pedí a Raúl que me la cuente ahora, para publicarla en su blog antes que termine este año 2007.

Raúl comenzó así:

“Esta linda experiencia de haber vivido, inmediatamente después de la muerte de mi padre, junto con mi tío abuelo Juan Schraub, no la he podido olvidar, a pesar de que ella ocurrió cuando yo tenía 7 años, o sea, hace 71 años atrás. El paso de los años nos hacen olvidar felizmente las cosas desagradables, afortunadamente los recuerdos de las cosas hermosas de nuestros seres queridos no se olvidan nunca.”

“Mi abuela Rosa me contó muchísimas e interesantes leyendas familiares, por ellas recién ahora comprendo algunas hermosas situaciones de solidaridad relacionadas con la personalidad de mi tío abuelo Juan. Él debió, a los doce años de edad, soportar un viaje de cerca de un año caminando 2.300 kilómetros al lado de carretas tiradas por bueyes. Al término del viaje lloró por días y semanas el secuestro y la posterior desaparición de una de sus hermanitas. Hacer desaparecer a un familiar es un dolor, una rabia y se siente una impotencia tan dolorosa que al contarla nos produce un punzante escalofrío. Juanito sobrevivió, pero para ello debió hacerse adulto bruscamente, a los 16 años se hizo un ejemplar policía. Lo hizo, entre otras cosas, para buscar a su hermanita secuestrada".

“Antes de referirme de nuevo concretamente a mi querido tío abuelo Juan, les contaré la increíble hazaña vivida por una caravana de colonos en su viaje de Europa a Chile. Mi abuelita Rosa me contó, más de una vez, la gran odisea que debieron soportar para trasladarse del ejemplar centro cultural del legendario Mundo Europeo a la naciente República de Chile, voy a contarles a ustedes algunos detalles de esta fabulosa proeza y a su vez presentarles a algunos de mis familiares que formaron parte de esta aventura. Este fue un insólito episodio sufrido por algunas familias europeas, engañadas criminalmente con el propósito de poder conquistar una parte inexpugnable del sur de Chile. Estas familias se vieron obligadas a recorrer 15.300 kilómetros en diez largos meses. Algunas debieron viajar incluso con niños de escasa edad, por ejemplo, Juan tenía apenas 12 años. Además viajaban con escasos medios económicos a disposición, confiados en los falsos ofrecimientos prometidos al momento de la partida. Los organizadores sacaban grandes sumas de dinero por estos proyectos. La irresponsabilidad de estos tránsfugas organizadores fue increíble, estas familias de colonos debían hacer un enorme recorrido, para llegar al sur de Chile debían recorrer un camino tan enorme, que era casi la mitad de dar una vuelta completa a toda la Tierra.”

“El sacar colonos de Europa y llevarlos a Chile fue todo un engaño, se hacía con el propósito canallescamente planificado de tener víctimas de europeos y conseguir posteriormente las ayudas de estos poderosos países que formaban Europa, para poder dominar la increíble resistencia de los Pehuenches de la -Zona de la Frontera-. La malévola táctica fue pues llevar de Europa a estos honrados e ingenuos colonos, quienes iban ignorando absolutamente lo que les esperaba. En esos años se hablaba que una buena estrategia consistía en lograr utilizar siempre en primera instancia la táctica de los chivos expiatorios. Los colonos fueron pues objeto de estas nefastas y criminales tácticas.”

“Empiezo por contarles algunos detalles de los integrantes de este increíble y trágico episodio.”

“Bernard Schraub era casado con Elizabeth Feldbausch, salieron entonces como colonos desde Alemania con destino al sur de Chile. En el año 1888 partieron en un barco, con 3 hijos: Rosina (Rosa) con 18 años, Esperanza con 16 años y su hijo Johannes con 12 años. La primera etapa de esta odisea fue viajar en barco desde Alemania a Buenos Aires. La segunda etapa de 1.600 kilómetros fue el viaje de Buenos Aires a Mendoza, la hicieron llevando sus equipajes en carreta tirada por bueyes, viajando a pié al lado de ellas con un promedio de velocidad de 10 kilómetros por día. La tercera etapa fue realizada de Mendoza al límite con Chile, que queda en el extremo superior de la Cordillera de Los Andes. La cuarta etapa fue el duro viaje desde el límite superior de la Cordillera de Los Andes hasta Santiago de Chile, andando a pié y cuidando estas mismas lentas e incómodas carretas. En resumen en estas cuatro etapas, de Buenos Aires a Santiago, recorrieron 1.600 kilómetros por los sinuosos caminos de esos tiempos, en los que todavía ni siquiera se usaba el ripio y mucho menos el cemento.”

“Después de recorrer los increíbles 1.600 kilómetros de Buenos Aires a Santiago, al llegar a Santiago, Alberto Buholzer Hochstrasse, en nombre de los integrantes de la caravana de colonos, protestó ante las autoridades chilenas de que no se cumplían los compromisos establecidos, entre los colonos y el gobierno chileno. Alberto en ese tiempo era el novio ejemplar de mi abuelita Rosina y sería su marido llegando a la ciudad de Angol. Mediante el cónsul chileno en Santiago, Alberto le comunicó pues al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile que todas las promesas para con los colonos habían sido un criminal engaño. Por ejemplo, en el compromiso con los colonos se estipulaba que desde que salieran del barco en Buenos Aires se usarían diligencias tiradas cada una por cuatro caballos para el transporte de los colonos y sus enseres. Esto no se cumplió en absoluto, ya que solamente se usaron carretas tiradas por bueyes que demoraban diez veces más tiempo en hacer un mismo recorrido y los colonos integrantes debían caminar al lado de esas carretas. Como consecuencia de esta acusación le prometieron en forma irresponsable a Alberto que para esta quinta y última etapa, de Santiago a Angol, se les pondrían entonces ahora diligencias tiradas por caballos para realizar los últimos más de 700 kilómetros de caminos. Para sorpresa de los colonos, esta promesa tampoco se cumplió, debieron seguir viajando en las carretas tiradas mediante bueyes por los infernales caminos hacia el sur de Chile. Estos caminos por las intensas lluvias de casi todo el año tenían más hoyos que partes planas.”

“Abreviando. Esta odisea comprendió en total 2.300 kilómetros en estas carretas tiradas por bueyes. Además el viaje en barco desde Alemania a Buenos Aires fue una odisea llena de temporales con barcos enormemente lentos, cubriendo una distancia de aproximadamente otros 13.000 kilómetros. Según la abuela Rosa, en estos 13.000 kilómetros el barco fue sacudido duramente por varios temporales, pero enormemente más inhumanos y terribles fueron los 1.600 kilómetros cruzando toda la República Argentina a pié y con los bultos del equipaje en las carretas. Para mi abuela era imposible de describir la horrorosa quinta etapa de Santiago a Angol, sin echar sus lagrimones. A mitad de camino, o sea, al entrar a La Frontera llovía, llovía y llovía. Se atravesaban ríos y esteros no por puentes, sino metidos en el agua y mojando todos sus enseres. Unos años después el tío Juan, hijo mayor de Alberto y Rosina, estudió ingeniería motivado por estas horribles historias y se dedicó a cubrir de puentes, con préstamos extranjeros, el sur de Chile.”

Hasta aquí les transcribo textualmente lo que me contó Raúl.

Resumiendo esta primera parte de lo que él me contó de esta gran odisea, podemos claramente concluir que hubo un engaño criminal de parte de los representantes del gobierno chileno contra este grupo de colonos. Ellos sobrevivieron gracias a que viajaba Alberto con Rosina y el amor de ellos hizo el milagro de que sobreviviera la caravana, salvo la desgraciada desaparición de lahermana menor de Rosina.

Aparte de los casi cuatro meses de preparación del viaje y los tres meses en barco, fueron otros siete meses, atravesando América del Sur, desde el mar Atlántico al mar Pacífico por tierra, llenos de peripecias, falta de alimentación, lluvias interminables, enfermedades, con riesgos e intentos de ser asaltados continuamente por las bandas de cuatreros, tanto en Argentina como en Chile, sin comunicación, sin agua potable, sin ducha, sin ninguna comodidad. Atravesaron prácticamente a pié Argentina desde el mar a la Cordillera de Los Andes; de estos 1.600 kilómetros casi 1.000 kilómetros eran realizados a través de las conocidas, terribles y desérticas pampas argentinas.

Raúl tuvo, la linda experiencia de vivir acompañado, casi por un año, por su tío abuelo Juan Schraub que sobrevivió esta terrible aventura. Mejor dejo que él les cuente esta partede su vida que aprecia muchísimo.

“Bueno, entonces ahora les contaré parte de las aventuras pasadas después de salir de Alemania por mi tío abuelo Johannes, más conocido por Juan Schraub. En el año 1876 nació Johannes Schraub Feldbausch en Alemania, fue el tercer hijo de Bernard Schraub y de Elizabeth Feldbausch, anteriormente el matrimonio había tenido a otras dos hijas. Juan fue desde muy temprana edad un peregrino e incansable caminante, seguramente su comportamiento estuvo motivado por el hecho de que antes de los 12 años Juan conoció el mundo europeo que era otro mundo y tuvo en su escuela muchos y buenos amigos de su edad en la escuela alemana. Bruscamente debió soportar estas enormes dificultades de ser ahora campesino y colono en un aislado Chile, ubicado en el último lugar del mundo, sin protección alguna, donde reinaba la ley del más fuerte. Su experiencia de caminar 2.300 kilómetros a pié acompañando a las carretas que llevaban el equipaje de la caravana era una experiencia y una hazaña extraordinaria. ¡Se había convertido en un caminante profesional!”

“Voy a contarles algo más muy hermoso e interesante que tiene que ver con el gran corazón de este auténtico tío abuelo. Como ya lo dijimos a finales del año 1888 llegó con sus padres a Chile mi tío abuelo Johannes llamado Juan, con solamente doce años de edad. Mi Abuelo Alberto formó la primera policía chilena en la naciente ciudad de Temuco y en ella, cuando mi tío abuelo Juan tenía 16 años, lo debió reemplazar muchas veces, era pues el teniente Juan. Cuando tenía 21 años, o sea en plena juventud, él estuvo de novio y de allí, en el año 1898, nació Margarita Schraub Ubilla. No queriendo que sus padres ni su señora e hija se quedaran como campesinos, Johannes se fue en busca de nuevos horizontes. Salió a recorrer el mundo trabajando en diversos oficios, en los años en que a estos osados aventureros se les llamaba, o bien patí-perros y a los más responsables trotamundos. Él fue pues un auténtico trotamundos, de los buenos y responsables. Enviaba gran parte de sus dineros para el sustento y educación de su hija Margarita. Tuvo un hijo en Argentina, llamado Absalón Schraub y mi tío abuelo Juan lo llevó más tarde a Chile. Años después Johannes, conocido también como Hannes, vivió en La Reina construyendo una casa que había financiado mi tío Emilio. Allí llevó como les contaremos luego a Absalón.”

“Desde el Norte de Chile se exportaba para todo el mundo como abono el Salitre Chileno, era el único país del mundo que lo tenía. Era un lugar muy especial para los aventureros y valientes como el tío abuelo Juan. El salitre se producía en forma natural a gran altura sobre el nivel del mar y al medio del desierto más inhóspito del mundo. Allí se enroló para ir a trabajar mi tío abuelo Juan y desde esa zona le enviaba dineros a su señora y a sus padres que cuidaban a su pequeña hijita, Margarita Schraub Ubilla, como ustedes lo pueden leer en la entrevista publicada en el Blog - documentosbuholzerschraub.blogspot.com -.”

“Juan trabajó pues también en las famosas salitreras en el norte de Chile. Fue un responsable viajero muy andariego, él había recorrido en su primer viaje cuando tenía doce años más de quince mil kilómetros. Recorrer los setecientos kilómetros de Santiago a Los Laureles no le eran problema. Él hizo este recorrido para ayudar a mi familia. Quería mucho a mi abuelo y a mi padre. A raíz de la trágica muerte de mi padre Alberto Buholzer Schraub vino a ayudarnos, dejando sus obligaciones en la capital, al pueblo de Los Laureles. Nos ayudó un tiempo en nuestra casa, sabía carpintería y muchos otros oficios. Unos meses después comenzó a trabajar en un famoso canal de regadío de casi 200 kilómetros de largo que pasaba cerca de este pueblo, Los Laureles, donde yo nací. De su sueldo dejaba semanalmente, en forma invariable, una suma de dineros de ayuda, para el sostén de la casa de mi madre. Esta es una parte sentimental que me ha unido a los recuerdos muy gratos con mi ejemplar tío abuelo conocido con sus nombres: Johannes, Hannes y Juan. Cecilia, por favor, continúa tú contando algo más de lo que has investigado.”

Les debo agregar que este hermoso gesto de un hombre con ya casi sesenta años de edad era algo no muy común en aquellos tiempos. Él era como algunos de los bohemios hermosamente idealistas que no se habitúan a vivir para solamente ganar dinero. Aunque me repita, les voy pues a comentar algo más de lo que Raúl escribió más arriba y que me dijo muy emocionado. En el año 1936 después del fallecimiento del padre de Raúl, su tío abuelo Juan Schraub vivió cerca de un año en Los Laureles en casa de su madre, Clotilde Matamala que recién había enviudado de su marido Alberto Buholzer Schraub. La señora Clotilde vivía acompañada de sus tres hijos y de tres hermanas, ella sufrió una grave enfermedad como consecuencia del intento de envenenamiento originada por los mismos mafiosos que asesinaron a su marido. El tío Juan conociendo este drama se trasladó desde Santiago al pueblo de Los Laureles. En primera instancia ayudó durante los primeros meses en los negocios dejados por el padre de Raúl y posteriormente con el propósito de ayudarlos económicamente, trabajó en la construcción del enorme canal de regadío que pasaba por Los Laureles y atravesó Chile, de la Cordillera de los Andes al mar. Esta construcción fue realizada con uno de los primeros préstamos internacionales de ayuda a Chile para paliar su crisis de cesantía. En esta construcción trabajaron miles de personas, de las cuales muchas de ellas venían de las salitreras del norte, a causa de que se había restringido la demanda del salitre por la aparición del salitre sintético. Juan se ganó el cariño de toda la familia de Alberto y cuando la señora Clotilde, madre de Raúl, sanó se trasladaron de Los Laureles a Temuco y su tío abuelo se fue a Santiago.

He investigado conversando por teléfono con unas de sus sobrinas nietas de don Juan que viven en Santiago, que en el año 1937 Juan ayudó a construir la casa del tío de Raúl, Emilio Buholzer, en La Reina y don Juan vivió allí durante cerca de 10 años. Fue el primero en habitar esa casa. Entretanto vino de Argentina el hijo Absalón (pintor de cuadros), cuando tenía alrededor de 25 años, rubio, de ojos azules y muy bien parecido a vivir también a La Reina, en esta casa recién terminada del tío Emilio. Absalón era tan desinteresado a juntar dinero como su padre. Vendía sus cuadros salvando escasamente el costo de sus materiales. Era un artista por antonomasia.

En el año 1946 falleció en Santiago, el simpático tío abuelo de Raúl, Juan Schraub Feldbausch, el cariñoso peregrino y bohemio, cuando tenía alrededor de 70 años. Su hijo Absalón, el artista que llenaba de orgullo a la familia, se volvió a Argentina. La familia del tío Emilio no supo nada más de este simpático artista y benemérito de la familia. Sus hermosos cuadros quedaron seguramente en algunos hogares de Santiago. Absalón pintó un cuadro de la casa de La Reina, el que adornaba las paredes y era orgullo de los familiares Buholzer-Schraub. Hace unos años cuando la remodelaron, hubo un incendio y desgraciadamente se quemó todo, incluso muchísimas fotos tomadas por el padre de Raúl. Allí quedaba aún como recuerdo el primer uniforme de la policía chilena con sede en Temuco, formada por once personas, que había creado y financiado por muchos años Alberto Buholzer Schraub. El inicio de la policía chilena surgió en la ciudad recién fundada de Temuco por la necesidad y con el propósito de encontrar a la hermana secuestrada de la abuela Rosa.

Don Juan fue sepultado en el Cementerio General de Santiago. Adjuntamos una fotografía de su hija Margarita Schraub Ubilla con su nieto Enrique Peña Schraub, junto a la sepultura de don Juan, el coloso, ejemplar y solidario tío abuelo de Raúl. ¿Dónde están el artista Absalón Schraub, sus descendientes y sus pinturas? Raúl me dijo un día muy emocionado, al ver la fotografía de otro cuadro junto a su tía Marichen: "compraría un cuadro con una de las pinturas de mi tío Absalón a cualquier precio, aunque tenga que pagar un crédito por muchos años".
Aída María Román

Nota:
foto 1: 1942 Juan Schraub Feldbausch.
foto 2: 1942 Juan Schraub Feldbausch, Margarita Schraub Ubilla, Enrique Peña Schraub.
foto3: 1947 Margarita Schraub Ubilla, Enrique Peña Schraub, Santiago.