jueves, 19 de julio de 2007

“Un gallo inglés le saca la cresta a un chileno”

Zoológico de Quilpué

Con Raúl salimos de Chile hace 30 años y ahora cada vez que volvemos con mucha razón nos suceden una serie de anécdotas que no le pasan normalmente a otras personas. Una de las razones, es que el largo e inexorable transcurrir del tiempo nos ha convertido en extranjeros en nuestra propia patria. Muchas de nuestras anécdotas están relacionadas en que el tono de nuestra voz no es el mismo que se está practicando en la actualidad en Chile, adquirimos un acento cuando estábamos en Chile y hemos obtenido otro por el largo contacto de años con los españoles y con los europeos. Es muy frecuente, cuando estamos de visita en Chile, que en las ventanillas de Informaciones, o en otros lugares, muchas veces nos digan, “¡ah, yo ya se, ustedes son colombianos ...” a lo que contestamos ofendidos, “nosotros somos más chilenos que los porotos” y los dejamos más metidos todavía. Notamos que no quedan nada de satisfechos con nuestra respuesta, para ellos por este acento que siempre nos acompaña, nosotros aparentemente sin el acento no somos para muchas personas realmente chilenos. Además ellos creen que los engañamos, ya que al mirarnos la vestimenta descubren que indudablemente no es ropa chilena.

Por no pasar por extranjeros nosotros no nos olvidamos de algunos de los dichos típicos chilenos y los tratamos de emplear a menudo.

Tuvimos una curiosa anécdota un día de verano del 2005 cuando fuimos al enorme y extenso Zoológico de Quilpué, único de la V Región. En este Zoológico ejemplar del país, afortunadamente se logran salvar algunas especies animales en peligro de extinción. En él se puede pasar una tarde entera sin terminar de recorrerlo totalmente, deben hacer pausas continuamente los jubilados y las personas que no están en buen estado físico, porque el cerro en el que está ubicado el Zoológico tiene muchas pendientes, felizmente hay asientos en todos los pasillos. Bajo la sombra acogedora de árboles de adorno y eucaliptos hay muchos agradables asientos. Hay numerosos árboles para renovar y purificar de olores el medio ambiente. Para nosotros resultó esta visita al Zoo super interesante, ya que vimos en abundancia los animales típicos de la zona norte de Chile, guanacos, llamas y las alpacas. Las alpacas son famosas en el mundo entero por su lana, que es la más fina y tupida de todos los animales de nuestro planeta. Ellas tienen, a nuestro criterio, el récord mundial de poseer la vestimenta más fina de la Tierra. Imparcialmente hablando tenemos también la planta con las hojas más grandes del mundo, la nalca. No hay en el mundo un árbol que de sus frutos a 60 metros de altura, como lo hace nuestra araucaria, este fruto se llama piñón.

En el Zoológico, hay muchos otros animales ya típicos conocidos como elefantes, cóndores, etcétera Nos llamó mucho la atención una enorme colección de cientos de parejas de aves de corral de diferentes países, una verdadera exposición. Estuvimos muy entretenidos paseándonos en este largo camino rodeado por ambos lados de jaulas. Casi al final de este pasillo de aves, después de una vuelta se encontraban uno junto al otro los últimos dos corrales con mallas de dos metros de alto y sin techo, donde se produjo una interesante situación que dio origen a esta anécdota. En una de estas jaulas se encontraba una pareja de un gallo inglés con su gallina inglesa también por supuesto (monógamos) y vecinos a ellos, separados por una reja, otro corral con aves típicas chilenas con un gallo cacique y por supuesto con una decena de gallinas en ese corral. Mientras observábamos esto vimos pasar el gallo inglés al recinto del gallo chileno y este pacífico gallo se vio obligado por estas circunstancias de invasión y el honor de ... a defender a sus hembras. ¡Se armó la rosca, dijo la mosca! Las diez gallinas tomaban palco.

Miramos para todos lados a ver si venía algún guardia del Zoológico a resolver el conflicto, pero brillaban por su ausencia. El fino y esbelto gallo de pelea inglés era experto no sólo en saltar la reja de su vecino, sino en saltar de un rincón al otro e írsele encima al enorme gallo chileno. Nuestro Arturo Godoy no se la pudo. Esto se empezó a poner sanguinolento y no podíamos meternos al corral, porque todo estaba por supuesto con sus puertas cerradas con llave. De repente la cosa se puso de color oscuro, ya que el gallo inglés se deleitó comiéndole un pedazo de la cresta al gallo chileno y esto motivó a que fuéramos a comunicarle a la Portería del Zoológico lo que estaba pasando. Llegamos a la Portería, donde conversaban plácidamente los tres guardias haciéndose bromas con la cajera que vendía las entradas. Interrumpimos la tranquila charla y con nuestro acento que llama la atención en todas partes le dijimos a los guardias: “allá atrás donde termina el camino, dando la vuelta, al lado del cerco límite del Zoológico hay dos gallos peleando”. Se miraron un poco asombrados sin hablar, nosotros seguimos dándole color al asunto, y le dijimos, “el gallo inglés le sacó la cresta al chileno” y se volvieron a mirar más asombrados todavía, ya que la clientela que había entrado antes que nosotros no les parecía compuesta por ningún inglés. En primera instancia creemos que pensaron en que eran dos personas las que se peleaban fuera del recinto del Zoológico, ya que en ese momento sólo nosotros éramos extranjeros para ellos. Sin embargo, esta afirmación de que un inglés le pueda sacar la cresta a un chileno, como que los dejó incrédulos. Entonces después de una serie de otras curiosas afirmaciones reaccionaron casi instantáneamente, uno de ellos cachó la onda y dirigiéndose a nosotros nos dijo, “¡Ah, ustedes están hablando del gallo del corral, del gallo inglés!” Acto seguido partió este guardia apresuradamente y corriendo a resolver el conflicto.

Luego de este interesante nuevo episodio lingüístico nosotros optamos por ir a ver otro sector del mismo Zoológico y cuando habíamos caminado unos veinte metros sentimos una risotada y nos dimos vuelta y vimos que la cajera con los otros dos guardias que se habían aguantado la risa hasta entonces, estaban gozando de lo lindo seguramente de nuestra forma de hablar, ya que estaban convencidos que hablábamos de una pelea de dos personas, porque usábamos la palabra gallo y nos habíamos olvidado que gallo es el sinónimo chileno también justamente de las personas buenas para la pelea. El 18 de septiembre todo el mundo habla de, estos gallos son buenos para la pelea y para los combos. La verdad es que si la cajera y los guardias gozaron con nuestra historia, nosotros estuvimos un largo rato apretándonos la guata y riéndonos también a carcajadas en uno de los asientos. Un rato después nos fuimos a comprar unos sándwiches al restaurante del Zoológico que estaba allí mismo y lo curioso es que no podíamos comer, nos mirábamos y nos reíamos a cada momento. Esto es realmente una vez más, tener que ser extranjero en su propia patria.

Muchas veces hemos tenido que decir para justificar nuestro analfabetismo de tono que venimos de po’allá, uno de Temuco y la otra de Puerto Montt. Se escucha normalmente, ¡ah, ya! Y de inmediato sale uno que habla de sus familiares en esas tierras y el otro que dice que vivió por allá o por acá muchos años y etcétera. Uno se refirió una vez a la caleta de Angelmó de Puerto Montt y otra persona en otra oportunidad nos dijo conocer el Cerro Ñielol de Temuco.

Nos viene muy al callo que ahora que estamos con un pié en el estribo, para volver a Chile, logremos hacer este seminario repasando los dichos y términos típicos chilenos para no caer de nuevo en los renuncios involuntarios de nuestro exquisito idioma. Ahora, con nuestra experiencia en el Zoológico, nos hemos recordado de cuando se deben usar correctamente las expresiones como por ejemplo, gallo, sacarle la cresta y justificar como guasos sureños nuestro analfabetismo de tono, entre otras cosas.

Curioso, mientras seguíamos visitando el Zoológico, el guardia que fue a separar a los gallos nos vino a dar las gracias porque había llegado en un momento muy preciso, al sitio de la pelea, para poderle salvar la vida al gallo chileno. Nos estuvo acompañando por el resto de nuestra estadía en el Zoológico, explicándonos con lujo de detalles lo que sucedía en todos los lugares que visitábamos. Incluso nos contó parte de sus trabajos anteriores. Nos convertimos, por la pelea de gallos, en visitantes muy importantes con un guía personal exclusivo, quien seguía muy intrigado por saber de dónde veníamos con ese acento tan especial.

Diciembre 2006, Raúl Buholzer M. y Cecilia Doggenweiler A.

Nota:
foto1: 2003.04.15 Raúl y Cecilia Doggenweiler en el Zoológico de Quilpué.

“Neruda emocionado con la pequeña Yenny”

Hecho reporteado por Cecilia Doggenweiler A.

No tuve la oportunidad de conocer directamente a Neruda, pero si conocí unas lindas partes de sus vivencias que no están en sus escritos y que en parte son de su vida privada. Por esto hago con gusto estos reportajes, como es el caso de lo que he hecho con Raúl. Raúl Buholzer y su ya fallecida esposa Marta Sepúlveda eran profesores por antonomasia. Siempre preocupados de cómo enseñar mejor en sus colegios y a sus hijos. Raúl me contó otra interesante historia de su hija Yenny con Neruda, que comenzó cuando ella aún no cumplía los cuatro años de edad. Como esto me pareció muy simpático, yo le pedí a Raúl que me narrara esta historia completa de Neruda con la pequeña Yenny Buholzer y él comenzó así.

“Nosotros con Martita fuimos incrédulos ante el culto a la personalidad que se les hacía a algunos educadores clásicos. Era indiscutible todo lo que habían escrito, se los citaba en los Institutos Pedagógicos sin preguntarse si alguna vez ellos mismos habían enseñado, o si habían hecho algún experimento con los niños aplicando los métodos que proponían en sus escritos para enseñar mejor. Los experimentos al respecto estaban absolutamente prohibidos y con justa razón. ¿Quién puede permitir que sus hijos sean los conejillos de Indias de alguno que quiera comprobar su hipótesis o dejarlo en manos de un aprendiz a profesor? Aunque exista esta justificada razón de oponerse a estos experimentos, hay otro camino para solucionar este problema, que es el de afirmarse en las experiencias de cómo se enseña en las diferentes latitudes de nuestro planeta. Este camino nos permite evitar esta complicada situación de no poder experimentar con los niños los diferentes sistemas de educación que se les ocurre una y otra vez a tantos escritores. En la China, por ejemplo, a raíz de que no se enseñaba a leer en nuestra forma clásica occidental, los intelectuales chinos le enseñaban a sus hijos parte de los símbolos chinos desde que aprendían a hablar. Esto nos lo contó el escritor chileno Francisco Coloane cuando, después de vivir varios años en China, volvió y lo invitamos a pasar un par de semanas en nuestra casa. Sus niños aprendieron, no las 28 letras del abecedario, sino cientos de símbolos chinos con los que leían de corrido. Esto nos sirvió de ejemplo con Martita para enseñarle a leer a Yenny. Le dibujábamos una cama y le escribíamos el nombre cama al pié del dibujo, lo mismo con casa, puente, etcétera. Después de un tiempo de repetirle este juego le escribíamos solamente el nombre sin el dibujo y ella sabía que decía cama, casa, puente, etcétera. Ella aprendió a hablar y a leer casi al mismo tiempo, a los tres años de edad leía de corrido. A los casi cuatro años subió desenvueltamente al proscenio a entregarle flores a Neruda y a leerle un discurso de tres o cuatro líneas, que comenzaba: “Querido tío Pablo, ...” Neruda quedó convencido que Yenny se había aprendido de memoria ese discursito y que hacía un lindo show como si leyera. Por supuesto, ella le entregó las flores y el pergamino con el discurso”.

“Meses después de nuevo vino Neruda a Temuco a un acto, apenas nos vio nos preguntó por la pequeña poetisa. Le dijo Marta, que al día siguiente le llevaría de nuevo flores al proscenio del Teatro Municipal y le leería otro saludo escrito. A estas palabras contestó Neruda: “no he podido olvidar que la última vez Yenny estuvo como una excelente artista haciendo como que me leía un discurso”. Al día siguiente apareció Yenny llevándole nuevamente un ramillete de flores, Neruda le preguntó, “¿esto me lo manda Marta?” Yenny le afirmó que si, pero “esto lo hice yo” y le leyó cerca del oído a Neruda todo lo que había escrito. Y luego le entregó la hoja de papel con el discurso que había preparado para esa ocasión”.

“Neruda siempre se emocionaba cuando tenía contacto con niños, especialmente cuando eran niñitas, ya que le recordaban a su hija Malva Marina, quien por desdicha se mantenía en un sanatorio europeo con una enfermedad desgraciadamente incurable. Por esta razón Neruda se encariñó muchísimo con Yenny y apenas llegaba a Temuco siempre preguntaba por su sobrina Yenny, ya que ella le decía y le escribía, tío Pablo”.

Hasta aquí lo que me contó textual Raúl.

Raúl era en esos tiempos Secretario General de la Central Única de Trabajadores de la provincia de Cautín, CUT, y cada vez que Neruda llegaba a Temuco, Raúl le daba la bienvenida a nombre de los trabajadores de la provincia. Habitualmente Yenny acompañaba a su papá a la Estación de Ferrocarriles a recibir a Neruda. Fue así como Neruda la vio crecer, desde la foto que va acompañando a esta historia y durante muchos años más.

Me pude informar que Neruda, sus primos y sobrinos con la familia de los Buholzer Sepúlveda vivieron en el mismo barrio y como vecinos, en la calle Matta de Temuco, durante muchos años. En la próxima oportunidad les contaré en que circunstancias se conocieron Pablo y Raúl.

Continuará ...

Cariñosos saludos de Cecilia

Nota:
foto 1: 1955 Yenny Buholzer Sepúlveda.

“Pablo Neruda, Hernán Loyola, Daniel Rodríguez y Raúl Buholzer”

Relata Cecilia Doggenweiler A.

Supe por Raúl la interesante historia de una mal intencionada acción de detención momentánea de Neruda, cuyo objetivo era el de impedir que llegara a un homenaje que le rendían en Temuco. Sus amigos lo habían invitado a la inauguración de la Biblioteca que llevaría su nombre en el que fue el Liceo, donde él pasó más de seis años educándose. Como la historia era muy interesante creí necesario mejor escribir esta insólita aventura de nuestro poeta que recibió posteriormente el Premio Nobel de Literatura. Lo escribí inspirada en parte por las muchas vivencias que me contó Raúl haber tenido con el Vate.

Hernán Loyola, escritor, profesor de Castellano y colega de Raúl en el Liceo Pablo Neruda de Temuco durante muchos años, tiene anécdotas en común con él y algunas interesantes relacionadas con el poeta de los poetas. Ambos, Raúl y Hernán son nerudianos de pura cepa. Hernán Loyola dedicó su vida entera a recopilar todo lo relacionado con los escritos de Pablo Neruda. Él es el autor de los numerosos tomos de las Obras Completas de Pablo. Esta anécdota no está relatada en estas recopilaciones y uno de los objetivo es que Hernán la ubique allí en el lugar que le corresponde. Raúl fue íntimo amigo de Neruda, cuando Neruda visitaba Temuco su casa era una más de las que podía disponer Pablo. Normalmente Neruda pernoctaba en la casa de sus familiares que vivían a cien metros de la de Raúl. Su chofer y acompañante se hospedaban en la casa de Raúl y Marta, en calle Miraflores 1342. La mayor parte del equipaje de Neruda quedaba generalmente en la pieza donde dormían sus dos acompañantes.

Cuando en la década de los sesenta en uno de los viajes a Temuco Neruda viajó en tren a inaugurar su Biblioteca en el Liceo de Hombres N°1 (ahora Pablo Neruda) el entonces rector de este Liceo Daniel Rodríguez y Raúl fueron a esperarlo a la Estación de los Ferrocarriles en el auto del prudentito Raúl. El auto lo tenían bautizado irónicamente los alumnos como el Sputnik, porque nunca pasaba los 20 kilómetros por hora. A la llegada de Santiago del Tren Flecha, Pablo y Matilde abrazan muy emocionados a Raúl y a Daniel. Para Pablo la inauguración de la Biblioteca, la que ya contenía muchos cientos de libros escritos por él y traducidos a decenas de idiomas diferentes, era doblemente importante, ya que él se había educado durante más de seis años en este colegio.

Todo Temuco estaba informado de esta ceremonia, que se iniciaría a las 10 de la mañana en el salón de actos del Liceo. Los cuatro se subieron al pequeño auto Isaria de dos puertas, Neruda y Matilde muy abrazaditos en el asiento de atrás, Daniel de copiloto y Raúl al volante. En la Estación notaron que había movilización especial de la Policía. Y claro esto no les asombró, ya que Neruda era un personaje que normalmente era bienvenido y además generalmente custodiado. Cuando habían viajado unas diez cuadras por la amplia avenida Balmaceda acercándose la comitiva al Liceo, los adelanta una patrulla policial compuesta de tres carabineros, los hacen parar en la berma. Ellos pensaron que era broma lo que les principiaron diciendo, “Don Raúl, usted lleva exceso de velocidad”. Y le pasaron de inmediato un parte que traían hecho; es el único que le han pasado en toda su vida. Al entregarle el parte, por supuesto, que los cuatro se pusieron a reír y Daniel les dice a los policías, “no bromeen, que vamos aquí con ...” El cabo le contesta sin dejarlo terminar la frase, “si ya lo sabemos, van con don Pablo y con la señora Matilde”. Empezaron a revisar minuciosamente el auto, las luces, que las encienda, que las apague; los frenos, que ande p’adelante y que frene, luego que ande p’atrás a ver si encienden las luces del freno, etcétera. En todo esto transcurrió más de una hora y a un grupo de alumnos que los pasaron saludando Daniel les dijo, que le avisen al Inspector General del Liceo que luego llega la delegación, que la tienen detenida aquí cerca. Neruda afirmó, “me parece que esta es la primera vez que lo logran conmigo”. Raúl le agregó como en clave, “hace unos años por aquí en las cercanías le vieron crecer la barba”. Entonces Neruda sonrió porque recordó el lugar, ubicado a la salida de Temuco, en el que estuvo esperando un largo tiempo para irse al exilio a Argentina. Este era un recinto que administraba un muy buen amigo de Raúl. El Vate le preguntó de inmediato a Raúl sobre esa familia y éste le dio amplios detalles agregándole que esta familia estaba muy orgullosa de haber tenido el honor de tenerlo como huésped, en otros difíciles tiempos.

Los policías que los habían detenido seguramente eran parte de los mismos que habían visto en la Estación y que se les adelantaron, ya que estaban allí en la calle en un moderno vehículo policial. Neruda y Matilde se bajaron un rato del auto y Daniel le dice a Raúl, “nuestro Liceo llevará el nombre de Pablo Neruda”, a lo que Raúl le afirmó que de nuevo ellos estaban pensando lo mismo como si se transmitieran el pensamiento. Por este motivo se dijeron, “comprometámonos a no descansar hasta conseguirlo” y se dieron un apretón de manos.

Llegaron los cuatro atrasados al salón de actos, pero ya los alumnos habían sido avisados de que el Vate y su comitiva estaban detenidos en las cercanías del colegio y por esta razón los alumnos del Liceo de Hombres y una comitiva de alumnas del Liceo de Niñas Gabriela Mistral de Temuco los aplaudieron de pie durante un largo y emocionante rato. La detención tenía por objeto hacer fracasar la reunión con el poeta, resultando la detención contraria a las pretensiones que tenían esos tres carabineros, que más tarde supimos que obedecían instrucciones de un cabo al que se le iban los humos a la cabeza, el que en esa ocasión reemplazaba al teniente de guardia. Neruda no fue partidario de acusar a este funcionario a sus superiores y nos agregó que con esta circunstancia el acto había resultado mucho mejor.

Neruda inauguró su Biblioteca con un bellísimo discurso y recordando los más de seis años que pasó estudiando allí. Sus anécdotas hacían reír a carcajadas a los alumnos que ahora se sentaban en las mismas bancas en las que en otros tiempos se había sentado el poeta. Ellos escuchaban respetuosos e impávidos a este sencillo poeta universal, que recién lo habían tenido preso por más de una hora a cien metros de su Liceo.

Daniel contó este mismo episodio en uno de los magazines del Diario Austral a comienzos de la década del 90, con motivo del primer viaje de Raúl a Chile y de la visita a su querida ciudad de Temuco.

Otras anécdotas que seguirán:
-Neruda y Raúl en una inundación del río Cautín, observando a un desesperado campesino que trataba de salvar a un cerdo.
-Poema de Pablo y Raúl para Inés Eulogio.
-Raúl mostrando a Neruda la casa de Guillermina.
-Proyecto de unir a la ciencia y a la poesía en una isla de Licán Ray.
-Yenny Buholzer a los cuatro años con flores para Neruda.

Nota:
Foto 1: casa de Raúl, Miraflores 1342, casi esq. Matta, Temuco.
Foto 2: Hernán Loyola- sentado al centro.

Raúl Buholzer- sentado 1° a la derecha.
Daniel Rodríguez- de pie 2° de la izq.

miércoles, 18 de julio de 2007

“Si no hubiese sido por las mujeres...”

Ocurrió en 1956.
Anécdota reporteada por Aída María Román.

Mientras viajábamos en tren desde Colonia para tomar el avión en Frankfurt, leemos en el tablero electrónico, instalado en la parte superior de cada uno de estos modernos coches, que vamos en ese momento a 307 kilómetros por hora. Además íbamos muy tranquilos, ya que no nos preocupaba ningún ruido de este silencioso tren super rápido ICE (Inter City Express). De repente Raúl me hace una insólita pregunta, “¿dónde estará la palanquita para hacer parar en caso de emergencia a este bólido?” Se larga a reír y yo le pregunto, ¿qué pasó, por qué te ríes? Él me dijo, “me acordé de una anécdota muy sabrosa”. Cuéntamela, por favor, porque este es un buen tema para seguir escribiendo las historias, que como tú sabes, escribo una a lo menos por semana. Y Raúl me dice, “ya pues, toma nota.”

“Te empezaré a contar de inmediato un acontecimiento, que tiene que ver con los viajes en tren, que al recordarlo se ve muy simpático. Esto me ocurrió hace 50 años, o sea, en 1956, cuando tuve una de mis primeras historietas curiosas que, por supuesto, te puede servir a ti como un bonito tema muy a propósito para escribir una nueva historia anecdótica.”

“La primera semana de enero se encontró Marta con su amiga y colega María Ortega, que era profesora del Liceo Gabriela Mistral de Temuco. Entonces como estábamos en época de vacaciones coincidieron en que ambas tenían el mismo proyecto de viajar a Santiago. Se pusieron de acuerdo y se terminó comprando pasajes para los dos matrimonios, María y Exequiel con Marta y Raúl, para ir a Santiago y volver por supuesto los cuatro juntos, en un moderno tren expreso. Se hicieron las reservas de los pasajes y asientos para el viaje de ida y vuelta a la capital, con el objeto de ir juntos y además economizar así un 20%. El viaje de ida a Santiago fue delicioso en este tren que corría a una estupenda velocidad para esos tiempos, llegaba a alcanzar en algunos momentos hasta 70 Km por hora. En esos años no existían por supuesto los rieles continuos, la línea férrea estaba formada por una cadena de trozos de rieles de alrededor de 30 metros; entre uno y otro se dejaba para compensar su dilatación un espacio de cerca de 2 centímetros. Al pasar las ruedas del tren por este espacio originaba un ruido permanente y característico para absolutamente todos los trenes. Oficialmente la llegada a la capital era a las 7 de la mañana, pero en la práctica se salía a las 9 de la noche de Temuco y se llegaba a Santiago no precisamente a las 7 de la mañana, sino que a mediodía, siempre había una explicación para 4 o 5 horas de atraso. Esto quiere decir, que el viaje se hacía en 16 horas a una velocidad promedio de 50 Km por hora y no a 70.”

“Les anticipo que en esta historia el tren en que viajamos va a tener un atraso de 4 horas y los culpables del atraso vamos a ser los dos con mi cumpa Exequiel. Todos los profesores estábamos bautizados por los alumnos a quienes les gustaba mucho ponernos sobrenombres. Por mí decían, “Raúl el Prudentito” y a mi compadre Exequiel, lo llamaban “Exequiel el Temible”. En aquel tiempo yo era, además de Profesor de Matemáticas y Física, Presidente de los Profesores de la provincia de Cautín. Exequiel era Profesor y Secretario General de la Central Única de Trabajadores, (CUT) de Cautín. Éramos conocidos, además, en los magazines de los diarios locales por nuestras actividades extraprogramáticas, se nos consideraba personas serias y muy responsables.”

Y Raúl me dice que me va a contar mejor toda la historia de una vez, ya que yo estaba tomando nota y le agregué que estoy preparada con los materiales correspondientes.

“Esta anécdota que estoy recordando se puso muy interesante cuando regresábamos de nuestro viaje de vacaciones a Santiago. Cuando veníamos de vuelta la reserva de los pasajes no fue en un coche de los de adelante, cerca de la locomotora, como en el viaje de ida, por no haber en los primeros coches reservamos asientos lamentablemente en el penúltimo vagón. Era sabido que los coches del final de los trenes se zarandeaban mucho más que los coches que van pegados a la locomotora. Comenzamos a viajar de regreso a las 9 de la noche sin ningún problema, porque las vías de los ferrocarriles en las cercanías de Santiago eran mucho más expeditas que para el Sur, pero a mitad de camino, pasada la medianoche, aún no podíamos dormir y nosotros con Exequiel oíamos, de vez en cuando, algunos extraños ruidos muy agudos. Con mi compadre conversábamos de temas gremiales muy trascendentes, mientras nuestras esposas hablaban de temas con los que tenían que avenirse todos los días, la mantención de la casa, las correcciones de las pruebas de los alumnos, etc. Entonces ellas no se molestaban tanto como nosotros dos con Exequiel, que en el fondo no nos sentíamos bien con los continuados coletazos que daba el tren moviendo amenazadoramente estos últimos carros, lo que no nos dejaba concentrarnos en nuestros importantes análisis. De repente yo le digo a Exequiel -¿sientes este nuevo ruido tan extraño?- Y en primera instancia Exequiel me dice que guarde silencio y él se concentra, se pone en alerta y me acota, -sí, siento algo raro-. Y yo le vuelvo a afirmar, -esto es algo más que raro, es algo muy grave, puede hacer saltar las ruedas y así originar aquí un accidente de grandes proporciones que se convierta en un descarrilamiento-. Y entonces me dijo Exequiel. -¡Esto hay que arreglarlo compadre, primero hay que pedirle el apoyo a las masas!- Luego de esto haciéndole caso a mi compadre me paré arriba del asiento, ante el asombro de nuestras dos consortes y luego yo comencé a hablar en voz muy alta, casi gritando. -¡Atención, atención, escuchen! Hay un ruido aparentemente insignificante que viene molestando hace rato, pero este chirrido que ustedes escuchan no es normal. Yo quiero plantearle este problema al conductor y deseo hacerlo en nombre de todos nosotros, a raíz de que en este coche peligramos y vamos corriendo todos mucho riesgo de un accidente. Si alguien no está de acuerdo con esto, que levante la mano y manifieste por qué no quiere que hagamos la protesta a nombre de todo el coche-. Y toma la palabra mi compadre Exequiel el Temible y haciéndose un poco el desconocido conmigo dice: -el profesor Buholzer tiene toda la razón, hay que protestar antes que sea tarde-. En aquel momento yo me sentí apoyado y comencé a moverme en busca del conductor. Y como después de un rato no lo veía aparecer, miré para todos lados y me di cuenta que veníamos sentados muy cerca de una pequeña vitrina que tenía escrito, emergencia. Quise abrirla y en primera instancia no pude, ya que ésta estaba preparada para abrirse dándole un golpecito al vidrio y como yo seguía haciendo más fuerza se rompió el vidrio muy fino que cubría la vitrina, donde se encontraba una pequeña palanca. Tomé de inmediato la palanca de emergencia y la tiré muy fuerte. Como consecuencia de esto el tren paró estrepitosamente, haciendo caer al suelo de los pasillos algunas de las maletas que había arriba en las repisas portamaletas. ¡Quedaron pues muchas maletas fuera de su lugar, en casi todos los coches del largo tren!”

“Corrían por los pasillos el conductor con su ayudante y además un grupo de auxiliares que atendían a los pasajeros en el tren. Todo este equipo venía examinando las vitrinitas de emergencia en todos los coches hasta llegar al nuestro. Aquí vino la pregunta del conductor, -¿quién tiró esta palanca de emergencia?- Le respondí que yo fui el que había movido la palanca y que lo hice en nombre de todos los pasajeros que venían muy molestos en este carro por los insólitos ruidos y por los brincos del tren. Quedaron el conductor y sus auxiliares más tranquilos, porque descubrieron quien la había tirado, pero estaba claro que yo lo había realizado con la autorización de todos los del coche. Luego le expliqué que las razones de tomar esta determinación fue debido a los ruidos y a los brincos y agregándole que no lo hacía solo, sino que todas las personas del coche venían alarmadas por los extraños rechinamientos. Acto seguido el conductor me grita muy enojado, -¿ha viajado usted alguna vez en un tren que no haga ruido y que no se zarandee?- La respuesta apareció 50 años después en este tren ICE en Alemania. Terminada la explicación que yo le daba al conductor se metió mi cumpa Exequiel a decir, -el profesor tiene toda la razón, se sentían aquí unos ruidos, coletazos y otros fuertes movimientos-. Y continuó mi compadre afirmando, -de aquí no permitiremos que el tren continúe sin que antes se haga una exhaustiva revisión de la parte baja de este coche-.”

“A falta de especialistas y por encontrarnos lejos de los talleres ferroviarios o casas de máquinas, la revisión del coche fue realizada por el maquinista de nuestro tren y por su equipo de fogoneros, que terminaron por preguntarnos a nosotros, que cómo eran los ruidos, porque no encontraron ellos al revisar la parte baja del coche ninguna falla. Repetimos lo mismo que le habíamos dicho al altanero conductor. De repente el comprensivo maquinista dijo, -estas son las fallas de la empresa Krupp que anuncian ya la decadencia del capitalismo- y agregó, -entonces debe haberse pegado de nuevo algún freno, ahora ¿cuál freno es? No hay otra solución que no sea la de sacarle los frenos a todas las ruedas de este coche y dijo, ¡a trabajar...!- Después de esta orden todos los ayudantes bajaron a trabajar a las ruedas del tren, portando gruesas y grandes llaves inglesas para sacarle todas las estructuras metálicas que aprietan las balatas. Y empezaron a tirar todos estos trastos de hierros, o sea, pernos, tuercas y tornillos a los pasillos de nuestro elegante coche.”

“Una hora después estábamos de nuevo con el tren en marcha y éste arrastrando a nuestro coche que ahora iba sin frenos. Pero lo curioso es que teníamos el palpito, Exequiel y yo que algo no caminaba en orden, los ruidos realmente habían disminuido y entonces sorpresivamente mi compadre me dice al oído, - este es el ruido normal, pero de todas maneras vamos en un serio peligro compadre, esto es un nuevo riesgo de una catástrofe. ¡Avanzamos rápido como una flecha que no tiene como detenerse! Cuando frene el tren nosotros, por no llevar frenos, chocaremos seguramente con el coche que va adelante y esto si que será otro grave problema-. Yo creo compadre que como vamos en el penúltimo coche y el último coche lleva frenos entonces este peligro se aminorará.”

“El conductor vino muy molesto a discutir nuevamente con nosotros al coche y en una de esas Exequiel lo tutea y le dice, -¡que te quejai..., vas a llegar con unas horas de atraso y por las horas extras te van a pagar el doble!- El conductor muy fastidiado le respondió también con gruesas palabras, -tiene que informarse mejor, usted es un ignorante..., a nosotros los conductores no se nos paga horas extras, a los que se les paga horas extras es al resto del personal del tren. ¡A ustedes dos esta detención del tren les va a costar millones!- Y mirándonos nos habló por primera vez en plural a los dos con Exequiel. El ayudante nos dijo, -el conductor está muy molesto-. Le acotamos que los que vamos realmente molestos somos nosotros.”

Así continuamos con nuestro coche sin freno hasta la estación de San Rosendo, desde aquí partía el ramal hacia Concepción. En San Rosendo tuvimos una nueva amenaza del conductor que dijo: -este coche va a quedar aquí, no en la estación, sino que en esta línea de estacionamiento y les advierto que estamos a 300 metros de la estación. Deben dejar solo este coche en el que viajan y trasladarse de inmediato a estos otros coches vecinos-. Una vez que se fue el conductor, Exequiel sacó un montón de argumentos y le dijo a la gente que si nos trasladábamos a los coches vecinos no nos respetarían nuestras reservas de asiento y que por lo tanto debían colocarnos un nuevo coche en reemplazo del que llevábamos. -¡Entonces sería mejor que nadie se mueva de aquí!- Luego vinieron con una locomotora especial y sacaron el coche de atrás. Enseguida desengancharon nuestro coche de la parte delantera del tren y se la llevaron también a la estación. Nosotros volvimos a arengar, -es bueno que ninguno de ustedes se mueva de aquí-. Con mi compadre quedamos tranquilos, ya que parecía que el resto de los pasajeros del carro estaba totalmente de acuerdo con esta sabia determinación.”

“Como ya estaba programado por el conductor, unieron los carros que iban delante de nosotros con el que quedaba atrás, los ensamblaron y estacionaron el tren, sin nuestro coche, en la estación de San Rosendo. Llevábamos ya más de tres horas de retraso, estábamos aún en San Rosendo a las 9 de la mañana cuando a esa hora debíamos haber llegado ya a Temuco. El tren amenazaba en la estación con irse, piteaba y piteaba a 300 metros de distancia de nosotros. De repente apareció un súper líder diciéndole a los del coche, -no les hagan caso a estos profesores, debemos irnos todos de inmediato al tren que está esperándonos en la estación, éste se va a ir de todas maneras sin nosotros, ya que la inmensa mayoría de los pasajeros va en los otros 9 coches-. Partieron todos con sus maletas siguiendo al traidor en una vergonzosa procesión; solamente quedamos los dos matrimonios en el coche que acababa de quedar vacío y con el pasillo lleno de hierros. De repente vemos que nuestras dos cónyuges cuchicheaban y sin decirnos ni una palabra, sorpresivamente toman unos paquetes y unos bolsos y se van. Quedamos solos mi compadre y yo mirándonos y regañando ahora contra nuestras mujeres hasta que ellas llegaron a la otra parte del tren, entonces el maquinista presionado por el conductor tomó la palanquita del pito y empezó a hacerlo pitear como un condenado. Al vernos sin el apoyo femenino decidimos tomar dos pesadas maletas cada uno y partimos caminando lentamente hasta la estación.”

“Para no quedar con la vergüenza del derrotado, una vez que llegamos a la estación, nos fuimos derecho al libro de reclamos y allí hicimos ver que éramos personas con alta representación y grandes pergaminos y que por supuesto protestábamos muy seriamente. Nos explayamos escribiendo una hoja del libro de reclamos cada uno. Mientras escribíamos Exequiel me decía, -no te preocupes de los pitazos, tienen que esperarnos, si no lo hacen les va a ir muy mal-. Después supimos que las únicas que hacían realmente que el tren no se fuera eran Marta y María, ellas habían logrado que el maquinista, que era también un convencido de la gravedad de la falla de los frenos, se revelara contra las insistentes órdenes, de poner en marcha el tren, que seguía entregando el conductor.”

“Como a duras penas llegamos a la estación con las grandes maletas, yo le pedía calma a mi compadre, Exequiel el Temible, quien buscaba desesperadamente a María, su mujer, para llamarle la atención... Y entonces llega el maquinista acompañado de nuestras dos mujeres, dándonos una muy buena impresión y diciendo, -disculpen, los pitazos fueron obra del conductor suplente que quiere hacer méritos para que lo nombren de planta. Los felicito por sus esposas, estas señoras son un ejemplo de valentía, han enfrentado al conductor suplente y por eso no nos fuimos y hemos tenido la satisfacción de esperarlos-. Dio media vuelta y se fue a hacer partir su tren y apareció el conductor suplente gritando, -¡todos arriba como puedan, aquí ya no hay mas reserva de asiento!- Nos tuvimos que ir las 3 horas de viaje de San Rosendo a Temuco, tal como los otros pasajeros que venían en nuestro coche, sentados sobre las maletas y en los pasillos de los otros carros.”

“Y meses después, del accidentado viaje de la vuelta de Santiago, nos encontramos en una reunión de la CUT con el maquinista del tren expreso y él nos contó que el escándalo que formamos sirvió finalmente para arreglar las continuas panas del expreso. Y dijo -estas dificultades eran las que atrasaban permanentemente el horario del expreso y este atraso era producido porque el juego de frenos no resistía la enorme velocidad, de casi 70 kilómetros por hora, que tomaba el tren-. El maquinista nos felicitó de nuevo por nuestra sensibilidad y preocupación por alentar a las masas frente a este grave problema que ahora se había finalmente solucionado. Le dijimos que estábamos convencidos que nuestras mujeres eran las que realmente habían hecho un buen trabajo, ya que cuando se fueron de nuestro lado, dejándonos solos en el coche, lo hicieron para abordarlo a él mismo, porque habían descubierto que él había dicho en un momento, -estas son fallas del capitalismo decadente- y por lo tanto concluyeron de que usted era un hombre de izquierda. Ellas le ayudaron además a que usted le torciera la mano al suplente del conductor y el tren no partió hasta que estuvimos todos nosotros arriba.”

Conclusión de Aída y Raúl:
Pasaron 50 años y miren ustedes, ¡que balance!
1.-En el tren expreso Flecha cuando te servías café mientras el tren estaba en movimiento desparramabas la mitad de tu taza de líquido por todos tus alrededores. De Colonia al Aeropuerto de Frankfurt nos hemos servido una taza de café que llenamos hasta el borde y no se nos ha caído ni una sola gota al suelo alfombrado.
2.-De 50 Km por hora de velocidad promedio del tren “Flecha”nos hemos saltado a 307 Km por hora en el ICE, que lleva un promedio de 300 Km por hora.
3.-Las vías de los ferrocarriles de hace 50 años estaban formadas por trozos de rieles haciendo el característico tacatác-tacatác-tacatác y 50 años después aquí en Alemania hemos viajado en un riel continuo que dicen que ya tiene 700 Km de largo.
4.-Los trencitos de antes podían abrir sus ventanas, pero nos llenábamos de humo los pulmones y lo peor era que nos enfriábamos hasta los huesos. Ahora en Europa todos los tipos de trenes ICE son absolutamente compactos y con aire acondicionado.
5.- Los ferrocarriles son el gran vínculo entre los países y esto implica atravesar fronteras, pasar aduanas, etc. En Europa el paso de los trenes y el avance de la tecnología de las comunicaciones obliga a terminar con las odiosas fronteras, esto contribuye a que se extienda cada vez más la Unión Europea. En Latinoamérica un arcaico nacionalismo no hace más que plantear problemas de ridículos límites fronterizos y esto hace que se amenacen continuamente algunos países.
6.- Mientras que en Chile, en el pasado, algunos ignorantes del progreso creyeron que con buses y camiones se podían eliminar los trenes y sus ramales, aquí en Europa se siguen alfombrando de rieles todos los países y uniéndolos con cómodos trenes de más de 300 Km por hora.

Nota:
foto 1: 1961 María y Marta, Temuco.

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¡Solo deja de existir el que ya no es recordado!

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martes, 17 de julio de 2007

“Test de longevidad R-C”

Casi seguro que le quedan muchos más años para gozar de la vida que los que van a calcular a continuación.

Si aparecen nuevos adelantos en la Biología con la que nos puedan fabricar órganos clones (corazón, hígado, riñones etc), entonces este test deberá ser modificado radicalmente y sus años de vida se verán dupli o triplicados. ES PUES UN TEST PROVISORIO.

Esta batería de preguntas basadas actualmente en las tablas confeccionadas
por las “compañías de seguros” permite conocer de forma orientativa -y sin valor médico- la esperanza de vida. Como la longevidad de las mujeres es mayor que la de los hombres, entonces al iniciar el test, usted parte de una longevidad de 73 años para el hombre y 80 años para las afortunadas mujeres (muy merecidos) Tendrá que ir, ya sea, sumando o restando años a esta cifra, correspondiente a si es usted hombre o mujer. Según la sumatoria de las respuestas que dé a cada una de las 20 preguntas siguientes, entonces podrá saber finalmente lo que las compañías de seguros de vida estiman que usted vivirá.

1.-Si es hombre tome estos años de base .................................................................................73 años
Si es mujer tome estos años de base.................................................................................80 años
2.-Vive en una ciudad de más de dos millones de habitantes (-2), ..................
o en un lugar de menos de 10 000 habitantes (+2) ................................................
3.-Uno de sus abuelos vivió hasta los 85 (+2) .....................................................
o todos sus cuatro abuelos vivieron hasta los 80 (+6) ...............................................
4.-Un familiar murió de enfermedad cardiovascular
o de apoplejía antes de los 50 (-4) ........................................................................
5.-Un familiar directo de menos de 50 años padece cáncer,
alguna enfermedad del corazón o diabetes desde la niñez (-3) ........................
6.-Gana más de 40 000 euros o $ 26.650.000 anuales (-2) ............................
7.-Cuenta con estudios medios (+1) .....................................................................
o superiores (+2) ..........................................................................................
8.-Tiene 65 años o más y sigue trabajando (+3) ................................................
9.-Vive en pareja, o con un amigo, o amiga (+5) ................................................
10.-Vive solo actualmente
( 3) .............................................................................
por cada década que haya vivido solo desde los 25 años anote (–3) ...............
11.-Realiza un trabajo sedentario (-3), ................................................................
o uno que requiere esfuerzo físico (+3) ...............................................................
12.-Hace ejercicio enérgicamente durante 30 minutos......................................
5 veces a la semana (+4), o 2, o 3 veces a la semana (+2)........................................
13.-Duerme más de 10 horas al día (-4) .............................................................
14.-Su personalidad es relajada (+3) o intensa (-3); ..............................................
se considera feliz (+1) o infeliz (-2) ......................................................................
15.-Ha sido multado por exceso de velocidad en algún.
momento del año pasado (-1) ...............................................................................
16.-Toma más de dos vasos de vino al día,
o su equivalente en otras bebidas alcohólicas (-1) .............................................
17.-Fuma más de dos paquetes de cigarrillos al día (-8),
1-2 paquetes al día (-6), o 0,5-1 paquete al día (-3) ..........................................
18.-Padece un sobrepeso de 23 kilos o más (-8),
de 14-22 kilos (-4) o de 4,5-13 kilos (-2).............................................................
19.-Tiene más de 40 años y se hace un chequeo médico anual,
y si es mujer, visita anualmente al ginecólogo (+2) ...........................................
20.-Tiene entre 30 y 50 años (+2),
o entre 51 y 70 (+4) ...............................................................................................

Por ejemplo, para Raúl este test le entregó 89 años, para Cecilia este test le entregó 92 años, ambos viviendo en El Sol, Quilpué. ¿Qué tal? ¿Nos queda cuerda, eh? ¡Aún nos quedan muchos añitos más como cibernautas para seguir navegando con ustedes en Internet!

Este cálculo, del test de longevidad, ahora es una tarea para ustedes y va en reemplazo de la anécdota a la que ya los teníamos acostumbrados en cada semana.
¡Que se diviertan!
Raúl y Cecilia

Nota:
Foto 1: 2001.11.23 Raúl y Cecilia, en Dortmund.

“Los Buholzer en el mundo”

Narrado e investigado por Cecilia Doggenweiler A.

Raulito Buholzer tiene muchas historias, como ustedes saben yo me he entretenido escribiéndolas y enviándole copias a nuestros familiares y amigos. Hemos tenido unas agradables respuestas cuando esto les ha servido para tener un poco más de entretención. Todos nosotros tenemos cantidad de historias inéditas. En estos últimos tres meses yo he escrito una por semana, con ésta ya llevo doce y he terminado con lo proyectado, pero si apareciera algo interesante volveré a escribir y lo esparciré por internet.

Raúl me contó otra de sus interesantes vivencias.

“Mi abuela me había contado que mi abuelo Albert Buholzer siendo suizo tenía algo de ascendencia alemana. En Alemania escribían su apellido con ch. En Alemania existía el castillo y el Condado de Bucholz desde épocas muy remotas, desde la Edad Media y las familias que vivían en ese lugar se conocían como Bucholzer. Cuando los Bucholzer llegaron de Alemania, en Suiza sucedió lo mismo, trajeron capitales alemanes, abrieron fábricas y crearon con las nuevas generaciones una gran familia. Ellos fueron inscritos oficialmente en Suiza como Buholzer sin la letra ch, que en el acento suizo-alemán se pronuncia igual que en alemán como si tuviera la ch”.

“Para asistir a mi trabajo yo viajaba todos los días en tren desde Dortmund a Essen, en uno de esos viajes me encontré con la sorpresa de que el coche, al que acababa de subir, llevaba casi todos sus diez departamentos de seis asientos cada uno totalmente ocupados, sólo en un departamento venían cuatro personas y allí me senté entre puros gringos que no sabían otra cosa que hablar de Bucholz. Allí me di cuenta que ellos habían contratado este coche del tren y que lo hacían muy a menudo acogiéndose a un descuento especial de los pasajes. Cuando pasó el conductor a revisarme mi pasaje dijo, todos son Bucholzer? Y yo, que no dominaba aún el idioma, medio sorprendido saqué mi pasaporte en vez del pasaje del tren y se lo mostré abierto y sin titubeos. El conductor miró el pasaporte y dijo, por fin tengo el honor de conocer a un auténtico Buholzer, se despidió y siguió su camino y yo quedé con mi pasaje sin marcar. Los cuatro Bucholzer que venían conmigo, o sea, en el mismo departamento, me miraban asombrados, uno de ellos se atrevió a pedirme mi pasaporte y enseguida se lo ha mostrado fascinado a sus amigos diciéndoles que yo era un Buholzer de verdad. Entonces, por lo que me dijo el conductor, yo les hice un par de preguntas a ellos: ¿Ustedes no son Buholzer? Y me explicaron que si, porque eran habitantes de Bucholz, pero que sus apellidos reales no eran Bucholzer (este es el gentilicio). Llevaban muchos comestibles y las infaltables docenas de cervezas. Luego brindaron conmigo, me convidaron un sándwich y me contaron la historia de que ellos llevaban en este viaje palomas mensajeras entrenadas, que eran capaces de volver inmediatamente a su palomar aún desde puntos muy distantes. Me contaron que en su actual competencia ellos con sus palomas se estaban alejando del lugar donde las iban a lanzar, que se encuentra a cerca de cuatrocientos kilómetros de Bucholz y yo asombrado les pregunté, si desde tanta distancia pueden llegar a su lugar de origen? Ustedes deben tener el récord mundial y me contestaron que su competencia es solamente entre ciudades. Las grandes competencias entre palomas mensajeras son las internacionales, la más famosa es la que se hace entre Barcelona y el norte de Holanda, o sea, este si que es una especie de récord con un recorrido de 1100 kilómetros”.

“Fue un simpático viaje con este grupo, el que yo creí en primera instancia que tenían el apellido Buholzer. Me invitaron a seguir viaje con ellos y agregaron que iban a estar muy orgullosos los otros cuarenta del equipo de Bucholz que copaban casi totalmente el coche del tren. Sus palomas las llevaban en el vagón del equipaje. Ellos competían con otra ciudad que anteriormente les había ganado y que ahora en la revancha, tomarían venganza y estaban muy seguros que les iban a ganar. Llevaban en el mismo vagón a un par de jueces imparciales que debían controlar la salida a la hora exacta de las cuatrocientas palomas de los Bucholzer, cuya pasión deportiva era la colombofilia. En el lugar de destino otro par de jueces controlaría la hora de llegada de las cuatrocientas palomas. Esta era una competencia muy seria y se tomaba el promedio exacto de la llegada de las palomas. Uno de ellos fue rápidamente a los departamentos del lado y les contó la anécdota de llevar a un auténtico Buholzer en su departamento. Me pasaron saludando y yo les deseé mucho éxito. Me bajé en la estación de Essen y lamenté enormemente no haber podido seguir con ellos, ya que mis alumnos me estaban esperando en el colegio de la Misión Católica de esta ciudad”.

“Después de esto me sentí como obligado con la idea de encontrar parentela real en Alemania y me di el trabajo de revisar las guías telefónicas de todas las ciudades alemanas y en ninguna guía encontré a otros Buholzer, pero no me di por vencido, hice averiguaciones y descubrí que vendían un libro de las familias que llevan el apellido Buholzer. Lo compré y entonces supe que realmente los Buholzer vivían solamente en Suiza, un par de ellos en Francia y otro par de familias en Estados Unidos de Norteamérica. Aún no salía la dirección de ningún Buholzer de Chile, nos nombraban solamente a los recién llegados de Chile, o sea, a mí y a mis hijos. Saqué de este libro la dirección y les escribí una carta tipo circular a diez familias Buholzer que viven en Suiza, recibí treinta respuestas amables de las familias suizas de apellido Buholzer. Una familia le contaba a otra sobre nuestro deseo de saber de nuestros orígenes y llegaban cartas a mi dirección, incluso de Buholzer que no aparecían en el libro de las familias, como uno llamado Peter Ferrari Buholzer. Supe que se reunían todos los años, como lo hacen muchas familias en Europa, en una enorme carpa en una calle de Zurich. Fui invitado agregándome que sería muy bien venido si asistía, que recibiría una especie de nuevo bautizo e integraría oficialmente la reducida cantidad de familias Buholzer que hay en el mundo”.

Hasta aquí lo que me contó Raulito.

BUCH – HOLZ – ER = libro hecho de madera

Comentario de Cecilia:
La búsqueda de familias tiene tres objetivos: uno sentimental; otro que cada día es más importante, es el conocer el historial genético de las enfermedades de los integrantes de las familias. Los médicos, con mucha razón, hoy te preguntan un montón de cosas relacionadas con tus antepasados, hasta tu bisabuelo sale a la palestra. Y un tercero muy apreciado ..., porque es muy dorado ...

Nota:
foto 1: 2006 Raúl frente a Hotel Buchholz, en Colonia.
foto 2: 2007.09.05 Yenny, Albert, Jaime, Raúl, en Colonia.
foto 3: 2007.09.05 Raúl, Albert, Jaime, Yenny, en Colonia.